Código de equipo: ARQ505
Universidad: Universidad Mayor
Sede: El Claustro
País: Chile
Ciudad: Santiago
Equipo:
Sebastián Martínez
Catalina Acevedo
Benjamín Tissie
Profesores guía:
Javiera Benavides
https://www.instagram.com/memoriatecnica
DOCUMENTOS ADJUNTOS
© Derechos reservados por sus autores intelectuales.
Descripción general
Sporá es una arquitectura efímera y biodegradable, emplazada en el Parque Karukinka, Tierra del Fuego. Su objetivo es colaborar con la restauración ecológica post-incendio, mediante la creación de un microclima que favorece el desarrollo del micelio. Inspirada en la lógica rizomática del Reino Fungi, la propuesta redefine el vínculo entre arquitectura, tiempo y territorio, adoptando una lógica de desaparición como valor. Este dispositivo no solo facilita la regeneración del suelo, sino que desaparece al ser degradado por organismos xilófagos, dejando fertilidad en lugar de residuos. Con una estructura modular de madera ensamblada sin elementos metálicos y una envolvente textil biodegradable, Sporá actúa como mediador ambiental y estación científica temporal, integrándose sin huella al ecosistema.
Fundamentación del proyecto
La propuesta surge como respuesta a la creciente frecuencia e intensidad de incendios forestales, una crisis ecológica que exige nuevas formas de acción territorial. Frente a este escenario, Sporá plantea una arquitectura efímera que no impone ni ocupa, sino que colabora activamente en la regeneración del ecosistema. Inspirada en la inteligencia biológica del Reino Fungi, su diseño asume la descomposición como parte integral del proceso arquitectónico, entendiendo la desaparición no como fracaso, sino como gesto restaurador. Esta estrategia material y conceptual (basada en estructuras biodegradables que nutren el suelo al desaparecer) responde a una ética proyectual de mínima intervención, respetando los tiempos y ritmos del paisaje. La coherencia del proyecto reside en su capacidad de operar como catalizador ecológico, integrando diseño, ciencia y territorio en una propuesta que no construye permanencia, sino condiciones para que la vida vuelva a emerger.
Estrategia de localización, emplazamiento y resolución programática y espacial
El Parque Karukinka, Tierra del Fuego, fue escogido como sitio de intervención por su alta biodiversidad y por haber sido severamente afectado por incendios forestales recientes. En este territorio frágil, la propuesta se implanta de manera no invasiva, sin alterar el sustrato, reafirmando su vocación restaurativa. La forma hexagonal del dispositivo, inspirada en la lógica de crecimiento rizomático del micelio, permite una expansión radial y flexible, facilitando su replicabilidad en diferentes topografías y grados de degradación. Los módulos son transportados en camioneta y ensamblados in situ con herramientas básicas, gracias a un sistema constructivo basado en uniones tradicionales sin elementos metálicos. Esta estrategia evita la introducción de maquinaria pesada, reduciendo al mínimo la huella de montaje. Programáticamente, el artefacto funciona como estación temporal de monitoreo científico, habilitando la instalación de sensores, cámaras y dispositivos de muestreo, convirtiéndose en una plataforma de observación que acompaña (y no interrumpe) los ciclos del ecosistema.
Propuesta arquitectónica desde el material
La arquitectura de Sporá se construye desde una lógica material que asume la biodegradación como virtud proyectual. Su estructura está compuesta por madera de pino nativo, seleccionada por su disponibilidad, comportamiento estructural y compatibilidad con los ciclos de descomposición natural. Los componentes son prefabricados y ensamblados in situ mediante uniones tradicionales —como caja y espiga, media madera y cola de milano— evitando completamente el uso de herrajes metálicos. Esta decisión no solo refuerza la coherencia ecológica del sistema, sino que facilita su colonización por organismos xilófagos sin dejar residuos en el suelo. La envolvente, realizada en tela quirúrgica de celulosa vegetal, regula humedad, ventilación y temperatura, creando un microclima ideal para la propagación del micelio. En su conjunto, el dispositivo se transforma en soporte vivo: primero estimula la actividad fúngica subterránea y luego se ofrece como sustrato al hongo ostra, desapareciendo de forma programada y devolviendo materia fértil al ecosistema.
Innovación de la propuesta
Sporá propone una innovación radical al replantear el rol de la arquitectura en contextos de crisis ecológica: ya no como artefacto permanente, sino como organismo en tránsito. Su valor reside en su capacidad de desaparecer sin dejar huella, respondiendo con precisión a las necesidades del ecosistema para su restauración. A diferencia de otras intervenciones post-incendio, Sporá no interfiere en el entorno ni lo altera; lo acompaña, lo lee y se ofrece como parte activa del proceso biológico. Su carácter efímero y biodegradable, sumado a su diseño respetuoso y replicable, lo convierte en un modelo proyectual coherente con los principios de la ecología profunda. Además, su rol como estación científica temporal permite recolectar información clave sobre la regeneración micelial, estableciendo una base de conocimiento para futuras investigaciones. Así, su impacto no se limita al ciclo de vida material del dispositivo, sino que se proyecta como legado científico y ecológico.
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