2 de Marzo, 2021

Emprendimiento de la Región de Aysén destaca por ofrecer tabiquería en base a madera y aislante ecológico de lana

LANARQ es el nombre del emprendimiento de innovación social, con sede en Coyhaique, que ofrece un sistema constructivo sustentable en base a madera con un aislante (térmico-acústico) de lana de oveja obtenida a través de comercio justo y circular. Además, los tabiques y prototipos de viviendas fabricados por la marca dan cuenta de las ventajas de la prefabricación: una construcción rápida, limpia y eficiente.

De la conjunción de lana y arquitectura surge el nombre de LANARQ, proyecto encabezado por los arquitectos María de Los Ángeles Lobos y Andrés Villouta. “La idea nació porque queríamos trabajar una arquitectura más sustentable, cambiar la manera de hacer las cosas. Hace unos años no había conciencia ambiental y social, se construía con lo que llegaba del retail y listo”, plantea Lobos.

Dicha inquietud tuvo lugar en 2014 y fue así como decidieron “salir de la zona de confort” para ir a Barcelona a cursar un postgrado de un año en la Universidad Politécnica de Cataluña y así aprender sustentabilidad y eficiencia energética en las construcciones. Poco tiempo después de volver a Chile, en 2016 consolidaron el emprendimiento y comenzaron a funcionar. Hasta ahora han creado prototipos de vivienda social y de turismo, y mejoras de aislación de viviendas rurales.

La dupla de arquitectos lleva más de 20 años erradicada en la Región de Aysén, donde han estudiado las técnicas madereras propias de la zona. Chiloé ha sido el mayor referente: casas, iglesias, barcos que se mezclan con una fuerte influencia europea. Con cierta preocupación ven que Aysén, pese a su tradición maderera, carece de producción local.

Gestión gremial, comunitaria y estatal

LANARQ ha creado prototipos de vivienda social y de turismo, y mejoras de aislación de viviendas rurales / Andrés Villouta

Tanto Lobos como Villouta poseen una trayectoria profesional dividida entre lo público y lo privado, pero el aprecio por la madera y el entendimiento de sus formatos y aplicaciones ha sido constante. En un principio, viajaron dentro del sur de Chile en búsqueda de lana y madera para conocer los procesos productivos y orígenes de las materias primas.

En 2016 postularon y se adjudicaron el Fondo de Innovación Agraria (FIA) otorgado por CORFO. Con el dinero pudieron ejecutar los ensayos en laboratorio para convertir la lana de oveja en aislante y pilotear a baja escala el modelo constructivo de madera y lana. También, validaron resistencia al fuego y aislamiento acústico. 

Se asociaron con el Liceo Agrícola de la Patagonia de Coyhaique y visitaron predios pertenecientes a las familias de los estudiantes para conocer de cerca la producción maderera y ovina. El FIA, afirman, les permitió innovar a nivel agrario y social. Este último es un sello importante del proyecto: “Las personas en el campo viven en casas antiguas que no tienen aislación. La idea era que con su propia producción ovina pudieran aislar sus viviendas y así consumir menos leña, contaminar menos y solucionar un problema de confort en sus casas”, explica Lobos. 

A excepción del FIA, el resto del financiamiento ha provenido durante todo este tiempo de la autogestión. En noviembre de 2020 fueron premiados en el concurso Desafío Emprendedor del Banco de Chile. “Cerramos un año difícil con algo que nos anima y nos alienta a tomar las riendas del proyecto y continuar consolidándonos”, afirma Lobos. 

Otra gestión fructífera, a inicios de 2021, ha sido la alianza con la Asociación Gremial (AG) de Pequeños Agricultores y Ganaderos del río Baker (comuna de Cochrane), quienes proveen parte importante de la lana. En un futuro también lo harán con la madera. 

Proceso de fabricación

LANARQ utiliza el sistema de pie derecho, intercalado entre caras, cortando puente térmico y acústico / Andrés Villouta

El taller-laboratorio principal se ubica en el sector El Claro, a siete kilómetros del centro de Coyhaique. También poseen otro en Cochrane. Producto de la pandemia, para evitar el desplazamiento, desde el año pasado cuentan con una tercera opción: los propios talleres de los carpinteros subcontratados. “Ellos producen y nosotros pasamos a buscar. Nosotros ensamblamos, ponemos la lana y finalizamos”, explican. 

Gracias a los recursos de CORFO pudieron implementar maquinaria más moderna y de mejor precisión: ingletadora, sierras telescópicas, bancos cerraderos, sierras y taladros. Les gustaría implementar cortadoras láser y paneleras para tecnologizar y agregar más valor a sus productos. Trabajan en BIM, software que les permite modelar y diseñar, y luego ejecutar con mayor facilidad. 

La madera, destinada al uso estructural, la obtienen seca y calibrada. Con la alianza con la AG de Río Baker, en un futuro la madera provendrá de bosques gestionados con planes de manejo, ubicados en los alrededores de la región. Para las tejuelas y revestimiento interior en general, han tenido clientes que han exigido mayor conexión con la naturaleza por lo que han optado por maderas nativas como ciprés y lenga. 

LANARQ no utiliza el sistema pie derecho, cadeneta, diagonal, sino que ocupan pie derecho, intercalado entre caras, con el que señalan poder cortar puente térmico y acústico. “Vamos un poco más allá de los sistemas que nos enseñaron en la universidad. Estamos constantemente ensayando en nuestro laboratorio ensambles, encuentros entre muros, piso-muro, muro-cielo”, señala Lobos. Prototipan las soluciones constructivas y las evalúan. “El desarrollo de un piloto es fundamental porque ahí se analiza el comportamiento y si hay errores. Si no se da este paso antes de lanzarse al mercado, puede ser un fracaso”, afirma Villouta. 

Un tabique estándar fabricado por LANARQ mide 1,22 x 2,44, pero las dimensiones varían según las demandas del cliente. Esta es la ventaja que ofrece la prefabricación. El armado de un tabique es sencillo: verificar el calibre, cortar. En paralelo se trabaja con la madera, al terminar el panel se rellena con lana y se atornilla.

Viviendas de calidad e inclusivas

Actualmente han concluido la construcción de un piloto de cabaña a orillas del Lago Pollux (Coyhaique) / Andrés Villouta

LANARQ ofrece un prototipo de vivienda social de 50 m2 y otro de turismo, “de precio accesible y buena calidad”, destinado a pymes que quieran incursionar en el rubro. Actualmente han concluido la construcción de un piloto de cabaña a orillas del Lago Pollux (Coyhaique) y están desarrollando otros posibles proyectos. Con ansia de crecimiento, la idea es “conquistar potenciales clientes” al ofrecer “una solución adaptable y replicable en cualquier sitio, que responda a las características del territorio”. 

Como LANARQ, han piloteado y desarrollado otros proyectos con Serviu Aysén, como la mejora térmica a cinco viviendas. Actualmente están desarrollando un proyecto para construir casas de forma prefabricada. “Nos interesa el campo y pequeños productores”, afirman Lobos y Villouta, quienes quieren abarcar lugares lejanos gracias a una construcción rápida, eficiente y limpia.

LANARQ está trabajando con CONAF en mejorar diseño e incorporar el aislante de lana. Este tipo de vivienda, tal como sugiere su nombre, la asigna el Estado a familias que han perdido sus casas producto de desastres naturales. El propósito de la dupla de arquitectos es que la madera sea bien utilizada en estas construcciones, que queden bien hechas, “con dignidad” y un buen confort térmico. 

En el futuro, Lobos y Villouta proyectan continuar creciendo dentro de la región e incluso exportar este sistema constructivo fuera de Chile. Para los socios de LANARQ, la madera como material estructural y la lana como aislante natural seguirán siendo los sellos de esta innovación arquitectónica-social con la que pretenden desarrollar viviendas dignas y de calidad, y llegar a los rincones más alejados gracias a las ventajas de la prefabricación: una construcción limpia, eficiencia, con menores tiempos de transporte y ejecución. Además de continuar potenciando una arquitectura sustentable que se haga cargo de los problemas ambientales, sociales y económicos que atraviesa el país.


Escrito por Diego Zúñiga
Fotografía principal cortesía de Andrés Villouta

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