El ingeniero chileno Mario Lara Ledermann muestra las características de los edificios de gran altura construidos en madera

mario lara

Mario Lara Ledermann vive en el extranjero desde 2008, primero en Australia y luego en Reino Unido (donde reside actualmente), desempeñando labores de facilitador y fomentador de la confianza para distintos actores que evalúan construcciones en altura en madera, como autoridades, reguladores, bancos, aseguradoras, clientes y usuarios. Primero tuvo funciones más técnicas, explicando el material y sus características, para hoy dedicarse a temas educativos sobre lo que significa ocupar esta materia prima.

El chileno Mario Lara Ledermann reitera en varias ocasiones que la madera está en un viaje y, como tal, no todas las preguntas están resueltas. Más bien se encuentran en proceso, en un tránsito donde se disipa la incertidumbre y se da paso a la confianza por su uso. Su experiencia trata sobre las construcciones de edificios a gran altura y una carrera en el extranjero que podríamos indicar como un camino bien avanzado, “pero te insisto, todo está en proceso, en el viaje. No es que la madera en altura sea tan utilizada como el hormigón o el acero”.

“Lo mismo se repite en Australia, Reino Unido, Estados Unidos, etc. La madera está en un viaje en donde se buscará tener la confianza de la industria, y como todo viaje, hay veces en que se está en distintas partes del camino pensando en cómo unir a todas esas paradas”, dice Lara desde Londres.

Corría 2008 y este ingeniero civil industrial recientemente titulado de la Universidad Técnica Federico Santa María decidió viajar con la intención de estar un año fuera del país. Claramente eso no fue así, porque los suyos son cerca de 14 años en el extranjero, dada una oportunidad de trabajar en Australia para la multinacional CSIRO, una agencia independiente y de investigación científica del gobierno federal australiano que contribuye a las mejoras del desempeño económico y social de la industria y comunidades. “Entre otras cosas, fue en CSIRO donde se desarrolló el wifi, uno de los grandes hitos de esa organización”, anticipa para luego adentrarse en su experiencia.

Mario Lara Ledermann / M.L.L.

Sus inicios fueron como Technical Manager de dicha empresa, “donde caí en los materiales ligados a la construcción. Era 2010 y conocí el CLT, a partir de la multinacional inmobiliaria australiana Lendlease que estaba desarrollando proyectos con este producto en Australia. Me interesó el material. Era innovador y podía cambiar ciertas cosas en términos de sustentabilidad, construcción, rapidez, prefabricación, etc. Estuve un tiempo trabajando en este elemento hasta que Lendlease me ofreció trabajar con ellos. Me involucré en proyectos en madera de manera directa y comencé a relacionarme con ciertos desafíos que la construcción ha tenido en términos de productividad y sustentabilidad, existiendo ejemplos en Australia de grandes construcciones en madera que hoy la posicionan a nivel mundial”.

Fue tal su nivel de involucramiento que luego de su experiencia en Australia, Lendlease le ofreció otro puesto en Reino Unido. Hablamos de una de las multinacionales inmobiliarias más importantes del mundo, pero esta vez en un país con experiencia maderera y con un cargo denominado Technical Lead. “Mi rol no está totalmente ligado a edificios de madera, pero sí es una de las opciones de material que se propone en proyectos de edificios de gran altura no solo aquí, sino que también en Australia, Italia y Estados Unidos”.

“Yo creo que de a poco distintas empresas han comenzado a entender los beneficios que puede traer un material como este para construir edificios de altura. Tenemos que responder a ciertos problemas climáticos y de sustentabilidad ambiental, pero también en términos productivos, para poder reducir los costos de las casas y los edificios. La madera como material en edificación de altura se ha considerado luego de que se empezaran a desarrollar más productos como el CLT, generando el interés de algunos desarrolladores y gente que ha tratado de cambiar las cosas de cómo se venían haciendo. Aún es un tema relativamente nuevo y por el que hay dudas sobre la durabilidad y el desempeño entorno a los incendios, pero también a muchos les hace sentido desde la sustentabilidad, la producción y fabricación rápida”.

La madera está en un viaje en donde se buscará tener la confianza de la industria / building.co.uk

–¿En qué etapa de este viaje que menciona está Ud. con respecto al uso de madera? ¿Y qué cambios hubo en el camino?

–En CSIRO empecé inicialmente con temas técnicos. En cómo podíamos responder a ciertos desafíos, principalmente los incendios y la materialidad en sí. Durante mucho tiempo estuve al lado de las empresas para afrontar esos puntos desde los riesgos para asegurarnos de cumplir con las expectativas de la normativa, pero también para que otros participantes como las aseguradoras o los bancos entendieran el concepto del riesgo y así construir edificios. Luego de eso, me convertí más bien en un facilitador de esa conversación. De cómo los riesgos se podían sobrellevar e ir más allá de ese punto de vista, para hablar de durabilidad y también temas educativos.

–¿Educativos en qué sentido?

–Por ejemplo, en entender que la madera es distinta al hormigón o el acero, no solamente en su materialidad, sino que también en sus procesos. O en que el diseño puede necesitar de más tiempo, porque hay que tener todo finalizado antes de que vaya a la fábrica, o que el procurement es distinto porque los dueños de la tecnología CLT, por ejemplo, son los dueños del conocimiento. No hay una guía de diseño que responda a todos los elementos de desempeño que debe entregar un elemento estructural en edificios de madera en altura. Los dueños de la tecnología, normalmente productores, tienen varios niveles de conexión que deben existir entre desarrolladores, diseñadores y productores, la que es muy distinta a la que tiene el hormigón, porque quien te provee de este, es comúnmente el subcontratista. Todo ese proceso, toda esa dinámica se tiene que entender para conocer las diferencias entre materiales y evaluar los riesgos y poner medidas para tolerarlos.

¿Qué inquietudes genera esa evaluación de riesgos en los distintos actores con quienes usted dialoga?

–En general, todas van por el lado de la confianza. Los distintos participantes deben adquirir garantías suficientes para adoptar tecnologías en edificios de altura. Con participantes no solo me refiero a constructores o diseñadores. También a las aseguradoras, los reguladores, las autoridades, clientes y usuarios. En el caso de la madera en edificación de altura, todos esos participantes deben estar dispuestos a adaptarse para así adoptar la tecnología, porque tienen ciertas diferencias, no solo comparables con la materialidad o procesos del hormigón y el acero. Obviamente, también en paralelo, se debe tener una industria que te apoye y brinde garantías en torno a la competencia y uso adecuado del material, para que luego el mercado me entregue la confianza de no caer en una situación en la que no se me asegure el buen uso del material. En ese momento aparecen las preguntas, en su mayoría distintas.

La madera es distinta de otros materiales por su materialidad y procesos / innovhousing

–¿Por ejemplo?

–Las preguntas de un regulador o una autoridad son distintas a las de una aseguradora y a las que te puede hacer un usuario. Como los primeros están encargados de asegurar la seguridad y la salud social, se enfocan en la vida y beneficios de quienes los usen. Las aseguradoras, por su parte, tienen consultas sobre la protección de la propiedad, entonces las inquietudes son distintas a las que luego pueden tener las autoridades. Con los usuarios hay más palabras ligadas al material y a la necesidad de que se vea la madera ya que es bonita, pero ese punto en específico te puede llevar a otras preguntas y conflictos en términos de seguridad o protección. En resumen, la clave de esto es entender las necesidades de todos esos participantes, informarlos sobre la madera y cuál es el proceso que se debe llevar para adoptar el uso.

–¿Y cómo se logra eso a partir de los prejuicios que se tiene sobre la madera?

–En ser abiertos y directos en términos de que la madera está en tránsito y no en un lugar donde podemos construir con la altura que se nos ocurra. Obviamente, podemos usarla y la investigación nos ha demostrado que está en un nivel donde se puede usar bajo ciertas condiciones. Si los llevas al tema de los incendios, por ejemplo, existe y ha progresado la investigación al punto de que uno puede diseñar edificios de madera en forma segura, por lo que comunicar esa información a las aseguradoras y bancos resulta fundamental para lidiar con los prejuicios. Esta información se refiere a los elementos introducidos en el diseño y en el proceso de construcción que reducen el riesgo a un punto que lo puedes tolerar y se pueden construir edificios con una seguridad y resiliencia adecuada.

Edificio 25 King de Australia / Stora Enso

–¿Pero qué promueve que perduren prejuicios así? ¿Solo desinformación?

–Desde mi punto de vista, el problema es que la narrativa asociada a entregar confianza siempre es distinta y depende de con quién hablas. La madera en altura está en un proceso de aprendizaje, entonces debemos llevarla desde lo científico a lo común (la confianza), pasando por la especialidad, con el objetivo final de abrir las puertas para utilizarla de manera más amplia.

–¿Y cómo lograrlo?

–Básicamente informando la narrativa con investigación y desarrollo, tenemos que llevarla en ese proceso, desde lo científico a lo común, guiada por hechos. Hoy en día se pueden construir edificios en madera y a partir del entendimiento de los mismos riesgos puedes construir un edificio seguro. El tema es que hay que tener profesionales competentes que te aseguren que eso pase. Bajo esa misma lógica va la conversación con las autoridades y otros participantes. Otro tema a resolver son los acuerdos en cuando a la cuantificación del carbono, porque sabemos que este material tiene el potencial de retener este elemento, pero aún no resuelven en torno a cómo lo cuantificamos y cómo entregamos herramientas consistentes a los desarrolladores y usuarios para definir cuánto realmente se ahorra. Como te decía al comienzo, estamos en ese viaje en el que hay que avanzar, llegar a acuerdos y ver cómo solucionamos estos problemas.


Escrito por Marcelo Salazar Medina
Fotografía principal cortesía de bwp

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