BIO MERCADO TALCA: Madera como dispositivo bioclimático: humedal y sombra para reactivar el centro

Código de equipo: ARQ905

Universidad: Universidad Mayor

Sede:  Facultad de Arquitectura , Campus El Claustro

País:  Chile

Ciudad: Santiago

Equipo:

Bastian Andree Raddatz Castillo

Tania Fernanda Urzua Vargas

Matias Martin Vergara Vasquez

Profesores guía:

Sebastian Zlatar

DOCUMENTOS ADJUNTOS

© Derechos reservados por sus autores intelectuales.

Video explicativo

Descripción general

El Mercado Central de Talca, pese a su alto valor histórico y su cercanía a la Plaza de Armas, atraviesa un progresivo deterioro y vaciamiento comercial, en un centro urbano con déficit de espacios públicos y sin un plan que lo reactive.

Bio Mercado Talca conserva el edificio perimetral existente —memoria del lugar— y abre su interior, hasta ahora cerrado, para instalar un gran humedal urbano de uso público. En el perímetro se distribuyen comercio, restaurantes y locales, junto al Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) y el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) del Maule.

Pilares y fustes de madera alzan tres techos que cobijan climáticamente el humedal durante todo el año, funcionando como un bosque construido. La innovación está en extender este lenguaje de pilar y viga hacia una cubierta habitable, transformando la techumbre en un nuevo espacio público en altura.

Fundamentación del proyecto

Fundamentación y relación con la preexistencia

El centro de Talca enfrenta hoy un déficit evidente de espacios públicos de calidad, en una trama urbana que, pese a su fuerza histórica, se deteriora progresivamente por la ausencia de un plan que impulse su reactivación. La manzana del Mercado Central se ubica en el corazón de esta problemática: es la zona de mayor valor histórico de la ciudad, conectada directamente a las vías principales y a pocos metros de la Plaza de Armas, pero atraviesa un proceso sostenido de vaciamiento comercial. Gran parte de los locales y el comercio que antes la habitaban han migrado hacia la periferia de Talca, dejando tras de sí un déficit creciente de locales activos y un edificio que, pese a todo, continúa siendo un punto emblemático y un depositario de la memoria colectiva de la ciudad.

Bio Mercado Talca parte de esta tensión: el mercado siempre fue —y puede volver a ser— un lugar central en la vida urbana de Talca. Por ello, el proyecto no propone borrar la preexistencia, sino todo lo contrario: mantener el edificio perimetral existente como soporte físico y simbólico de la memoria del lugar, y desde ahí reactivar la manzana completa como un nuevo espacio público que la ciudad necesita.

Estrategia de localización, emplazamiento y resolución programática y espacial

Estrategia de localización, emplazamiento y resolución programática

La estrategia aprovecha al máximo la distribución espacial que ya ofrece el edificio original del mercado en su perímetro, modulando y distribuyendo allí los programas de comercio, restaurantes y locales del mercado, e incorporando además un espacio para el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) y el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de la Región del Maule. De esta forma, la preexistencia no solo se conserva, sino que se pone en valor como contenedor de un programa mixto y actualizado.

El gesto central del proyecto ocurre, sin embargo, en el interior de la manzana. Hasta ahora, este sector de la ciudad ha sido predominantemente perimetral, con edificaciones cerradas hacia adentro y prácticamente sin espacio público de uso colectivo. Bio Mercado Talca utiliza el vacío interior de la manzana como una oportunidad de reintegración: abrirlo hacia el peatón y hacia las edificaciones vecinas del resto del sector, haciendo permeable una trama que hoy no lo es. El resultado es un humedal urbano que actúa como bisagra pública entre el mercado, la ciudad y el habitante.

Propuesta arquitectónica desde el material

Propuesta arquitectónica desde el material

La respuesta arquitectónica a esta apertura se construye enteramente desde la madera. Se plantean pilares de madera que alzan tres grandes techos, los cuales permiten controlar y cobijar climáticamente el espacio público interior, haciendo posible que el humedal y las áreas verdes puedan ser habitadas durante todo el año, protegidas de la lluvia en invierno y de la radiación en verano.

La madera se establece así como el lenguaje constructivo principal del proyecto. Su uso no es solamente estructural: es también el elemento que otorga verticalidad a este gran vacío que se genera al abrir la manzana, dialogando con la vegetación y el agua que el proyecto reintroduce en el centro de la ciudad. Los fustes de madera, elevándose desde el suelo del humedal hacia la cubierta, funcionan como una suerte de bosque construido que acompaña al bosque natural del proyecto, reforzando la idea de una reconstrucción bioclimática del lugar.

Innovación de la propuesta

Innovación en la propuesta

La innovación de Bio Mercado Talca radica en extender esta lógica estructural más allá de la cubierta principal. La gran techumbre no se entiende únicamente como una cubierta climática, sino como un espacio público en sí mismo, un área de esparcimiento que se conecta verticalmente con el resto del proyecto. Para lograrlo, se utiliza el mismo lenguaje de diseño de pilar y viga empleado en los techos del humedal, replicándolo en los nuevos programas que se insertan en este espacio elevado.

De esta manera, el sistema constructivo en madera deja de ser exclusivo del nivel de suelo y se convierte en el hilo conductor de todo el proyecto: desde los fustes que cobijan el humedal, hasta las estructuras que sostienen nuevos recorridos y programas en altura, Bio Mercado Talca propone una arquitectura continua, donde la madera articula simultáneamente clima, memoria, programa y espacio público, devolviendo al centro de Talca un lugar vivo y propio de sus habitantes.

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