Lighthouse Joensuu – Stora Enso
Lanzada en agosto en Chile y en noviembre en Finlandia, la Plataforma Chile–Finlandia para el Desarrollo y la Transferencia Tecnológica se presenta como la primera y única en su tipo. Se trata del punto de partida de una colaboración profunda y de largo aliento entre dos países que, pese a la distancia geográfica, comparten un ADN productivo que los empuja a trabajar juntos. La iniciativa nace con el objetivo de acelerar el desarrollo de tecnologías de alto impacto y fortalecer capacidades locales para enfrentar la descarbonización y los retos del cambio climático. Para conocer el presente de esta alianza binacional, Madera21 conversó con el gerente de Desarrollo de Negocios Globales de VTT, Andro Lindsay, y el consultor en industria forestal de Fundación Chile, Patricio Toledo.
La iniciativa comienza cuando el gobierno finlandés encarga a VTT ampliar su impacto global y proyectar su tecnología más allá de las fronteras del país. La pregunta estratégica: ¿cómo generar desarrollos con efecto real a nivel internacional?, llevó a la primera conversación con Andro Lindsay. Al pedirle su mirada, surgió de inmediato un nombre: Chile. No por intuición, sino por las similitudes estructurales entre ambos países: territorios pequeños en el mapa global, ubicados en extremos opuestos del planeta, aislados por su geografía y con economías construidas sobre recursos naturales como la minería y el sector forestal. A pesar de diferencias culturales y de idioma, Lindsay vio en esa coincidencia de origen productivo la base para una colaboración natural y de largo plazo.
Andro Lindsay, gerente de Desarrollo de Negocios Globales de VTT
Y así comienza a construirse esta historia. En agosto, el Consejo de Corfo —integrado por siete ministros— aprobó por unanimidad un financiamiento sin precedentes para una colaboración internacional de esta magnitud, lo que permitió realizar el lanzamiento de la iniciativa. Nunca antes se había asignado un fondo directo, país a país, con estas características. Fue también la señal definitiva de que la alianza no sería un acuerdo simbólico, sino un compromiso estratégico de largo alcance.
Tres meses después, en noviembre, la historia se replicó en Europa. Esta vez la presentación se realizó en Finlandia, con un auditorio repleto y la participación de 100 empresas del ecosistema finlandés. Business Finland —equivalente a Corfo— encabezó el lanzamiento junto a autoridades y actores clave del sector de ambos países. Estuvieron presentes representantes de Corfo, Fundación Chile y VTT, consolidando así un doble aterrizaje: uno en Santiago y otro en Helsinki, cada uno con su propio peso político, institucional y empresarial.
Durante la implementación, la plataforma avanzará sobre tres líneas estratégicas que se retroalimentan: la cadena de valor forestal, los minerales críticos y un enfoque territorial orientado al desarrollo sustentable y las ciudades inteligentes. Todas estas áreas se articulan bajo una visión sistémica que busca transformar industrias completas con alto potencial de descarbonización, asegurando que productividad, tecnología y planificación urbana avancen de manera coordinada. Es un diseño que exige anticipar impactos, conectar actores y modelar escenarios de largo plazo para que el crecimiento sea equilibrado y sostenible en cada territorio.
Representantes de Corfo, Fundación Chile y VTT
Con ambas presentaciones ya realizadas, la plataforma quedó oficialmente abierta en los dos extremos del mapa. Ahora comienza una etapa distinta, la de construir iniciativas concretas que aprovechen esos recursos, conecten ecosistemas y aceleren soluciones tecnológicas en territorio real. La implementación es liderada por Fundación Chile, por mandato de Corfo, y VTT, institución dependiente del Ministerio de Economía y Empleo finlandés, y una de las organizaciones europeas más reconocidas en investigación aplicada y desarrollo tecnológico.
Es aquí donde la plataforma deja de ser un anuncio y se transforma en una herramienta viva, en movimiento, con un camino que recién empieza a desplegarse.
La cadena de valor forestal
Ambos países necesitaban algo del otro. Finlandia buscaba ampliar el impacto global de su ecosistema tecnológico, acelerar escalamiento y validar soluciones en contextos productivos reales. Chile necesitaba mejorar su productividad, diversificar sus cadenas de valor y avanzar hacia industrias más limpias. “La pregunta fue muy simple -recuerda Lindsay- ¿Qué pasa si construimos cadenas de valor compartidas? Si combinamos tecnología finlandesa con los recursos y la escala chilena, ambos países ganan”.

Johanna Kotkajärvi. embajadora de Finlandia en Chile y ejecutivos de VTT Finlandia: Jussi Manninen, vicepresidente ejecutivo; Kalle Härkiki, vicepresidente y CEO; Andro Lindsay, gerente de Desarrollo de Negocios Globales
Ese énfasis en la ejecución es una de las claves del proyecto. La plataforma tiene el mandato explícito de forzar una transición que no ocurrirá en el corto plazo por sí sola. “Podemos esperar a que se den las condiciones o podemos forzar las condiciones -plantea Lindsay-. Y esta plataforma existe para crear esas condiciones. Si la barrera es tecnológica, apalancamos fondos. Si la barrera es regulatoria, usamos la relación Estado–Estado para acelerar. Si faltan capacidades, conectamos ecosistemas”. Toledo coincide: “La implementación siempre ha sido el eslabón débil. Aquí la idea es pasar del diagnóstico rápidamente a la acción”.
“La plataforma nace para ser un puente real, no un documento. Queremos generar cadenas de valor que no existirían si cada país trabajará por su cuenta”, señala Lindsay. Según explica, la lógica siempre fue que la colaboración debía ponerse en marcha rápidamente, con metas claras y con una mirada compartida desde el inicio. “Esto no es un piloto. Es la primera etapa de algo que va a crecer, y por eso necesitábamos partir con convicción y con un mapa común entre ambos países”, afirma.
Y es en la ruta de ese mapa para el sector forestal, que el ingeniero forestal, Patricio Toledo, está trabajando a toda máquina. Su rol es identificar oportunidades, brechas y aprendizajes concretos que Finlandia puede transferir a Chile, tanto en la gestión de bosques y plantaciones como en la industria que emerge de sus productos. “Tenemos que analizar qué similitudes existen, qué aprendizajes tienen ellos que nosotros no tenemos en la cadena de valor forestal”. Esa tarea debe completarse en un tiempo acotado, porque el proyecto requiere decisiones rápidas y una planificación capaz de transformarse en acciones desde el primer año. “El proyecto dura cuatro años y comenzamos esta semana, así que me entregaron el desafío de tener en marzo un plan súper claro”, afirma con entusiasmo.

Patricio Toledo, Consultor Industria Forestal Fundación Chile.
Desde la mirada de Andro Lindsay, el abanico de posibilidades es amplio y ya está en movimiento. Insiste en que no faltan ideas y que sobra terreno fértil para estructurarlas. Algunas se relacionan con procesos internos de la industria forestal: productividad, mejoras tecnológicas, optimización en celulosa; otras apuntan a nuevos usos de derivados como la lignina o ciertos compuestos químicos; y un grupo más aborda el salto hacia aplicaciones avanzadas en construcción, donde la madera puede convertirse en un eje estructural de nuevos modelos industriales. Nada de esto funciona aislado, señala, porque con cada iniciativa se mueve también la cadena de proveedores. Ahí aparecen caminos distintos: capacitación, transferencia tecnológica desde Finlandia, alianzas empresariales, emprendedores chilenos buscando capital en Finlandia o compañías finlandesas que vengan a instalarse y apalancar fondos locales. Para Lindsay, no hay límite fijo: “La cantidad de posibilidades es infinita”.
La construcción en madera fue uno de los temas donde las coincidencias aparecieron con fuerza. Para Chile, la industrialización es un camino que avanza con energía, tanto por el déficit habitacional como por el interés creciente en viviendas de alto estándar en madera. Para Finlandia, esta es una industria consolidada que opera con escalabilidad, eficiencia y diseño altamente estandarizado. “Ellos tienen viviendas sociales, pero también viviendas de lujo hechas casi por completo en madera -destaca Toledo- y tienen algo que a nosotros nos falta: el relato. Saben empaquetar la idea, saben comunicarla, saben convencer”. Lindsay agrega un ejemplo simple: Finlandia construye casas de madera capaces de soportar temperaturas bajo 20 grados, con eficiencia energética impecable. Chile puede aprender de esa experiencia para generar viviendas sociales y viviendas superiores con estándares equivalentes.
Toledo identifica otra dimensión de gran relevancia como lo es la oportunidad que abre la economía circular en la industria forestal. “No hablamos de desechos, hablamos de subproductos del proceso, que le entrega una mirada que da fuerza a su utilización -enfatiza-. Y ahí hay un potencial enorme. Tanto en Chile como en Finlandia ya existen ejemplos de pymes que transforman subproductos en aislantes, en químicos, en nuevos materiales. Es un campo abierto”.

Ciudad sostenible en madera – Finlandia / Tuomas Uusheimo
Lo interesante es que, en este tránsito, la plataforma no descansa en modelos importados, sino en una construcción compartida. Lindsay dice que lo más fascinante aún no es lo obvio, sino lo inesperado. “Lo más hermoso es lo que aún no vemos. Lo que Chile solo no podría liderar y Finlandia solo tampoco, pero que juntos sí pueden hacerlo. Esa es la esencia de esta alianza”.
El puente que está en construcción
La estructura de la plataforma se construye sobre un principio de cocreación entre instituciones de investigación, sectores productivos, emprendimientos de base científico-tecnológica, gobiernos regionales y empresas medianas y grandes. Para conectar desafíos industriales de Finlandia y de Chile con tecnologías, capacidades y empresas de ambos países, y así poder acelerar transición sustentable en ambos países. O sea, acelerar proyectos desde el diseño hasta el pilotaje y escalamiento, usando ecosistema finlandés y el chileno para llegar a eso.
Para Andro Lindsay, el verdadero desafío de esta plataforma no está solo en la tecnología o en los procesos industriales, sino en comprender todo lo que se mueve alrededor. La mirada debe ser sistémica, anticipando efectos colaterales y modelando escenarios para que el desarrollo no genere brechas nuevas. “La idea es modelar cómo se va a comportar la economía, la tecnología, la ciudad, el tráfico, la energía”, explica. Un boom económico puede parecer positivo, pero trae consigo preguntas concretas como, por ejemplo: “si aumenta la población, ¿dónde vive esa gente?, ¿qué pasa con el tráfico?, ¿cómo se comporta el precio de las viviendas?, ¿quién accede a los beneficios y quién queda fuera?”, expone el ejecutivo de VTT.
Katajanokan Laituri, Helsinki – Finlandia.
Para Lindsay, el foco está en garantizar que el crecimiento de una industria vaya acompañado de educación y formación local, para que las competencias se queden en los territorios donde se desarrollan. “Esperaríamos que, si desarrollamos la industria forestal en Biobío, las mayores competencias forestales estén en Biobío; si desarrollamos la industria minera en Atacama, las mayores competencias vengan de ahí”, insiste. Es en el enfoque territorial, donde radica, según él, la riqueza del proyecto. Se trata de una visión holística en la que cada decisión impacta a otra, “compleja pero fascinante”, como señala, y en la que Chile aparece como el socio natural para avanzar en esa dirección.