Con estructura en CLT y certificación Minergie —la primera en una vivienda en Chile—, Casa Las Pataguas, diseñada por el arquitecto Cristián Izquierdo L, evidencia cómo la cadena de valor de la construcción en madera permite desarrollar viviendas de alto desempeño energético y control técnico en contexto urbano.
La Casa Las Pataguas, obra del arquitecto Cristián Izquierdo L., con la colaboración de Rosario Edwards, se emplaza en un terreno de pendiente moderada en la comuna de Lo Barnechea, en Santiago. La vivienda se adapta a un sitio de geometría compleja mediante una estrategia que privilegia la compacidad volumétrica, combinada con un perímetro amplio que permite manejar visuales, accesos y ventilaciones con precisión. Con 165 m2 construidos distribuidos en dos plantas, el proyecto transforma un programa extenso en una figura contenida, clara y eficiente.
La estructura en CLT, provista por Hilam Arauco, permitió trabajar con paneles de alta estabilidad dimensional y control de espesores, facilitando un montaje rápido y preciso. El cálculo estructural estuvo a cargo de FHS Ingeniería con Ernesto Hernández, mientras que la ejecución dependió de Jofal, liderada por Francisco Álvarez. Esta coordinación permitió cumplir con los exigentes estándares de la certificación suiza Minergie -la primera alcanzada por una vivienda en Chile- que exige alta eficiencia energética, para reducir los costos de calefacción y refrigeración; calidad del aire interior, para asegurar un suministro constante de aire fresco filtrado; confort térmico durante todo el año; bajas emisiones de CO2, tanto en el uso de los materiales de construcción como en la utilización de energías renovables, entre otras.

Estructura de Las Pataguas
La casa organiza sus funciones mediante un sistema de pabellones articulados alrededor de un punto central. En el primer nivel se distribuyen las áreas de comer, cocinar y compartir, cada una orientada de manera estratégica en relación con el terreno y sus vistas. La geometría curva del frente permite que los pabellones se desplieguen de forma natural sin perder continuidad espacial.
En la planta superior, la zona de dormitorios se ordena en tres áreas con bordes simétricos. La simetría no impone rigidez, sino que funciona como matriz que permite variaciones interiores, adaptando el programa sin comprometer el sistema general.

Al centro se ubica una escalera de caracol situada sobre un patio circular. Esta pieza actúa como articulador espacial: conecta niveles, ilumina el núcleo de la vivienda y permite ventilación vertical. Es simultáneamente una solución técnica y un gesto arquitectónico. La madera en la escalera refuerza la continuidad material del proyecto y revela la lógica estructural que define la obra.
La envolvente fue diseñada para obtener un alto rendimiento energético. El CLT —dejado visible en sectores interiores— reduce puentes térmicos, optimiza el uso del material y crea una atmósfera continua. La madera se hace presente como estructura y como superficie perceptual que define el carácter interior.