La primera estación de servicio construida íntegramente en madera en Chile, impulsada por Copec, utiliza 97 m3 de madera estructural, logrando un balance ambiental equivalente a reducir 110 toneladas de CO2 anuales. Ubicado en la comuna de Peñalolén, este nuevo espacio se presenta como una vitrina urbana, donde la madera laminada y el CLT comienzan a trasladarse hacia la infraestructura cotidiana.
En una ciudad donde las estaciones de servicio forman parte del paisaje diario, una nueva obra en Peñalolén introduce un nuevo cambio en la forma de construir infraestructura urbana. La primera estación de combustibles levantada íntegramente en madera en Chile abre una señal para el desarrollo de proyectos que reducen la huella de carbono en espacios de alto tránsito.
La iniciativa, impulsada por COPEC, marca un punto de inflexión en la incorporación de madera estructural en infraestructura comercial y de servicios, un ámbito donde tradicionalmente predominan el acero y el hormigón. La estación fue inaugurada a comienzos de este año como parte del cierre de las celebraciones por los 90 años de la compañía.

Según ha comunicado COPEC, la decisión de incorporar madera laminada y madera contralaminada (CLT) se vincula con una visión que plantea enfrentar los desafíos del desarrollo mediante acciones tangibles, entre ellas mejores estándares constructivos, innovación aplicada, colaboración público-privada y una mirada de largo plazo puesta en las personas, las comunidades y el entorno.
97 m3 de madera estructural
Uno de los datos más relevantes del proyecto está en su estructura. La estación fue construida con 97 m3 de madera estructural, utilizando madera laminada y CLT de ARAUCO, tanto en la marquesina como en el edificio de la tienda.
El uso de estos sistemas permitió alcanzar un balance ambiental positivo equivalente a 110 toneladas de CO2, una cifra comparable a retirar de circulación 24 vehículos durante un año. A esto se suma el rol de la madera como sumidero de carbono, gracias a que el CO2 capturado por los árboles permanece almacenado en el material durante toda la vida útil de la edificación y que, de acuerdo con los datos del proyecto, mantendrá 298 toneladas de carbono fijadas.

Arquitectura en madera para infraestructura urbana
El diseño estuvo a cargo de la oficina de arquitectura Vial AG., que viene trabajando en el desarrollo de sistemas replicables para estaciones de servicio construidas con madera estructural.
Este proyecto da continuidad a una línea iniciada previamente con la electrolinera COPEC de Vitacura, considerada la primera estación de carga eléctrica en madera del continente americano. A partir de esa experiencia técnica, el equipo desarrolló un sistema modular que permite optimizar la fabricación y el montaje de los elementos estructurales.
La estrategia contempla piezas que se pre-arman a nivel de suelo y luego se elevan para su instalación, una solución que mejora los tiempos de obra y la precisión en el montaje.
Tras la estación de Peñalolén, la compañía ya trabaja en una nueva estación de servicio en Puente Alto, lo que apunta a consolidar un modelo de infraestructura replicable basado en madera laminada y CLT.

La madera entra al paisaje cotidiano
El desarrollo de esta estación muestra cómo la construcción en madera comienza a integrarse en infraestructuras que forman parte de la vida diaria. A diferencia de proyectos emblemáticos o prototipos, una estación de servicio recibe a cientos de personas cada semana, convirtiéndose en un punto de contacto directo entre la ciudadanía y la arquitectura en madera.
Para el equipo de diseño arquitectónico, esta condición tiene el efecto concreto de acercar la experiencia de la madera al público general. En ese sentido, la estación de Peñalolén funciona como una vitrina urbana de estas nuevas soluciones constructivas, donde la madera laminada y el CLT comienzan a instalarse en la infraestructura cotidiana.
A medida que nuevas estaciones se sumen a esta red —como el proyecto previsto en Puente Alto—, la presencia de la madera estructural en el espacio público podría transformarse en un componente cada vez más visible del paisaje urbano chileno.