Centro Cultural Arauco un edificio que puso a la madera en el centro de la vida cultural

Cuando un edificio logra responder a las necesidades de quienes lo usarán, su valor trasciende la arquitectura. Ese es el caso del Centro Cultural Arauco, una obra ubicada en la Región del Biobío que surgió tras un proceso de diálogo con la comunidad y que hoy reúne teatro, biblioteca, salas multiuso y espacios de encuentro en un edificio donde la construcción en madera adquiere un papel protagónico.

El proyecto reemplazó al antiguo Teatro Luis Jury Jury y a la Biblioteca Municipal Luis Aguirre Mercado, ambos gravemente afectados por el terremoto de 2010. Su desarrollo fue posible gracias a una alianza entre la Municipalidad de Arauco, ARAUCO y la Fundación La Fuente, entidad que coordinó la iniciativa. La propuesta arquitectónica estuvo a cargo de la oficina Elton + Léniz Arquitectos.

Más que definir un programa arquitectónico desde una oficina, el equipo de diseño optó por escuchar a quienes darían vida al edificio. Gestores culturales, organizaciones locales y representantes de la comunidad participaron en la definición de los espacios, su capacidad y la forma en que funcionarían.

Para Elton + Léniz Arquitectos, ese proceso fue determinante. La oficina ha señalado que los verdaderos mandantes fueron los propios actores culturales de Arauco, cuyas necesidades dieron forma a un edificio pensado para acoger actividades de distinta escala y mantener una relación permanente con la ciudad.

Esa decisión también marcó la forma del proyecto. El Centro Cultural Arauco se abre hacia el espacio público, facilita el recorrido de peatones y transforma una esquina de la ciudad en un lugar disponible para reunirse, asistir a espectáculos, leer o permanecer.

El uso de los espacios

Con una superficie de 1.400 metros cuadrados distribuidos en dos niveles, el edificio organiza su programa de acuerdo con la intensidad de las actividades que alberga.

El primer nivel concentra los espacios de mayor convocatoria. Allí se ubican el teatro con capacidad para 250 personas, la cafetería, las salas multiusos, el foyer de exposiciones, la tienda y un patio cubierto que extiende las actividades hacia el exterior. La disposición de estos recintos favorece la circulación y permite que distintas actividades ocurran al mismo tiempo.

El segundo piso reúne los espacios que requieren mayor tranquilidad. La biblioteca ocupa gran parte del perímetro del edificio junto con las áreas de administración y servicios. Desde ese nivel, un sistema de quiebravistas de madera orienta las vistas hacia el cerro Colo Colo, sitio de especial significado para el pueblo mapuche, mientras controla la incidencia del sol poniente.

En el centro del proyecto aparece una plaza interior cubierta que articula todo el programa. Este espacio amplía las posibilidades de uso del edificio y permite realizar actividades culturales, encuentros ciudadanos o simplemente ofrecer un lugar para permanecer.

La madera define la identidad del edificio

La materialidad del Centro Cultural Arauco responde tanto a criterios estructurales como al contexto donde se emplaza. El edificio combina hormigón armado, acero, vidrio y madera, incorporando esta última como uno de sus principales elementos constructivos.

El primer nivel fue construido en hormigón armado, una decisión adoptada tras la experiencia del terremoto y posterior tsunami de 2010. Sobre esa base se levanta un segundo nivel más liviano, resuelto mediante una estructura metálica y madera.

La madera laminada de Hilam Arauco, tiene un papel destacado en distintos sectores del edificio. Está presente en la cubierta que protege la plaza interior y en elementos estructurales que permiten generar espacios abiertos y de gran amplitud. A ello se suman celosías y quiebravistas de madera laminada (MLE) que regulan la entrada de luz, aportan confort al interior y fortalecen la expresión arquitectónica del proyecto.

Los grandes paños vidriados del segundo nivel complementan esa estrategia material al favorecer el ingreso de iluminación natural y establecer una relación visual permanente entre el interior y la ciudad.

El resultado es una obra donde la arquitectura en madera responde a las exigencias técnicas rindiendo homenaje a la identidad forestal de la zona donde está emplazado transformándose en experiencia cotidiana de quienes utilizan este espacio cultural.

Imágenes gentileza Hilam Arauco

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