Lucía Pittaluga: “El futuro que yo veo para la bioeconomía es promisorio”

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9 de Noviembre, 2021

La académica, investigadora y consultora de la FAO uruguaya participó en la Semana de la Madera de este año, para comentar sobre la simbiosis entre la bioeconomía y la madera como catalizadores de la sustentabilidad que imperará en el mundo. Materias por las cuales también se refiere en esta entrevista.

La economista uruguaya Lucía Pittaluga se ha dedicado en gran medida a la diversificación de la matriz productiva. Sector donde la madera tiene mucho que aportar. Y si bien reconoce que no tiene una cercanía propiamente tal con el material, ya sea en la infancia, en los estudios o el trabajo, reconoce su contribución y protagonismo en los nuevos ciclos sustentables del planeta, donde la bioeconomía asoma como la gran protagonista.

“(La madera) Para la bioeconomía es esencial porque, justamente, la biomasa forestal tiene la característica de que no está destinada a la alimentación. Cuando hablamos de bioeconomía como modelo de desarrollo, siempre debemos pensar que no compita con los cultivos destinados a la seguridad alimentaria”, inicia en esta entrevista. 

La académica y consultora de la FAO, además de investigadora del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración (FCEA) de la Universidad de la República (Uruguay), afirma que la bioeconomía tiene un potencial enorme de crecimiento y posición, pues el desarrollo de este paradigma tiene repercusiones en el comercio mundial. 

Esto quiere decir que los países e incluso los continentes con una dotación cargada de recursos biológicos, tienen la oportunidad de posicionarse ante el mundo con un enfoque sostenible. Su ímpetu no sólo se enfoca en soluciones ambientales, como de mitigación del cambio climático, o de diversificación productiva, sino también en otros aspectos por los que Pittaluga se ha referido en distintos paneles y foros de conversación, como la inclusión, la equidad social, el desarrollo territorial, la adaptación ante los cambios, entre otros.  

“Hay que poner el foco no sólo en la bioeconomía, sino también en la sostenibilidad de la misma”, dice la experta / Arg. Forestal

“Nosotros nos permitimos tener ganadería de precisión por los mecanismos de trazabilidad y lo podemos conjugar con la genética. Esto es una oportunidad única para jugar fuerte en la bioeconomía”, declaró la economista en una actividad organizada por la FAO en 2019. Y es que para la experta, la bioeconomía sostenible trae siempre consigo la renovación de antigua tecnología, al igual que la llegada de los últimos avances de la humanidad, como la nanotecnología o la bioinformática. 

Como mencionamos, sus conocimientos sobre esta verdadera industrialización de las economías a partir de la biomasa y los recursos naturales, la tienen frecuentemente exponiendo en distintos países y regiones. Este año Pittaluga participó del seminario “Bioeconomía y madera, presente y futuro hacia la sostenibilidad”, organizado por Madera21 para la Semana de la Madera de este año, donde se refirió sobre las cualidades de su país en estos asuntos. 

“Uruguay es un productor emergente de pulpa y de madera mecánica, debido a que la plantación de árboles en el país empezó de forma importante a partir del año 1987, donde hubo una ley de forestación en la que se plantaron árboles con objetivo de la industrialización. Con respecto a Chile, Uruguay es un productor nuevo”, compara. 

Y acá continúa. “Uruguay produce pulpa de madera con destino a la fabricación de papel, siendo uno de los productores y exportadores del sur más importantes. Con respecto a la madera mecánica, hablamos de un sector mucho menos desarrollado que el de la pulpa y que carece de industrialización, que es muy poca. En este momento, se está tratando de desarrollar y así exportar con valor agregado, pero no es un país rico en tradiciones madereras. Justamente, tal vez por ese mismo motivo, es que el sector de la madera mecánica es mucho menos desarrollado. Por ejemplo, la construcción de viviendas en madera es algo que no se realiza tanto, entonces hay que sobrellevar muchas barreras para poder expandir y difundir la producción del material”.

Para Pittaluga, la madera es fundamental para la bioeconomía / Billionphotos

–Su charla en el seminario de la Semana de la Madera 2021 se tituló “Futuro del sector forestal en Uruguay. La bioeconomía como modelo de desarrollo”. ¿Cómo ha sido la experiencia en su país?

–La experiencia en Uruguay se elaboró con muchas personas, con una participación importante de los diferentes ámbitos de la economía y la sociedad, para elaborar la Estrategia Nacional de Desarrollo Sostenible. Fue realmente exitosa porque era importante que en una estrategia de bioeconomía existieran diferentes visiones, porque evidentemente estamos en una fase de transición hacia la nuevos paradigmas. Entonces, como estamos en ese periodo de transformación, resultó esencial la participación y la voz de los diferentes sectores, no sólo en la cadena tradicional de valor de la madera, sino también en las ONG’s ambientales y las organizaciones de las trabajadoras y trabajadores. Todas voces organizadas que debían tener su espacio para moldear la bioeconomía sostenible hacia la cual queremos transitar. 

–¿Cómo Ud. ve estos temas en Latinoamérica? ¿Es la misma realidad con respecto al uso de la madera y su potencial en la bioeconomía?

–El futuro que yo veo para la bioeconomía es promisorio. Por eso es tan importante tener estrategias nacionales, pues así se moldea de la forma más participativa posible dicho modelo de desarrollo. Además, a nivel mundial, hay una geopolítica de la bioeconomía donde tienes a los productores de energías fósiles, a los productores de conocimiento y a los productores de biomasa, que somos los países de América Latina. Esta transición la tendremos durante todo este siglo y estos tres grupos de actores estarán en pugna, siendo fundamental tenerla en un lugar privilegiado. La pregunta es: ¿Los países de América Latina queremos seguir siendo proveedores de commodities hacia el mundo, o la bioeconomía como modelo de desarrollo significa que podremos ocupar un lugar diferente en la división internacional del trabajo? 

Un punto que también quiero mencionar es que esa bioeconomía no puede dejar de ser sostenible, pues la bioeconomía per sé no necesariamente lo es. Hay que tener cuidado con que el modelo se lo apoderen solamente los productores de la biomasa, ya que por eso es tan importante la visión integradora de la bioeconomía y donde el foco esté puesto en diferentes actores de la sociedad. 

–¿Tiene referentes internacionales que recomienda seguir?

–Siempre recomiendo a la FAO y sus publicaciones sobre bioeconomía, desde donde acaban de sacar su Marco Estratégico 2021 – 2031, su plan donde la bioeconomía tiene un rol fundamental. La CEPAL también tiene a la bioeconomía como sector estratégico para la recuperación de las economías latinoamericanas post-covid, siendo una parte fundamental para dicho proceso. También hay que seguir a IICA, desde donde también tienen un programa crucial sobre este asunto. 

–¿Qué reflexiones tiene sobre el material, considerando la realidad climática que vive el planeta?

–En que hay que poner el foco no sólo en la bioeconomía, sino también en la sostenibilidad de la misma. Como te decía, la bioeconomía per sé no es sostenible y el hecho de que exista la industrialización a partir de la biomasa, como pretende la bioeconomía, no necesariamente generará sostenibilidad, por más que sea un instrumento de mitigación.


Escrito por Marcelo Salazar Medina
Fotografía principal cortesía

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