La Estación Vial Aino Tsuchiyama propone una mirada alternativa sobre la arquitectura en madera, donde la materialidad no define la estructura, sino la relación entre edificio, clima y paisaje.
En 2025 se inauguró en Kōka la Estación Vial Aino Tsuchiyama, un nuevo equipamiento público diseñado por Kengo Kuma que refuerza una tendencia cada vez más visible en la arquitectura contemporánea: el uso de la madera no solo como material constructivo, sino como herramienta para reconectar la edificación con su entorno.

El proyecto, ubicado a lo largo de la histórica Ruta 1 en la prefectura de Shiga, funciona como una estación de servicios para viajeros, incorporando comercio, espacios comunitarios y áreas de descanso en una superficie cercana a los 2.100 m² distribuidos en dos niveles.
La madera aparece como protagonista a través de una envolvente de celosías de cedro local, que tamizan la luz, acompañan el clima y envuelven el edificio en una atmósfera cálida y profundamente arraigada al lugar. Más que un recurso constructivo, se trata de una operación arquitectónica que convierte la materialidad en experiencia, aportando identidad y continuidad con el paisaje.

Uno de los elementos más distintivos del diseño es su gran cubierta, con aleros que alcanzan cerca de 20 metros de extensión. Esta solución, inspirada en la arquitectura tradicional japonesa, permite generar amplias zonas de sombra y protección frente a la lluvia, al mismo tiempo que difumina los límites entre interior y exterior.
El edificio se organiza en dos volúmenes separados por un espacio abierto que enmarca vistas hacia el paisaje rural, reforzando la intención de integrar la arquitectura con su contexto. En línea con la filosofía de Kuma, el proyecto evita la monumentalidad y apuesta por una escala más cercana y permeable.

La Estación Vial Aino Tsuchiyama se suma así a una serie de obras que, más allá de la innovación estructural, exploran el potencial sensorial y cultural de la madera. En un escenario global donde la construcción en madera suele asociarse a la altura y la eficiencia, este proyecto pone el foco en otra dimensión: la capacidad del material para actuar como mediador entre naturaleza, arquitectura y experiencia.
Con esta obra, se refuerza una mirada sobre el uso contemporáneo de la madera que trasciende lo tecnológico, poniendo en valor su dimensión espacial, sensorial y territorial dentro de la arquitectura.