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ROBLE220: “Cuando el objeto es de madera, el acto toma un nuevo valor”

Aníbal Parada Manríquez, arquitecto de la Universidad de Santiago de Chile, director y cofundador de Roble 220.

3 de Abril, 2017

En ROBLE220 trabajamos muy conscientes de que cada objeto en interacción con el ser humano involucra un acto, una acción o un rito. Cuando ese objeto es de madera, el acto toma un nuevo valor. El que la madera haya estado viva en algún tiempo pasado dice mucho del cómo se relaciona el ser humano con ella. Un objeto de madera tiene consigo ese peso, es un objeto que merece cariño e inspira respeto y cuando se le entrega, ese cariño y respeto recae en el acto para el cual fue fabricado.

El taller siempre ha sido un espacio de desahogo para todas nuestras inquietudes, en donde se acorta el trecho que existe entre las buenas ideas y la fabricación. Somos un taller de producción artesanal, tomamos cada proyecto de manera personal, diseñamos y fabricamos cada pieza con el cariño que merece.

Resolvemos cada encargo desde una postura autodidacta e investigativa, a un ritmo pausado que garantiza una gran calidad y satisfacción para el cliente. Nuestro sello está ahí, en el cariño que representa cada objeto ligado a su acto.

Finalmente en el diseñar y fabricar objetos buscamos ir más allá de los deseos que tiene el cliente, porque una vez el objeto llega a sus manos, el deseo se cumple y desaparece. Nosotros pretendemos que el cliente aprecie su objeto. El aprecio es un sentimiento que se construye y fortalece con el tiempo y la madera nos hace ese trabajo mucho más fácil.

Junto a mi padre trabajamos toda la vida con las manos; siempre se nos hizo muy natural afrontar problemas desde nuestra propia capacidad de hacer, es algo intrínseco del ser humano que se ha perdido entre la vorágine del vivir apresurado, digitalizado.

Esperamos con ROBLE220 no solo fabricar cosas, también rescatar el respeto para el hombre o la mujer que fabrica esas cosas, la producción artesanal no es sinónimo de económico, básico o vulgar, sino todo lo contrario, significa calidad, personificación y la máxima complejidad en ejecución, todo para que el cliente construya cada día ese aprecio y respeto que tanta falta nos hace hoy por hoy.

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