30 de Noviembre, 2017

La nobleza de la madera en el trabajo de Pilar Ovalle

La artista nacional lleva más de 25 años desarrollando esculturas con madera, en su gran mayoría reciclada de diversos lugares de Chile, con la que luego va creando volúmenes y formas ondulantes mediante ensambles.

Esculturas de mediano y gran formato. Todas están hechas completamente de madera, algunas con bloques más grandes y otras con pequeñas piezas unidas entre sí. Algunas, incluso, invitan al espectador a mover sus piezas, dándole la posibilidad de configurar una nueva forma.

Así podría describirse, a primera vista, el trabajo de Pilar Ovalle, una artista chilena que ha dedicado toda su carrera a desarrollar un trabajo únicamente en madera, material que ha recuperado, por ejemplo, en lagos del sur de Chile, de los árboles que caen al borde por la erosión natural.

Algunas veces lo pule y aplica aceites especiales. En su obra no hay químicos ni metales. Y cuando necesita crear alguna curva, simplemente talla o une piezas.

Son más de 25 años en los que ha investigado y experimentado con este material. La primera etapa lo hizo de forma autodidacta. “Eso marcó una manera muy investigativa, era error y prueba”, explica la artista, quien afirma que la madera es un material único: “Me fascina trabajar con la madera. Si tú me dijeras, haz esto mismo en fierro, me muero, aunque también se podría ensamblar… pero es la cosa maleable. Yo trabajo la madera como plasticina”.

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Sumar para construir: la importancia del ensamble

Gubias, serruchos y cepillos. Esas son la mayoría de las herramientas que Pilar Ovalle utiliza para dar vida a sus esculturas de madera. Con ella va consiguiendo diversas formas, a lo que se suma la técnica del ensamblaje. La artista reconoce que su manera de construir siempre es aditiva, va creando volúmenes en la medida en que va sumando piezas.

Así, en vez de tomar un trozo de madera y desbastarlo con gubia, va uniendo trozos de diversos tamaños, de lado y por capas. “Me sale más fácil recorrer la pieza visualmente y llegar a su forma, sumando piezas”, afirma. “Me da lo mismo los pedazos de madera, si son chicos no me importa, voy ensamblando más”, agrega.

De esta forma, a partir de uniones, va llevando el material al límite y una pieza rígida pasa a componer una estructura curva y flexible, creando en varios casos una especie de tejido que le ha permitido, por ejemplo, simular la textura y el movimiento de una tela.

Para moldear la madera, Pilar utiliza vapor caliente, que expande el material y luego comienza a unirlo y a fijarlo. Esto último lo hace con tarugos del mismo material y cola.

En un principio trabajaba esculturas bien pulidas, para que estos ensambles no se notaran pero con el tiempo sus obras han ido evolucionando. “El ensamble era solamente para conformar un volumen, pero después, dentro de las revisiones que uno se hace a su propio trabajo, me di cuenta de que había una etapa en que era más interesante dos pasos antes de haberlo terminado”, explica.

Ahora es posible encontrar obras donde las uniones se ven y para Pilar esto le da más expresión a sus esculturas. “Me interesa mucho la característica del mensaje de trabajo que es de reparación, o de costura, que tenga que ver con la simbología de una pieza que está reparada, no perfecta”, afirma.

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El ser humano: siempre presente

La obra de Pilar Ovalle ha tenido al ser humano como temática constante. Antes lo trabajaba de manera más abstracta, creando figuras antropomorfas, y en el último tiempo la representación del cuerpo está siendo cada vez más literal.

Y no es solo el ser humano presente en las obras el que adquiere relevancia en el arte de Pilar Ovalle. Es también el espectador el que en los últimos años está invitado a actuar. De hecho, hace unos siete años la artista decidió desarrollar obras articuladas. “Me interesa que se muevan, que la interacción con el otro no sea solamente a través de la visión, sino que también a través del tacto”, señala.

Por otro lado, su trabajo también es una transmisión y conexión con las emociones. Son ellas las que le permiten relacionarse, la inspiran y generan ideas que luego representa en sus esculturas. “A través de la emoción uno llega a tener una inquietud, y luego viene el intelecto”, reflexiona.

Una vida en madera

Esta artista ha sido reconocida a nivel nacional con varias distinciones como el Premio de la Crítica a la “mejor exposición 2016″ del Circulo Críticos del Arte y además ha sido tres veces nominada al Altazor.

Ha expuesto en Europa en el Kunstalle de Budapest en 2015 y este último año en París, en la embajada de Chile con invitaciones tentativas para el 2019 para exponer allá también”.

Pilar siente que las posibilidades de trabajar con este material son infinitas y aún hay muchas que le faltan por explorar. “Me interesa demasiado. Hay gente que me dice: ‘no, nadie se quiere casar con un solo material’. Yo estoy absolutamente casada por decisión”, finaliza.

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