En Santiago, una cubierta ejecutada en 2012 muestra cómo la madera laminada puede resolver estructuras de gran escala en equipamientos deportivos y dialogar con diferentes sistemas – en este caso, el textil tensado- en una obra que sigue operativa y que más tarde sumó mejoras energéticas en su funcionamiento. En esta nota recordaremos algunos detalles de la cubierta para la piscina olímpica del Parque O’Higgins.
Chile cuenta con una serie de obras donde la ingeniería en madera ha abordado programas de alta exigencia. Entre ellas se encuentra la cubierta de la piscina olímpica del Parque O’Higgins, proyecto desarrollado en 2012 para proteger el recinto de natación y sus graderías mediante una estructura que combina marcos de madera laminada y una membrana textil tensada, aplicada a una piscina de dimensiones olímpicas.

La arquitectura corresponde a Teodoro Fernández Arquitectos y la ingeniería estructural fue desarrollada por Ingelam junto al ingeniero Mario Wagner, además del apoyo en el diseño, la mecanización, fabricación y montaje de la obra.
El sistema se organiza a partir de marcos formados por dos arcos triarticulados de madera laminada de 185 x 840 mm, unidos por elementos arriostrantes de 185 x 300 mm. Cada marco funciona como unidad estable y recibe las cargas que transmite la cubierta textil impermeable, la que trabaja en tensión y forma parte del esquema resistente general.
La configuración geométrica permitió un proceso de fabricación repetitivo. Hacia los extremos del edificio, los marcos se disponen con menor altura y mayor inclinación, manteniendo el mismo radio de curvatura y proporción entre piezas. Esta decisión hizo posible producir los elementos utilizando las mismas prensas y herrajes, ajustando la serie a distintas posiciones dentro del conjunto. La variación progresiva genera un domo de traza elíptica y aporta al desempeño frente a acciones laterales, relevantes en cubiertas livianas asociadas a superficies tensadas.

El montaje se planificó con una torreta de carga instalada en el eje central, que sostuvo los marcos durante su unión con los arriostramientos. Completado cada conjunto, el apoyo se liberaba para continuar con la secuencia.
Por el tamaño de las piezas, el armado principal se realizó en obra. Las perforaciones y procesos de mecanización se ejecutaron de forma previa para reducir los tiempos en terreno. Así, la fabricación se desarrolló en 45 días corridos y el montaje en 60 días, para esta cubierta que alcanza los 2.555 m2, en las que se emplearon 120 m3 de madera laminada. Se utilizó madera impregnada, considerando condiciones de humedad, propias del ambiente de una piscina temperada.
Mejora energética posterior
A esta estructura se sumó en 2019 un proyecto de eficiencia energética en la piscina temperada del recinto, en el marco del programa Comuna Energética del Ministerio de Energía y la Agencia de Sostenibilidad Energética.

La iniciativa reemplazó calderas a gas por bombas de calor aire-agua eléctricas e incorporó luminarias LED. La inversión superó los $200 millones de pesos y fue ejecutada por Enel X.
El sistema logra eficiencias sobre el 400%, reduce entre 30% y 50% el consumo energético y evita la emisión de 244,9 toneladas de CO2 al año, además de generar ahorros operacionales superiores a $54 millones anuales para la Corporación para el Desarrollo de Santiago (CORDESAN).