Código de equipo: ARQ380
Universidad: Universidad Austral de Chile
Sede: Valdivia, Isla Teja.
País: Chile
Ciudad: Valdivia
Equipo:
Samuel Mellado Cárcamo
Antonia Cárdenas
Sofía Álvarez
Profesores guía:
Eric Arentsen
DOCUMENTOS ADJUNTOS
© Derechos reservados por sus autores intelectuales.
Descripción general
“Resonadores del paisaje” es una red de dispositivos acústicos emplazados temporalmente en el humedal Angachilla, en Valdivia. A través de una arquitectura efímera y sensorial, el proyecto invita a una escucha activa del paisaje natural, revelando sonidos usualmente invisibilizados por la contaminación acústica urbana. Se propone como una intervención mínima pero significativa, que pone en valor la riqueza sonora del entorno mediante estructuras de madera curvada con propiedades vibroacústicas. Cada resonador está diseñado para amplificar, reflejar y orientar los sonidos provenientes del agua y del bosque, ofreciendo una experiencia íntima y contemplativa. La intervención se distribuye en dos rutas a lo largo del humedal, con dispositivos orientados estratégicamente hacia distintas fuentes sonoras. Más que un objeto, el proyecto se plantea como una experiencia de percepción, una pausa en el recorrido que permite reconectar con el entorno natural a través de la arquitectura y el sonido.
Fundamentación del proyecto
Valdivia convive estrechamente con sus humedales, ecosistemas clave para la biodiversidad y el equilibrio urbano. Sin embargo, estos paisajes han sido desplazados por el crecimiento de la ciudad, perdiendo presencia perceptual ante el ojo y oído humano. Este proyecto nace desde la urgencia de revertir ese proceso mediante una propuesta sensible que articule arquitectura, paisaje y percepción. Se fundamenta en la necesidad de devolver protagonismo al humedal Angachilla, no desde una mirada visual ni funcional, sino sonora. La propuesta es coherente con su contexto, al instalar dispositivos que no interrumpen la vida natural, sino que se mimetizan y amplifican sus expresiones. A través de una arquitectura acústica y liviana, se pone en valor un fenómeno invisible: el paisaje sonoro. Esta línea argumental sustenta tanto la forma, como el material y la escala del proyecto, dando coherencia a su dimensión ambiental, técnica y poética.
Estrategia de localización, emplazamiento y resolución programática y espacial
El proyecto se sitúa en el humedal Angachilla, parte del sistema de humedales urbanos de Valdivia. Se emplaza a lo largo de senderos preexistentes, configurando dos rutas que recorren el humedal, donde se disponen estratégicamente seis dispositivos acústicos. Cada uno se orienta hacia fuentes sonoras específicas, como aves entre los árboles o fauna acuática, generando puntos de escucha activa diferenciados. Si bien ambos recorridos incluyen sonidos del agua y del bosque, su emplazamiento responde a la búsqueda de captar fenómenos acústicos particulares en cada sector. Así, se promueve una experiencia íntima y contemplativa, que permite reconectar con el paisaje desde la percepción sensorial.
Propuesta arquitectónica desde el material
La propuesta se construye en base a piezas modulares de madera laminada curvada, específicamente raulí. Este material no solo facilita la ejecución de geometrías acústicamente eficaces, sino que también aporta propiedades vibroacústicas que intensifican la experiencia sonora. La madera actúa como un cuerpo resonador: amplifica ciertas frecuencias, genera reverberación interna y contribuye a la calidez acústica del espacio. Además, su origen natural y su relación con el territorio refuerzan la conexión sensible con el paisaje. La elección de un sistema constructivo modular permite el montaje y desmontaje eficiente, acorde a la lógica efímera del proyecto, disminuyendo el impacto ambiental. Esta estrategia material permite resolver forma, estructura y acústica en un solo gesto, consolidando una arquitectura mínima, transportable y coherente con su entorno.
Innovación de la propuesta
La innovación de esta propuesta radica en integrar principios de acústica arquitectónica en una intervención efímera, que transforma el paisaje en un espacio para ser escuchado. A diferencia de propuestas visuales o funcionales tradicionales, aquí la arquitectura se convierte en instrumento sonoro. Los resonadores están diseñados para captar, amplificar y direccionar sonidos del humedal, convirtiendo fenómenos invisibles en experiencias perceptibles. Esto se logra mediante una morfología cónica y curvada que responde a la geometría de los rayos sonoros, junto con el uso estratégico de madera con propiedades acústicas. Además, su carácter modular y replicable permite pensar el proyecto como una red adaptable a otros territorios. La propuesta no solo busca contemplar el entorno, sino también habitarlo desde lo sensorial, haciendo de la escucha un acto arquitectónico, ecológico y culturalmente significativo.
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