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21 de Marzo, 2019

En la comuna de Vilcún, región de La Araucanía, avanza la reconstrucción en madera de la escuela rural Cantino

El proyecto forma parte de una programa nacional de reconstrucción de escuelas rurales, desarrollado por los ministerios de Educación y Obras Públicas. La elección del material estuvo relacionada con criterios de sustentabilidad, eficiencia energética y rapidez en el montaje.

“No tendremos que poner más papeles murales para tapar hoyos. O pelear por un trozo de leña para hacer fuego en la estufa”, dice Rafael Zúñiga, profesor de educación básica y actual director de la Escuela Cantino G-505, en la comuna de Vilcún, región de La Araucanía. Ejerce su cargo desde la fundación del plantel en 1983, por lo que conoce en detalle la historia de su escuela y también el pronunciado deterioro al que había llegado su antigua construcción.

El 20 de diciembre de 2017 fue un día esperanzador para Rafael. La Municipalidad de Vilcún le confirmó que se había aprobado la remodelación de la escuela, como parte del plan “Reposición Escuelas Rurales”, encabezado por los ministerios de Educación y de Obras Públicas.

Pero el 4 de octubre de 2018 fue aún más memorable. Al recinto llegaron la empresa constructora Juan Pizarro y la consultora en arquitectura Taller Viga Maestra, a instalar los primeros cimientos de la nueva obra.

Luego de los discursos de rigor, a cargo de algunas autoridades locales, en una pequeña sala de la escuela los ingenieros de la constructora comenzaron a explicarle a los apoderados y estudiantes en qué consistiría el proyecto. Mostraron un video con imágenes de la antigua escuela, de los cambios que había experimentado a través de los años y, finalmente, de cómo sería el nuevo edificio, cuya entrega está programada para agosto de 2019. Papás y mamás, niños y niñas –relata Rafael– se pusieron a llorar de la emoción. “Era como un sueño hecho realidad, algo que desde mucho tiempo estábamos esperando en la comunidad”, agrega.

La Escuela Cantino tiene un total de 30 estudiantes, entre 1° y 6° básico. Comparte el recinto con un jardín de la Junji y es una de las 15 escuelas que contempla este plan de reposición en la región de La Araucanía. La iniciativa, que tiene alcance nacional, busca “remplazar antiguas escuelas rurales que ya superaron con creces su vida útil y se encuentran en precarias condiciones de operación, por recintos modernos, confortables y ecológicos, acordes con las demandas actuales de espacios educativos”.

Como ocurre con muchas escuelas rurales, la de Cantino tiene el único edificio de carácter público en la comuna por lo que –además de desempeñar funciones educativas– sirve también para albergar reuniones comunitarias y actividades municipales.

Todo ello lo tuvo en cuenta el arquitecto que ganó la licitación, Jaime Gatica Martínez, incorporando estos usos en su proyecto. Lo que no significa olvidar cuál es el rol principal del edificio: la educación. “Los estudiantes deben desarrollarse en espacios de calidad espacial y ambiental. Una buena arquitectura transforma la experiencia del aprendizaje, potencia las habilidades cognitivas y genera un sentido de pertenencia en ellos con el lugar”, explica Gatica

Además, según explica, uno de los problemas que tenían las edificaciones antiguas era que los estudiantes “desarrollaban sus actividades en edificaciones dispersas, con nula identidad arquitectónica, y bajos niveles de confort ambiental y espacial”. Como respuesta, el arquitecto se propuso que su diseño abordara con especial énfasis tres aspectos: sustentabilidad, imagen y eficiencia energética. La madera es, por lejos, el material protagonista en su diseño.

Un proyecto pensado para construcción industrializada

La nueva escuela tendrá 770 m2 y considera 2 salas de clases (básica y prebásica), sala de profesores, patio techado, baños, oficinas, cocina, comedor y algunas obras exteriores como áreas verdes y una multicancha. Todo esto sobre un terreno de 3083 m2.

Gatica modeló su proyecto usando el software Cadwork, el cual permite diseñar los componentes y partes generando directamente las instrucciones para el taller de mecanizado donde cada elemento se cortará precisión. Las máquinas que utilizó la constructora son de tecnología alemana, como la Hundegger Speed Cut (corte rápido) y CNC (control numérico computarizado). Ambas permiten realizar producción en serie con alta precisión. “Algunas ventajas de estos métodos es que permiten trabajar mucho más rápido, con alta precisión en el montaje y armado. Desde el punto de vista ambiental, permite la ejecución de una obra limpia, en menor tiempo contribuyendo a la disminución de la huella de carbono”, explica el arquitecto.

Seguridad y sustentabilidad están presentes en múltiples aspectos del proyecto. Los paneles de madera utilizados en las paredes de la construcción poseen propiedades para evitar la propagación del fuego. También cuentan con certificación sustentable (metodología CES), la que garantiza una alta eficiencia energética. Las paredes vendrán incorporadas con envolventes térmicos, lo que otorgará mayor aislación al frío. La orientación de las fachadas se pensó para que hubiese mayor ganancia solar y ventilación.

Los pilares y vigas laminadas son de pino radiata y fueron sometidas a ciclos de alta temperatura (180°C a 230°C) para darles mayor eficiencia térmica y aislación al fuego. Además, este procedimiento hace que la madera sea más durable (hasta 25 años en ambientes severos) y estable dimensionalmente.

Jaime Gatica también es docente de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Temuco. Para él,Alemania, Finlandia e Italia se han convertido en sus principales referentes de países que están utilizando madera de. Manera innovadora en la arquitectura.

Mientraas la obra avanza, la Escuela Cantino está funcionando provisoriamente en contenedores metálicos, a un costado de la nueva escuela. Su director, cuenta que los estudiantes están ansiosos, aunque también felices y con un sentimiento de orgullo, siguiendo día a día los avances de los que la empresa constructora les va informando. Destaca que la madera sea el material principal porque “da calor y está acorde al paisaje de la zona”. A él también se le percibe contento. “Como profesor en una comunidad Mapuche, siento que esto es un progreso, es devolverle la dignidad a los estudiantes. Las áreas rurales en Chile están muy olvidadas y por fin ha comenzado a saldarse esa deuda”, concluye.


Escrito por Diego Zúñiga

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