Código de equipo: ARQ497
Universidad: universidad san sebastian
Sede: los leones
País: Chile
Ciudad: santiago
Equipo:
Ma. Jesús Rivas Yáñez
Felipe Ariel Cordero Mondaca
Matias contreras
Profesores guía:
Roberto Gutiérrez
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DOCUMENTOS ADJUNTOS
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Descripción general
El Pabellón Balneario en el Parque Mapuhue, ubicado en La Pintana, Santiago de Chile, surge como respuesta a los efectos del estrés térmico urbano en sectores vulnerables. Esta propuesta arquitectónica busca mitigar las olas de calor mediante una infraestructura pública de bajo costo, sustentable y de fácil implementación. Utiliza una pileta preexistente como centro del diseño, organizando en torno a ella cuatro zonas programáticas: sombra, juegos de agua, descanso y socialización. Cada una responde a la orientación solar y al viento dominante, favoreciendo el confort térmico sin consumo energético. El proyecto está pensado como un espacio multigeneracional, accesible, inclusivo y seguro, capaz de ser gestionado por la comunidad y el municipio. A través de soluciones constructivas simples y materiales locales, se establece un modelo replicable en otros barrios. Más que un balneario, es un refugio climático y un símbolo de justicia ambiental y reparación urbana en contextos marginados.
Fundamentación del proyecto
El proyecto se fundamenta en la necesidad urgente de infraestructura climática en sectores socialmente marginados, donde las olas de calor y la falta de áreas verdes se intensifican. En este contexto, el pabellón balneario no solo mitiga el calor, sino que repara simbólicamente la exclusión urbana a través de una arquitectura social y de bajo impacto. La coherencia se da en múltiples escalas: reutiliza una pileta existente, lo que refuerza el arraigo comunitario; aplica diseño pasivo para optimizar el confort térmico; y utiliza un lenguaje tectónico sincero con materiales simples y locales. El Parque Mapuhue, ya valorado por la comunidad, se revaloriza con equipamiento que promueve el encuentro, el descanso y el juego. Este enfoque de “acupuntura urbana” permite intervenciones pequeñas pero significativas, articulando espacio público, identidad barrial y resiliencia climática. La propuesta es coherente en su diagnóstico, estrategias de diseño y enfoque comunitario, consolidando una visión integrada y realista.
Estrategia de localización, emplazamiento y resolución programática y espacial
La elección del Parque Mapuhue como emplazamiento responde a criterios de alta densidad habitacional, uso comunitario previo y carencia de infraestructura para enfrentar el calor. Su ubicación permite fácil acceso peatonal y conexión con vías principales, fortaleciendo su rol como nodo urbano. El pabellón se organiza espacialmente en forma de cruz, con cuatro brazos programáticos orientados según las condiciones solares: sombra al oeste, juegos de agua al norte, descanso al este y socialización al sur. Esta configuración permite una respuesta climática pasiva, aprovechando el sol, la sombra y el viento. Cada zona está diseñada con un uso específico, pero todas se integran de manera fluida alrededor de una pileta existente, resignificada como centro gravitacional del proyecto. La disposición radial garantiza accesibilidad universal, recorridos intuitivos y apropiación comunitaria. La resolución programática propone espacios seguros y versátiles para distintas edades, fomentando el uso inclusivo, la interacción social y el confort ambiental durante todo el año.
Propuesta arquitectónica desde el material
El proyecto propone una arquitectura sincera y económica, basada en la utilización de materiales locales, renovables y de bajo impacto. La estructura principal se compone de madera de pino radiata sin cepillar, empleada en secciones estándar que permiten fácil manipulación y compatibilidad con herramientas manuales. Las fundaciones se resuelven con estacas de acero, enterradas directamente sobre el suelo, reduciendo el impacto en el pasto de la zona. El sistema constructivo es modular, ensamblado en seco mediante pernos y tornillos, lo que facilita el montaje comunitario, la mantención y futuras expansiones. El lenguaje arquitectónico pone en valor la expresividad de las uniones y encuentros estructurales, reforzando una estética funcional y austera. El tratamiento de la madera incluye protección hidrorrepelente, separación del suelo y ventilación en las uniones, garantizando durabilidad. Esta aproximación material no solo permite una ejecución accesible, sino que refuerza el carácter replicable y adaptable del pabellón en otros contextos urbanos vulnerables.
Innovación de la propuesta
La propuesta destaca por su enfoque innovador al unir arquitectura social, bioclimática y de bajo costo en un solo dispositivo urbano. Su principal innovación radica en resignificar un espacio subutilizado con una solución replicable, modular y participativa. El pabellón articula sombra, agua y encuentro comunitario mediante un diseño pasivo, adaptable al clima sin necesidad de energía activa. Se aleja de la noción tradicional de balneario cerrado, proponiendo un espacio abierto, accesible y multigeneracional. Su forma en cruz permite organización espacial clara, simbolismo comunitario y eficiencia constructiva. Desde la técnica, se innova mediante el uso de sistemas desmontables, sin hormigón armado, pensados para autoconstrucción. A nivel urbano, actúa como infraestructura verde-azul que incorpora vegetación y dispositivos hídricos, favoreciendo la resiliencia climática. En lo simbólico, ofrece un modelo de justicia climática y espacial para sectores históricamente excluidos. Es una arquitectura ligera con impacto profundo: climática, social y culturalmente pertinente.
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