Código de equipo: ARQ853
Universidad: Universidad del Desarrollo
Sede: Concepción
País: Chile
Ciudad: Concepción
Equipo:
Josefa Schneider Castro
Profesores guía:
Miguel Nazar
DOCUMENTOS ADJUNTOS
© Derechos reservados por sus autores intelectuales.
Video explicativo
Descripción general
Puerto Cruz conserva la ruina de una antigua infraestructura minera-portuaria que conectaba la mina El Tofo con el mar. El proyecto recupera esa lógica de transbordo y la transforma: donde antes descendía mineral hacia los barcos, hoy se articulan turismo, pesca artesanal, agua y memoria.
La intervención re-habita la preexistencia sin ocuparla completamente. Una estructura modular de madera se apoya de manera puntual sobre los antiguos bins de hormigón y se suspende entre sus vacíos, dejando visible la masa, el aire y la memoria de la ruina. La madera constituye una nueva capa liviana y prefabricable que contrasta con el peso de la infraestructura existente.
El proyecto se recorre como un umbral entre Chungungo y el mar: se accede desde la cubierta vinculada al pueblo y se desciende entre mercado, gastronomía, memoria y actividad pesquera hasta alcanzar el muelle.
Una gran arpa de niebla envuelve esta nueva infraestructura. Sus fibras verticales captan la camanchaca y conducen el agua hacia sistemas de acumulación y uso productivo, mientras su densidad variable filtra luz, viento y visuales. Así, la antigua dársena vuelve a operar como una infraestructura contemporánea de transbordo, agua y memoria.
Fundamentación del proyecto
Umbral de Niebla y Memoria re-habita la antigua dársena de Puerto Cruz, en Chungungo, transformando una infraestructura minera-portuaria abandonada en un terminal de transbordo turístico-productivo. La propuesta recupera la antigua lógica de transferencia entre territorio y mar: donde antes descendía mineral hacia los barcos, hoy se articulan turismo, pesca artesanal, agua y memoria. El proyecto reconoce el valor histórico de la ruina y evita ocuparla por completo, dejando visibles sus vacíos y su condición monumental. A esta memoria se suma una nueva necesidad territorial: el auge turístico, la actividad pesquera local y la escasez hídrica. El proyecto responde a estas condiciones mediante una intervención que activa la preexistencia sin borrarla y convierte la niebla en recurso, haciendo del edificio un umbral contemporáneo entre Chungungo y el mar.
Estrategia de localización, emplazamiento y resolución programática y espacial
El proyecto se emplaza sobre la antigua dársena de Puerto Cruz, aprovechando su posición estratégica entre el pueblo, la caleta y el mar. El acceso principal ocurre desde la cubierta, vinculada al nivel del pueblo, y desde allí el recorrido desciende a través de distintos niveles hasta el muelle y el embarque turístico, reinterpretando la antigua lógica de descarga minera. El programa se organiza como una secuencia de transbordo: recepción e información turística, venta de pasajes, mercado de productos del mar, cocinerías, restaurante, galería de memoria, laboratorio hídrico y áreas productivas vinculadas a la pesca. Los vacíos entre niveles permiten relaciones visuales entre usuarios, ruina y actividad productiva. La intervención mantiene la preexistencia como protagonista y usa pasarelas, plataformas y miradores para articular un recorrido público continuo entre territorio y océano.
Propuesta arquitectónica desde el material
La madera constituye la nueva capa contemporánea que re-habita la ruina. El proyecto se resuelve mediante una estructura modular de madera laminada, apoyada puntualmente sobre los antiguos bins de hormigón para reducir la intervención y mantener visible la preexistencia. Vigas, pilares, diagonales y arriostramientos forman una estructura suspendida que ocupa los aires entre los elementos existentes y permite prefabricación, montaje en seco y futuras operaciones de desmontaje o reparación. Las uniones mecánicas y piezas metálicas de conexión hacen explícita la diferencia entre lo nuevo y lo antiguo. La madera aporta ligereza, reversibilidad y expresión tectónica, evitando replicar el peso del hormigón. Además, su sistema estructural sostiene la segunda piel de arpa de niebla y permite integrar cerramientos livianos, pasarelas, plataformas y espacios de uso público dentro de una lógica constructiva coherente.
Innovación de la propuesta
La innovación del proyecto surge de integrar rehabilitación, estructura y clima en un único sistema arquitectónico. Una gran arpa de niebla envuelve el edificio mediante fibras verticales tensadas que captan la camanchaca, conducen el agua por gravedad hacia canaletas y la almacenan en cisternas asociadas a la preexistencia. El agua recolectada se destina a usos no potables y productivos vinculados a la pesca, al mantenimiento y al monitoreo hídrico. La densidad variable de las fibras también regula luz, viento y visuales, transformando el artefacto en fachada climática y experiencia espacial. A la vez, la estructura de madera “funda en el aire”, ocupando los vacíos de la ruina con apoyos mínimos y reversibles. El remate hacia el mar prolonga el arpa como faro de niebla, convirtiendo la antigua infraestructura minera en una nueva señal pública y productiva.
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