Diseñado para acompañar el crecimiento de la vivienda desde su construcción inicial, el MSD Estructural fue la solución estructural elegida para Villa Verde, en Constitución. El proyecto, desarrollado por ELEMENTAL bajo la dirección del arquitecto y Premio Pritzker 2016, Alejandro Aravena, dio forma a 484 viviendas sociales incrementales concebidas para ampliarse con el tiempo sin modificar su estructura principal.
Levantado entre 2012 y 2013, Villa Verde nació como parte de un plan impulsado por ARAUCO para facilitar el acceso a la vivienda definitiva de trabajadores y contratistas. La iniciativa se desarrolló dentro del marco de la política habitacional chilena y buscó aprovechar un presupuesto superior al habitual para proponer un modelo que ampliara las posibilidades de la vivienda subsidiada.

Aunque el proyecto se consolidó después del terremoto y tsunami que afectaron a Constitución en 2010, su alcance fue más amplio que la reconstrucción. La propuesta abrió una nueva etapa para la vivienda social al establecer un diseño preparado para el crecimiento con soluciones constructivas capaces de responder a las necesidades de cada familia a lo largo del tiempo.
La idea que dio origen al proyecto fue tan simple como desafiante. En lugar de construir una vivienda pequeña y terminada, ELEMENTAL optó por entregar «la mitad de una buena casa». Esa decisión permitió concentrar la inversión en los elementos más complejos y costosos de ejecutar, dejando previsto el espacio para futuras ampliaciones realizadas por los propios propietarios.

Cada vivienda comenzó con una superficie de 57 m² y fue diseñada para alcanzar 85 m² cuando la familia decidiera ampliar. Desde el inicio se entregaron la cocina, el baño, los dormitorios principales y la estructura necesaria para completar el volumen proyectado. Los habitantes solo debían construir una parte del primer piso y dos paños exteriores para materializar la ampliación. De esa manera, el crecimiento podía realizarse sin alterar la estabilidad de la vivienda ni la imagen general del barrio.
La participación de las familias también formó parte del diseño. Antes y durante el proceso de ampliación se realizaron talleres donde se explicaron las posibilidades de crecimiento y se entregaron orientaciones para ejecutar las obras. Con el paso de los años, la mayoría de las viviendas evolucionó según las necesidades de cada hogar, dando forma a un conjunto donde cada casa refleja la historia de quienes la habitan.

MSD Estructural una base preparada para crecer
La posibilidad de proyectar viviendas capaces de evolucionar en el tiempo requirió una solución estructural que respondiera a esa condición desde su construcción inicial. En Villa Verde, el MSD Estructural se utilizó en vigas, envigados y tijerales con luces de hasta 4,88 metros, configurando una estructura preparada para recibir las ampliaciones previstas por el proyecto.
Fabricado en pino radiata y clasificado para uso estructural de acuerdo con la norma chilena NCh 1207, el MSD Estructural entrega valores de resistencia conocidos para el cálculo de estructuras. Su estabilidad dimensional, su contenido de humedad controlado y su capacidad para recibir fijaciones favorecen tanto la construcción inicial como las intervenciones posteriores que forman parte del concepto de vivienda incremental.
Estas características se complementaron con soluciones de aislación térmica y acústica, protección contra el fuego y sistemas que contribuyen a reducir el consumo energético de las viviendas. El resultado es un barrio que, más de una década después de su construcción, continúa mostrando cómo una estructura concebida para crecer puede acompañar la evolución de las familias sin perder sus prestaciones.