Ranchos Nomadés

Código de equipo: DIS1063

Universidad: Univerisidad Finis Terrae

Sede:  Facultad de arquitectura y diseño

País:  Chile

Ciudad: Santiago

Equipo:

Benjamín Moraga

Profesores guía:

Álvaro Parraguez

Josefa Reinberg

DOCUMENTOS ADJUNTOS

© Derechos reservados por sus autores intelectuales.

Video explicativo

Descripción general

El proyecto propone un refugio público de madera para Puerto Gaviota, entendido como una infraestructura de abrigo y encuentro para dos usuarios nómades: el pescador y el turista.
Ambos habitan el borde desde la temporalidad, el desplazamiento y la exposición al clima, aunque desde lógicas distintas; uno ligado al oficio y la permanencia productiva, el otro a la visita, la contemplación y el tránsito. La propuesta reconoce esa dualidad y la convierte en oportunidad arquitectónica, tomando como referencia el rancho de orilla como tipología esencial del habitar costero, capaz de condensar refugio, trabajo, espera y memoria territorial. Desde esa lógica, el proyecto articula sombra, resguardo, pausa y orientación en una pieza ligera, modular y territorialmente situada. Así, el espacio público deja de ser solo un lugar de paso y se transforma en un refugio compartido, capaz de sostener experiencia, identidad y pertenencia en un contexto extremo.

Estudio del material madera.

La madera se estudia como material estructural, climático y cultural, por su capacidad de conformar sistemas livianos, desmontables y reparables, vinculados al habitar costero y a la tradición constructiva local. El proyecto reconoce sus vetas, dirección de fibra, comportamiento frente a la humedad y facilidad de mecanización, priorizando formatos y uniones eficientes. Además, la propuesta se organiza mediante una modulación de 3 metros, resuelta a partir de piezas de madera de 3,2 metros, lo que permite ajustar la estructura con una pérdida de material casi nula. Cuando el sistema requiere crecer, se extiende en múltiplos de 3,2 metros; cuando necesita reducirse, se adapta en mitades exactas de esa medida, manteniendo coherencia constructiva y optimizando el recurso. Así, el proyecto genera marcos repetitivos que facilitan el montaje, la adaptación y la escalabilidad.

Propuesta conceptual, solución técnica y creación de valor a través del material.

La propuesta conceptual entiende el refugio como una extensión del espacio público que protege sin aislar y acoge sin imponer. Su base está en el rancho de orilla, entendido no solo como referencia formal, sino como una tipología esencial del habitar costero: un espacio mínimo, resistente y abierto a la adaptación, capaz de contener espera, trabajo, descanso y encuentro. Desde esa lógica, el proyecto resignifica una arquitectura vernacular y la proyecta hacia una solución contemporánea para pescadores y turistas como usuarios nómades. La madera crea valor al permitir una respuesta cálida, resistente y de bajo impacto, capaz de dialogar con la identidad local y el clima extremo. Técnicamente, el proyecto se resuelve mediante una lógica modular que facilita ensamble, transporte, reposición y crecimiento, haciendo que la materialidad no solo construya forma, sino también adaptabilidad y sentido territorial.

Solución formal y de producción

La solución formal se basa en una geometría clara, repetible y reconocible, inspirada en la lógica constructiva de los refugios costeros y en la necesidad de producir una pieza eficiente. Su sistema admite prefabricación por partes, montaje rápido y eventual escalamiento sin perder coherencia. La forma responde directamente al clima y al uso: cobija, orienta, filtra y delimita, mientras su producción privilegia componentes estandarizados que optimizan costo, tiempo y manufactura. Además, la estructura está pensada para que su producción pueda ser desarrollada por los propios lugareños, fortaleciendo la participación comunitaria, el traspaso de conocimientos locales y una lógica de economía circular vinculada al territorio.

Cualidad funcional

El refugio funciona como punto de pausa y dispositivo de uso público. Protege frente a la lluvia, el viento y la radiación, al mismo tiempo que organiza recorridos, genera estancia y facilita el encuentro entre habitantes y visitantes. Su diseño considera accesibilidad, ergonomía y confort, entendiendo que habilitar el exterior es también activar el sentido del territorio. La propuesta incorpora una lógica de cebolla, donde mientras más se resguarda la estructura, más capas de latas incorpora, aumentando gradualmente su protección. De este modo, la estructura de madera no es rígida ni cerrada, sino capaz de evolucionar según las necesidades territoriales, climáticas y de uso, adaptándose con el tiempo sin perder coherencia espacial ni material.

Impacto y potencialidad de la innovación

La innovación del proyecto está en transformar una tipología vernacular en una infraestructura actual para el espacio público. Su valor reside en convertir una lógica local de refugio en un sistema escalable y adaptable a las condiciones del lugar. El proyecto aporta una mirada nueva sobre la madera al integrarla como estructura que organiza, sostiene y posibilita distintas capas de abrigo, con potencial real de difusión, producción y mejora progresiva en el tiempo. A esto se suma un impacto conceptual mayor, al reactivar el rancho de orilla desde una lectura contemporánea, devolviéndole vigencia arquitectónica y cultural. Esta operación contribuye a la revalorización de la pesca artesanal dentro de la arquitectura nacional, generando además un mayor arrastre turístico al convertir al refugio en un hito de interés, capaz de atraer visitantes por su condición tipológica, cultural y territorial en el Parque Nacional Isla Magdalena.

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