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Entrevista

Minna Riska: “Fue muy fácil traspasar el proyecto en hierro de las Torres Moholt a una residencia estudiantil de madera”

minna

La arquitecta del estudio MDH, quien diseñó estas cinco torres de residencias estudiantiles con nueve pisos ubicadas en Noruega, cuenta cómo fue el proceso, cuáles fueron los retos de la construcción, quién decidió el material de la obra y sus próximos proyectos con madera.

Fueron los estudiantes. Ellos querían convertir un estacionamiento en un conjunto de edificios de madera. Y así se hizo. Eso cuenta Minna Riska, la arquitecta del estudio MDH y quien está a cargo de esta construcción, que es reconocida en todo el mundo como las “Torres Moholt” y están ubicadas en un barrio cercano a la ciudad universitaria de Trondheim, Noruega.

El proyecto que ganó la competencia para la obra era distinto: tenía una estructura de hierro y una losa de núcleo porque las residencias estudiantiles deben ser baratas y económicas y con esos materiales se cumplía. Sin embargo, los estudiantes de las ciudades de Trondheim y Gjørvik solicitaron considerar la madera como elemento principal de la obra.

“La idea vino realmente del cliente. La madera es un material muy cercano a la tradición de construcción al norte de Noruega y a la gente le gusta, está arraigado profundamente en los noruegos como una tradición de construcción, entonces la sensación de estar en un espacio de madera era importante”, explica la arquitecto. Agregó que los estudiantes “querían construirlo en madera y lo más económico posible, así que nos pidieron si podíamos imaginarlo en ese material y por supuesto que sí”.

¿Fue más complicado?

–Fue muy fácil traspasar el proyecto en hierro de las Torres Moholt a una residencia estudiantil de madera. Las residencias estudiantiles tienen compartimentaciones más bien pequeñas. La madera nos dio la posibilidad además de incluir los aspectos ecológicos como la certificación del passive house y reducir la huella de carbono en todas sus etapas, no solo en la fase de construcción sino a posterior.

En los edificios hasta los ascensores son de madera

–Todo está en madera. El núcleo central, el ascensor, las escaleras incluso y muchos otros elementos.

¿Cómo se abordó la probabilidad de incendios? ¿Era un problema?

–Era un reto porque son cinco torres de nueve pisos y no hay un estándar para esto. Hay que considerar que algunos lugares deben tener algún tratamiento para parar el fuego en caso de que suceda y otros no. Por ejemplo, se considera al edificio como toda una unidad y cada celda es como una unidad independiente, y en cada unidad básicamente el fuego debería acabarse, entonces se piensa en que si no se acaba ahí, cuál es el siguiente paso y varios pasos para ir controlando el fuego, en caso de que suceda.

Es que podría ser uno de los miedos de vivir en un lugar fabricado con madera

–Sí, pero lo bueno de la madera es que si tomas un pedazo y tratas de prenderla con un encendedor, tampoco se prende tan fácil: hay que juntar varios pedacitos para que puedas hacer una fogata en el bosque, entonces tampoco es tan fácil. Entonces hicimos una prueba de incendios en una unidad para ver cómo funcionaba con rociadores de incendios, que tienen un costo adicional, pero investigamos cómo funcionaba, qué tan rápido, y si hubiera una falla cómo habría evolucionado el fuego.

Próximos proyectos

“Ahora tenemos una escuela y un complejo deportivo, con una piscina en madera y están en etapa de detalles. También tenemos una Senior High School, que ganamos recién la competencia y estamos trabajando en el proyecto preliminar”, indica Riska sobre las obras en las que trabajan actualmente.

Si bien conciben la idea de expandirse y trabajar en proyectos internacionales, enfatiza que “es necesario hacer colaboraciones locales”.

Sobre sus construcciones anteriores con madera, señala que las “Torres Moholt” son el proyecto más conocido, pero en esa zona de Trondheim se realizaron tres obras en total: esa fue la primera, donde el mayor reto eran las alturas. Luego, se construyeron un jardín infantil y una biblioteca. Explica que los tres están ligados con la educación porque fueron para la misma organización estudiantil y el plan era generar impactos positivos en la sociedad. Por ejemplo, los hijos de estudiantes tienen prioridad para ingresar al jardín.

Este proyecto estuvo nominado al Premio Mies van der Rohe de 2017, que rinde tributo a la arquitectura contemporánea de la Unión Europea.


Escrito por Manuel Hernández González
Fotografía cortesía de Minna Riska

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