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Jesús Nacif y sus muebles creen en el movimiento natural de la madera

Jesus Nacif

Radicado hace cuatro años en nuestro país, el argentino Jesús Nacif ha desarrollado una carrera de mueblería de autor y un sello por las propiedades de la madera, destacando sus colores, formas y orígenes.

Para el mueblista Jesús Nacif la madera significa movimiento, o la conciencia de un ser que se movió. También dice que es un material con memoria y que lo tiene buscando un concepto. Un diseño que permita llevar esa vibración que siente a la pata de un mueble, a la extensión de un brazo o a las  zonas de distinto tono. Al terminar esta conversación recordará a Goethe, el poeta insigne del romanticismo, quien en su sus intenciones científico-artísticas postuló que detrás de una planta estaba su ser, su esencia. Su alma, un fenómeno ocurrido más allá de lo físico. “Yo me nutro de algo similar”, dice para tomar una pausa y luego continuar su idea.

Jesús Nacif es un mueblista argentino radicado en Chile / JN

Nacif es un carpintero argentino de 35 años radicado en Chile desde hace cuatro. Oriundo de Mendoza, en más de alguna oportunidad visitó nuestro país por sus tres hermanos que ya vivían aquí, pero no fue hasta 2016 cuando desarrolló su faceta carpintera en este territorio. Luego de estudiar filosofía en Argentina y vivir en Buenos Aires, cruzó la cordillera en algo que sería de paso, pues planeaba viajar a Europa. Ese día no llegó, pero sí el momento de iniciar una carrera de mueblería.

Hoy recuerda sus inspiraciones desde Peralillo, Región de O’Higgins, donde ha pulido su técnica también al contacto con la diversidad de madera que le entrega la zona centro y el sur de Chile. “En Argentina conocí más el roble y el quebracho, el algarrobo, el pino oregón, y acá conocí mañío, el ciruelillo, el cedro. En ese sentido lo mío siempre ha sido intuitivo. Adquirí conocimientos a medida que iba teniendo contacto. Mi camino ha sido desde la experiencia a la teoría”.

–¿Qué le brinda la madera como mueblista?

–El contacto con el origen, con lo vivo, que es la naturaleza. En base a eso también busco un diseño donde se pueda percibir el movimiento de la madera, en un color o cuerpo geométrico.

Para el carpintero, la madera significa movimiento / Jesús Nacif

–¿Cómo comúnmente trabaja sus obras?

–Primero hay un contacto con la necesidad que se tiene donde menciono si lo puedo hacer o no. Si digo que sí, les pido algunas respuestas en base a lo que se imaginan y lo transformo en un primer boceto, el que al aceptarse implica un proceso de mediano a largo plazo.

–¿Qué es lo que comúnmente solicitan sus clientes?

–Te podría decir que he transitado en todos los espacios de la casa. He pasado por camas, mesas, también por regalos especiales.

–¿Cuáles son sus referentes para este trabajo de carpintero?

–Es una respuesta compuesta, por un lado, en todo lo que esté a la vanguardia técnicamente, sobre todo lo que ha ido creciendo en cuanto a encastres y conocimiento sobre la madera, como su movimiento o respiración. Pero mi inspiración para trabajar se basa en un estudio llamado Antroposofía, una ciencia espiritual que postula que en el mundo estamos rodeados de vida espiritual y de formas. Esto quiere decir que los seres y las ideas se plasman, tienes gestos, por lo que mi inspiración es poder percibir esos gestos del momento.

El diseñador ha realizado trabajos de muebles para todos los espacios de la casa / Jesús Nacif

–¿Cómo se da ello con respecto a las tonalidades de la madera que utiliza?

–Si bien cada una tiene algo especial, me fijo mucho en la persona que tendrá el mueble. En su cualidad temperamental.

–¿De qué forma?

–Si una persona es introvertida, o una a la que le afectaría tener algo demasiado oscuro, no le prepararé un mueble así. Trabajaré con una madera clara, por ejemplo con un cedro ecuatoriano, que es suave. Trato de brindar esas cualidades de la madera y ponerlas en contacto con las características de las personas.

¿Y cómo se trabaja en este oficio con respecto a la sustentabilidad del material?

–Primero, siempre me siento en deuda de que tengo que ir a plantar un árbol. Lo que trato después es que, como me manejo como artesano, es ser una esponja. Transformar lo que me llega. A veces puedo trabajar con una madera que alguien puede no considerar buena para algo, o que no está valorada para tal uso en el mercado, en donde yo prefiero arriesgarme y utilizarla. O hay veces en que la madera es muy cara y hay otra más barata pero nadie ocupa, por lo que yo trato de usarla. Intento que haya un contacto con los recursos disponibles.

Para sus diseños se inspira en para qué tipo de persona será el mueble / Jesús Nacif

–¿Cómo compara el uso de madera entre Chile y Argentina?

–Acá hay más cultura de madera, refiriéndome a la cantidad de uso. Por la zona de Mendoza el calor es tan fuerte y el clima tan árido que las maderas utilizadas son generalmente duras, donde no hay muchas posibilidades de hacer construcciones al sol, pero en cuanto a mueblería hay muy buenos exponentes. En Buenos Aires existe una gran cultura heredada de los europeos, pero acá me veo y siento cómodo y agradecido por la gran expansión de usos en madera. Uno puede conseguir y trabajar con madera de distinto tipo.

–¿Cuánto le toma trabajar un mueble en promedio?

–Esto de los muebles tiene que ver mucho con la infraestructura que tenga, con la agenda, dónde estoy ubicado, si cuento con un flete propio o debo tercerizarlo. Se inician entre cuatro a cinco semanas, como un mueble de mucha dedicación, pero siempre llevo una dedicación personalizada, casi siempre trabajo al 100% con cada uno.

Trabaja con maneras que se hacían antes, principalmente de encastre manual / Jesús Nacif

–En su biografía de redes sociales menciona que usted trabaja con técnicas manuales antiguas. ¿Cuáles son ellas?

–Es un poco de lo que te decía antes. Mi corazón se encuentra en la carpintería europea y he aprendido de encastres japoneses, pero el manejo de la técnica, de las matemáticas y las fuerzas mecánicas, me lleva a trabajar con ciertas maneras que se hacían antes, principalmente de encastre manual, con mis propias manos. En plasmar la forma con mi cuerpo. La satisfacción es enorme al igual que el esfuerzo, que es mucho más aunque no se note. De esa manera, siento una doble tarea de poder plasmar lo que siento fielmente y también poder continuar con una tradición de mantener vivo el estudio de técnicas manuales. Normalmente, un tablón debe pasar por la sierra eléctrica, una canteadora y una cepilladora. De ahí en más trato en la medida de lo posible y a medida que voy incorporando herramientas, el encastre manual.

–¿Qué lo inspira a trabajar así?

–Básicamente, en separar lo esencial de este oficio de otras cosas que no son mi tarea. Cuando me inspiro en alguien que hace un buen encastre, hasta ahí observo porque luego viene mi responsabilidad en cómo voy a dar ese diseño. La tradición y el estudio científico ha demostrado, con incluso escuelas avanzadas en Europa, qué tipo de encastres son mejores para ciertas cosas. Eso es lo que trato de aplicar. Buscar técnicas de encastres, que van desde cajas y espigas hasta colas de milano, y poder implementarlas no como decoración sino como una parte de la estructura.


Escrito por Marcelo Salazar Medina
Fotografía principal cortesía de Jesús Nacif

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