3 de Abril, 2017

METI: la escuela construida con bambú que favorece el desarrollo de una comunidad rural

Con el objetivo de desarrollar habilidades y mejorar las condiciones de vida de una comunidad rural de Bangladesh, se desarrolló este proyecto que rescató técnicas y materiales tradicionales para la construcción de una escuela en manos de sus propios habitantes.

La tierra y el bambú son usados tradicionalmente en las construcciones de Rudrapur, una comunidad rural de Bangladesh que fue el centro de atención de un grupo de arquitectos. La idea era buscar nuevas alternativas para que los habitantes vieran el potencial de sus recursos naturales y se favoreciera el desarrollo sostenible de este tipo de localidades.

Esto debido a que la pobreza y los recurrentes problemas como la falta de infraestructura, hace que muchas personas migren del campo hacia las ciudades en busca de mejores condiciones de vida.

Para hacer frente a esa situación, y con el objetivo de abrir nuevas posibilidades de desarrollo en comunidades rurales, la ONG Dipshikha junto con los arquitectos Anna Heringer y Eike Roswag, desarrollaron una escuela que fue construida enteramente con la ayuda de artesanos locales y familias de estudiantes de la localidad.

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La escuela recibió el nombre de METI (Instituto de Educación y Formación Moderna) y su principal objetivo es desarrollar conocimientos y habilidades de jóvenes y niños de la comunidad rural de Rudrapur, fomentando su responsabilidad, motivación y creatividad.

De esta forma, y a partir de un nuevo enfoque educativo, se promueve la enseñanza en un entorno más libre y abierto que permita el cruce de materias básicas con otras disciplinas como la danza y la escritura creativa. Pero también considera dinámicas de trabajo en grupo, debate y meditación.

Todo lo anterior se sustenta en la manera en cómo fue planificado y construido el edificio que alberga a esta escuela.

Arquitectura para un nuevo enfoque de aprendizaje

Para que ese nuevo enfoque pudiera desarrollarse de manera exitosa, se pensó en un edificio con diversos espacios distribuidos en dos plantas. La inferior cuenta con grandes paredes de tierra que conforman tres salas de clases y una especie de cueva de superficie suave, donde los estudiantes pueden desarrollar el tacto, por ejemplo, o, incluso, puedan acurrucarse y experimentar estados de concentración individual o en grupo.

Por otro lado, la planta superior ofrece amplios espacios que favorecen el movimiento junto con el ingreso de la luz a través de las paredes de bambú, donde los niños y jóvenes pueden divisar el entorno natural, los árboles y la aldea misma.

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Un proyecto sustentable que favorece el desarrollo económico

Otra de las características que presenta este proyecto, y que lo han hecho ser reconocido a nivel mundial, es que para su construcción se realizó el rescate de técnicas y materiales usados tradicionalmente. De esta forma se promueve la valoración y mejor uso de los recursos disponibles.

Además de significar menores costos, debido a que la producción y el transporte se realizan en ese mismo lugar, hay un menor impacto ambiental debido al fácil reciclaje de estos materiales ya que su origen proviene de la tierra.

Por otro lado, el proyecto también benefició el desarrollo económico de esta comunidad ya que recurrió a la utilización de mano de obra local, se crearon puestos de trabajo y los mismos comerciantes pusieron a disposición los materiales necesarios en la construcción.

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El rescate de técnicas y materiales tradicionales

A partir del estudio y conocimiento de estos materiales y de un trabajo conjunto con los habitantes de esta comunidad se utilizó el Wellerbau, una tradicional técnica de autoconstrucción donde se mezcla tierra húmeda con paja para levantar muros de 50 a 70 cm de altura que conformaron la parte baja del edificio.

Otro de los materiales principales que dieron vida a esta escuela fue el bambú. Debido a su alta disponibilidad en la localidad y, considerando su fácil manejo, elasticidad, ligereza y resistencia, se constituyó como uno de los elementos centrales de la estructura, utilizándolo en diversas partes de la construcción.

Así, el techo de la planta baja fue construido por una triple capa de cañas de bambú y la parte superior de la escuela se elevó a partir de vigas y pilares de este mismo material. Además se utilizó para dar forma a las cuevas que se construyeron con paja de tierra.

Todo lo anterior, además de favorecer la comodidad y seguridad del edificio, aumentando su durabilidad, permitió mostrar a esta comunidad nuevos y mejores estándares de construcción, incluso con los mismos materiales que se habían utilizado tradicionalmente.

Por eso ha sido reconocido internacionalmente con diversos premios, entre ellos el Aga Khan Award for Architecture, el AR Award for Emerging Architecture, el Kenneth F. Brown Asia Pacific Culture and Architecture Design Awards y el International Bamboo Building Design Competition.

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Imágenes © Kurt Hoerbst

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