;
REFUGIO-EN-EL-PARQUE-NACIONAL-PALI-AIKE

REFUGIO EN EL PARQUE NACIONAL PALI-AIKE

Profesores: Verónica Arcos (invitada), Diego Alvarellos (Workshop Universidad Finis Terrae)
Estudiantes: Constanza Aguirre, Ariel Arrigoni, Juan Enrique Barriga, Monserrat Bernedo, Gabriel Calderón, Tomás Calvo, Pablo Morales, Javiera Pacheco, Valentina Pérez de Arce, Delfina Taylor, Antonella Tiscornia, Felipe Venegas.
Cliente: Corporación Nacional Forestal (CONAF)
Ubicación: Parque Nacional Pali-Aike, Magallanes, Chile.
Año del proyecto: 2018
Año de construcción: 2018
Fotografías: Pablo Morales, Delfina Taylor, Antonella Tiscornia, Guy Wenborne.

La Escuela de Arquitectura de la Universidad Finis Terrae tradicionalmente organiza workshops, donde construyen obras a escala real con sus estudiantes e invitan a un profesor para que proponga un tema. En esta oportunidad se invitó a la arquitecta chilena Verónica Arcos para liderar la actividad.

Esta obra fue producto de un convenio entre la Universidad y la Corporación Nacional Forestal (CONAF), entidad que requería construir un refugio de resguardo frente al viento, la lluvia y la nieve para los visitantes del Parque Pali-Aike.

Este parque nacional se ubica al norte de Punta Arenas, limitando con Argentina. Al igual que toda la región de Magallanes posee un clima extremo, habiendo sido sus condiciones de viento intenso las que dieron las directrices para generar el proyecto.

El proyecto estuvo inspirado en los sistemas de encastillados de madera que se utilizan para su secado. En este caso, la operación consistió en apilar una capa de listones de pino de 2×2”, paralelos y equidistantes, hasta lograr el ancho equivalente al largo de los listones. La segunda capa es idéntica, pero girada 90º en planta con respecto a la primera. Se alternan estas dos configuraciones, una por medio, hasta alcanzar la altura del ancho en planta. Así, se logra un cubo de encastillado. La siguiente operación es intersectar una esfera con este cubo y extraer el volumen que corresponde a su intersección. Dentro de esta cavidad se insertaron gradas para que los visitantes puedan sentarse. La cara norte del cubo está abierta, marcándose un semicírculo en la fachada que recibe mayor cantidad de sol. Las otras tres fachadas quedaron protegidas mediante la masa de madera que las resguarda del viento. La cara sur, más expuesta al viento predominante, se dejó con una masa mayor de protección. El encastillado actúa cortando el viento, como los trillages propios de Magallanes. Así, se otorgó un lugar de descanso y contemplación asoleado y protegido del viento al parque. Con una estructura permeable que deja pasar la vista del paisaje.

Ver más sobre:

OBRAS

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en Google+
Compartir en LinkedIn
Compartir en Pinterest
Compartir en correo
Traducir »