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Los Alpes suizos se renuevan con una estructura de glulam

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20 de Diciembre, 2018

Diseñado por Norman Foster, el proyecto se ubica en una pequeña localidad del país europeo y consistió en la remodelación de un edificio de estilo art nouveau, al que se adicionó una estructura de madera laminada encolada. Además, se crearon más espacios comunitarios que pueden ser utilizados durante todo el año. 

El arquitecto Norman Foster ha trabajado en casi todas las escalas imaginables, desde piezas de porcelana hasta planes maestros de la ciudad. Los proyectos de su firma, con sede en Londres, ocupan todos los rincones de la Tierra. Sin embargo, fue encargo en la pequeña aldea St. Moritz, en el valle suizo de Engadin, la que atrajo la atención personal del arquitecto.

El proyecto consistió en la restauración y expansión del Kulm Eispavillon (una especie de club de campo orientado a los deportes de invierno), un edificio que forma parte del hotel Kulm.

“He vivido en St. Moritz durante muchos años, por lo que está muy cerca de mi corazón. El viejo Eispavillon había sido abandonado por muchas décadas, y había una gran oportunidad para revitalizar Kulm Park al darle vida a este edificio”, señala Foster.

Construido en 1905, este original club de estilo art nouveau y con dos pisos, también tiene un pasado histórico pues fue sede de los Juegos Olímpicos de Invierno en 1928 y 1948. Durante años, sirvió como un patio de recreo de invierno para celebridades como, Charlie Chaplin y Audrey Hepburn. Sin embargo, en la década de los ‘80 , el club ya no era el centro de la escena social local. Posteriormente, en 1988, fue cerrado.

En noviembre de 2015, el estudio Foster + Partners fue contratado para reactivar la estructura y agregar un moderno lugar de eventos al aire libre, para se utilizado durante todo el año. “El dueño me contactó y me pidió ayuda. Mi sugerencia fue no sólo devolverla a su estado original como centro de patinaje sobre hielo, sino que crear un enfoque comunitario al agregar un pequeño estadio y un recinto que vincule una instalación de patinaje existente y un restaurante”, explica Foster.

Hoy, al club se le han unido un par de pabellones de madera ubicados justo al norte del Eispavillon. Destaca el uso prominente de madera y cobre y así recuerdan la materialidad del club original. “Hay una gran tradición de edificios de madera en St. Moritz. La estructura primaria de los pabellones está hecha de ceniza cosechada en Suiza, mientras que la viga de borde curvo y las tablillas de madera están hechas de alerce, una madera local tradicional, que se suaviza bellamente con el tiempo”, afirma Foster.

Para ambos pabellones, un techo redondeado está sostenido por columnas de glulam, en forma de V, que se extienden en vigas de glulam inclinadas de aproximadamente 7 metros de largo, que recuerdan las montañas circundantes y la arquitectura gótica de St. Moritz. Cada viga disminuye de tamaño, comenzando a 100 cms de profundidad y 20 cms de ancho, donde se encuentra con la columna a 16 cms de profundidad y 18 cms de ancho.

Inicialmente, Foster + Partners había diseñado una estructura más sencilla, con vigas perpendiculares a la pared trasera del pabellón. Sin embargo, poco antes del contrato, el equipo de diseño ideó el patrón en forma de V, que no sólo redujo el número de columnas (de ocho a seis en el pabellón principal) sino que también creó un plano visualmente atractivo con el voladizo.

Así, diseñaron nuevas conexiones de columna-viga, que consisten en varillas de acero encoladas ocultas, dimensionadas para acomodar cargas de nieve pesada. Con más de 30 cms de largo y 2,7 cms de diámetro, cada vástago se inserta en las aberturas perforadas de los elementos estructurales, se pega y luego se sella con un botón de madera.

Entre los componentes más complejos que debieron fabricarse estaba la viga de borde curvo del alero del techo. La viga se compone de piezas de Glulam de doble curvatura con radios de hasta 58 cms y laminado de madera de hasta 2,5 mm. “Tales piezas no pueden crearse con los programas normales de CAD de madera”, dice el ingeniero de construcción de madera de Blumer-Lehmann, David Riggenbach, gerente de proyectos para Kulm Eispavillon.

En su lugar, los ingenieros de Blumer-Lehmann utilizan un software CAD / CAM especializado para convertir los modelos 3D de Foster + Partners en un formato listo para la fabricación. Los componentes se “maquinaron con precisión en una máquina CNC para lograr un ajuste perfecto para el ensamblaje”, explica Riggenbach. Foster + Partners dice que tal complejidad valió la pena, ya que permitió que la veta de madera y la laminación siguieran la curva de la viga, además de eliminar el riesgo de que un corte de la veta que quedara expuesto a la lluvia y la nieve.

La fabricación de los pabellones tomó siete semanas, y su montaje menos de la mitad. Según los arquitectos, la “extraordinaria precisión” de la ingeniería de madera de Blumer-Lehmann hizo que el montaje fuera bastante simple. El único desafío fue la dura fecha límite del proyecto: el nuevo lugar estaba programado para albergar el Campeonato Mundial de Esquí Alpino FIS a principios de febrero de 2017.

A pesar del clima frío de invierno, la construcción del pabellón y la restauración del club se completaron a tiempo y se reabrieron al público por primera vez en casi 30 años.

“Esto comenzó con una estructura abandonada, pero fue más allá para crear un nuevo sentido de lugar. Espero que las personas sientan que es amigable y acogedor”, concluye Foster.


Publicado originalmente por Timothy A. Schuler para ArchDaily.com

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