Prestigioso diario español dedicó artículo sobre el ascenso de los edificios en madera

_PORTADA 1 Oakwood timber tower 2 imagen de Hout Journalist

13 de Septiembre, 2022

En agosto El País, en un espacio dedicado a la arquitectura sostenible, repasó los rascacielos más imponentes y asombrosos del mundo, referenciando su origen, su composición con el material y su aporte por una construcción más sustentable. Esta reseña recoge los ejemplos más importantes citados por el medio español y reflexiona sobre su proyección a futuro.

El periodista Miquel Echarri repasa las tendencias y los proyectos que hoy promueven las bondades de los rascacielos en madera por todo el mundo.  Y es que su carácter imponente, su galopante desarrollo y sus cifras crecientes, convencen cada vez más a los interesados, dada su estructura y dimensiones, así como su aporte en la sostenibilidad y en el impacto de la construcción en la emisión de gases contaminantes. 

Los ejemplos referenciados son numerosos. En proyectos como el rascacielos vienés HoHo, proyecto de 2019 de Günter Kerbler y Caroline Palfy, la hibridación de la madera con el hormigón permitió a los arquitectos alcanzar una altura de 84 metros, todo un logro hasta la fecha. El estudio de arquitectos Voll Arkitekter, por otro lado, logró elevar la Torre Mjøstårnet, en Brumunddal (Noruega), a los 85,5 metros con una estructura íntegramente en madera contralaminada. Aunque la torre Ascent, de Korb + Associates Architects en Wisconsin (Estados Unidos), recurrió a la combinación con el hormigón para llegar a 25 pisos y 86,6 metros de altura. 

Proyectos como Oakwood Tower prometen superar los 300 metros de altitud / PLP

Los números siguen asombrando en el artículo de El País, por la velocidad en la que crecen tanto en altura como en cantidad de proyectos que eligen la madera. En pocos años veremos cómo se multiplican por tres las cifras que manejamos hasta ahora, como se lee, con proyectos aún por construir como la Oakwood Tower de Londres, que se estima en 300 metros de altitud, o el proyecto W350 en Tokio, que alcanzará los 350 metros. 

Siguiendo esta idea, esta publicación cita al reconocido arquitecto austríaco Harry Seidler. “Construir rascacielos de más de mil metros de altura puede parecer una obscenidad o una extravagancia, pero no duden que es perfectamente factible y que, más tarde o más temprano, alguien acabará haciéndolo. El destino de la Humanidad consiste en imponer proyectos grandiosos y llevarlos a cabo”.

La madera como potenciador constructivo y como reductor de CO2

El artículo menciona el rol medioambiental de la madera / Nikken Sekkei

Luego de leerlo, el artículo termina convenciendo de que muchas ideas sobre la construcción en madera son más bien erróneas. Por ejemplo, limitaciones en cuanto a capacidad portante, condiciones de protección contra incendios y durabilidad. En cambio, el desarrollo de nuevos materiales derivados de este recurso permite que su tipo construcción se masifique, abaratando costos y mejorando las prestaciones.

Lo anterior también atañe a su capacidad estructural, pues de la misma manera que el hormigón y el acero se unieron para generar un nuevo material híbrido que fortalecía las capacidades de cada uno por separado, también la madera puede ser combinada con los mismos para aumentar su capacidad portante.

Otro punto por el que nos inclina la publicación es que esta arquitectura a gran escala no tiene por qué ser sinónimo de contaminación. Un edificio como Ascent, según destacan sus desarrolladores, consigue con su estructura realizada con madera laminada compensar al equivalente al CO2 producido por más de 2.000 automóviles, que, a su vez, es el equivalente a la energía que abastece a 1.200 viviendas por un año. Las cifras son sorprendentes cuando se plasman tan claramente en algo cotidiano. 

Basarse en un crecimiento en altura pareciera que no hace sino emular la inercia de la construcción especulativa y contaminante. Ese tipo de arquitectura, paradójicamente, supone una alternativa. La arquitecta Irene Jimeno, habla de ciertas dinámicas competitivas en las que no se debería volver a caer y que lo rescatable son los logros técnicos y el desarrollo de la industria del material. Aspectos que fomentan las posibilidades reales de la madera.

Pasado y proyección de esta arquitectura en madera

Mjøstårnet (Noruega) tiene estructura íntegramente en madera contralaminada / Alamy Stock Photo

La competitiva conquista progresiva hacia las nubes forma parte de un período de la historia y el desarrollo de la arquitectura desde los primigenios rascacielos en el Chicago del siglo XIX hasta el vertiginoso Burj Khalifa de Dubai, ya entrado el XXI. Míticos edificios, como los neoyorkinos Chrysler o el Empire State Building, fueron algunos de los pioneros que se han convertido en íconos y que tenemos presentes en el imaginario colectivo.

Esa escalada se cimentó en el desarrollo tecnológico de materiales como el hormigón o el acero, así como de las instalaciones, los ascensores o los materiales envolventes, como el vidrio. No obstante, la madera quedó confinada a la condición de material tradicional o de proyectos de pequeña escala. Aunque esto no fue siempre así. Existen edificios históricos en países diversos que demuestran que una construcción duradera y en altura sí es posible en madera, como la pagoda del templo de Fogong, en la China del siglo XI, como recoge El País.

Quizás, los llamativos datos que se manejan sirvan para cambiar la percepción sobre un material como la madera, con el objetivo de situar su uso más bien en un lugar de innovación y de desarrollo en el que perfectamente encaja, con cualidades que son comparables con las de otros materiales y válidas para una arquitectura contemporánea y de vanguardia. 


Escrito por Redacción Madera21
Fotografía principal cortesía PLP

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