Código de equipo: ARQ500
Universidad: Universidad Tecnológica Metropolitana
Sede: Campus Central. Facultad de Ciencias de la Construcción y Ordenamiento Territorial
País: Chile
Ciudad: Santiago, Región Metropolitana
Equipo:
Valentina Aravena
Karla Mella
Tomás Celis
Borja Jerez
Profesores guía:
Juan Francisco Cortés
DOCUMENTOS ADJUNTOS
© Derechos reservados por sus autores intelectuales.
Descripción general
La Común es un pabellón modular en madera que surge como una respuesta arquitectónica a situaciones en que la infraestructura no alcanza, pero la comunidad sí. Pensado para contextos de emergencia o de organización local, su sistema se compone de módulos replicables que permiten múltiples configuraciones: desde un comedor barrial hasta un espacio de resguardo o encuentro. Cada pieza ha sido cuidadosamente diseñada para ser liviana, transportable y de montaje rápido sin maquinaria, permitiendo una implementación ágil y colectiva. El corazón del sistema alberga almacenamiento y servicios, articulando el resto del conjunto según la necesidad del momento y del lugar. La Común no pretende reemplazar estructuras permanentes, sino acompañar procesos sociales que ya existen, proveyendo condiciones dignas, cálidas y funcionales allí donde más se necesitan.
Fundamentación del proyecto
La Común nace del reconocimiento a prácticas cotidianas que, frente a la emergencia o al abandono, se sostienen con esfuerzo colectivo. Ollas comunes, reuniones barriales, apoyos solidarios: estas acciones requieren espacios adaptables, de fácil montaje y bajo costo. La propuesta se basa en un sistema modular en madera, con una lógica clara de piezas pequeñas y conexiones estandarizadas que permiten montar el pabellón sin herramientas complejas ni maquinaria. Cada decisión proyectual responde a criterios de eficiencia técnica y respeto por la capacidad organizativa local. La madera se propone no solo por su calidez o cualidades estructurales, sino por su potencial en sistemas modulares prefabricados. La Común es una arquitectura pensada desde la realidad del territorio chileno: útil, replicable y atenta a las condiciones de quienes la habitarán, aunque sea por un tiempo breve.
Estrategia de localización, emplazamiento y resolución programática y espacial
La Común se emplaza en espacios públicos disponibles, como explanadas municipales, frentes de juntas de vecinos o plazas barriales. En el caso de Puerto Varas —zona que ha enfrentado incendios forestales y, recientemente, fenómenos extremos como un tornado— el pabellón, emplazado a un costado del Gimnasio Fiscal, se presenta como un soporte posible para responder ante lo inesperado.
El módulo base contiene una zona de servicios, almacenamiento y cocina. Este se conecta con un módulo espejo que conforma el área de comedor o encuentro, permitiendo la formación de un espacio protegido, de fácil climatización, con ventilación cruzada y adaptación estacional. Al replicarse, los módulos permiten sumar pasillos, patios interiores y umbrales activos. Las placas de muro pueden moverse según el viento, la privacidad deseada o la necesidad de sombra, lo que hace del pabellón un organismo vivo, permeable, que se ajusta tanto al contexto físico como al uso proyectado.
El sistema acoge actividades como ollas comunes, encuentros vecinales, atención básica, resguardo o sobremesa comunitaria. Cada componente se proyecta con escala humana, sin jerarquías forzadas y con el espacio suficiente para compartir, preparar alimentos, almacenar insumos o simplemente encontrarse. Esta secuencia de espacios permite que el proyecto funcione igual de bien a pequeña escala o como infraestructura pública de mayor extensión.
Propuesta arquitectónica desde el material
La Común se construye íntegramente en madera, combinando eficiencia, calidez y precisión. Su sistema modular está diseñado para un armado rápido y sin maquinaria pesada, gracias al uso de piezas estandarizadas y livianas que pueden ser manipuladas por cuadrillas básicas o incluso por la comunidad.
Cada módulo se organiza a partir de pilares compuestos de madera de sección cuadrada, anclados a dados de hormigón mediante uniones metálicas visibles, que forman parte del lenguaje del proyecto. Sobre estos pilares descansa una viga principal que atraviesa el módulo y sostiene las vigas inclinadas de la cubierta, todas de madera laminada. La cubierta varía según el contexto: puede ser de zinc, policarbonato o tela tensada, permitiendo adaptarse al clima o al tipo de uso.
El piso se compone de paneles de CLT de 10 cm de espesor apoyados sobre una trama de vigas de madera maciza, garantizando firmeza y aislación. Los muros están hechos con paneles de CLT más delgados, de 6 cm de espesor y 60 cm de ancho, que se fijan con pernos pasantes y se pueden mover o reubicar fácilmente según las condiciones del entorno.
Innovación de la propuesta
La Común propone una innovación silenciosa, que se instala en la capacidad de respuesta y en la inteligencia de lo simple. A partir de un número acotado de piezas, el sistema permite múltiples configuraciones: zonas de servicio, comedores, patios o corredores que se adaptan al uso y a la escala del contexto. El montaje no requiere maquinaria ni conocimientos técnicos avanzados, lo que favorece su implementación en lugares aislados o por cuadrillas locales. Sus cerramientos son móviles, lo que permite protegerse del viento o abrirse al entorno según el clima o la actividad. El sistema resuelve, con sobriedad y precisión, necesidades reales de muchas comunidades del país. La innovación no está solo en la forma, sino en cómo esa forma responde con eficiencia y empatía a un problema social o territorial concreto.
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