Pablo Altikes, director del X Concurso Obras de Arquitectura en Madera 2026
Pablo Altikes es el nuevo director del Concurso de Obras de Arquitectura de Madera21. El arquitecto, doctor en patrimonio moderno y megaestructuras por la Universidad de Sevilla, fundador de Docomomo Chile e investigador constante de la arquitectura nacional, llega a dirigir el certamen con la ambición de elegir “a los mejores proyectos de arquitectura, para que se transformen en un paradigma y sean un ejemplo a seguir”.
Madera21 conversa con Pablo Altikes minutos después de que terminara una extensa entrevista con Martín Correa Prieto, licenciado en arquitectura y autor -junto a Gabriel Guarda- de la primera obra moderna declarada Monumento Nacional en Chile, el Monasterio Benedictino de la Santísima Trinidad de Las Condes.

Crematorio y Capilla Sur: 3er Lugar, IX Concurso Obras de Arquitectura en Madera 2025 de Madera21- Corma.
El entusiasmo brota en sus palabras y nos transmite el goce de realizar, junto a un equipo de la AOA, una serie de documentales de grandes arquitectos de la historia. “Ya hemos hecho tres – cuenta- y hoy día estamos complementando uno de ellos, con la apertura de un archivo histórico y nunca visto (…) En nuestro país no valoramos lo que tenemos. Entonces, encontrar estas cosas y darlas a conocer es importante”.
Es la curiosidad y el goce que le produce el aprendizaje constante, con lo que Pablo asume la dirección del Jurado del Concurso de Obras de Arquitectura de Madera21. “A mí me fascinan [los concursos], porque son las únicas instancias en que uno ve el estado del arte en su máxima plenitud. La vanguardia, qué están haciendo, quiénes la están llevando, para dónde va la arquitectura. (…) Es una cantidad de conocimiento que uno se mete a la cabeza astronómica y es un privilegio. Que te abran esas puertas para aprender es único”, dice.

Fernando Pérez Oyarzún, arquitecto, académico e investigador chileno, a quien se le otorgó el Premio Nacional de Arquitectura de Chile en 2022.
“Y si además estableces un jurado de primer nivel, te aseguras que lo que se elige sea parte de la historia”, comenta con altura de miras, sosteniendo que se ha dedicado a elegir con pinzas a las y los integrantes de la comisión que lo acompañará.
Jurado, quiénes y por qué
Cuando llegó el momento de definir el jurado, buscó conformar un grupo que reuniera trayectorias consolidadas y miradas emergentes. “Un jurado que mostrará a un arquitecto de una determinada edad y de un determinado logro en su carrera y en su vida, y gente más joven con otras visiones” -dice-, integrando tanto Premios Nacionales con figuras que, a su juicio, podrían alcanzar ese reconocimiento en el futuro. La selección responde a su historia personal de colaboración con arquitectos, investigadores y autores, con quienes ha trabajado en libros, registros y estudios a lo largo de décadas, lo que según plantea, facilita conformar equipos de trabajo con confianza y diálogo común.

Teodoro Fernández, arquitecto nacido en España, académico en diferentes universidades en el mundo, ganador del Premio Nacional de Arquitectura de Chile 2014.
“De calidad mundial” y “un privilegio” es su definición para este equipo que, asegura, cuenta con una visión “holística”.
Pablo destaca con emoción el haber logrado convocar a tres Premios Nacionales de Arquitectura al jurado, señal de la relevancia que proyecta para el concurso. Fernando Pérez Oyarzún, a su juicio “un erudito”, quien aporta su trayectoria académica, de investigación y reflexión disciplinar. Teodoro Fernández, “el arquitecto más completo de nuestra historia. Cuando digo completo es que ha desarrollado todos los programas arquitectónicos”, dice. Y por último, desde la exploración material, “el gran arquitecto de la madera que es José Cruz Ovalle”.

José Cruz Ovalle, arquitecto chileno, quien ganó el Premio Nacional de Arquitectura de Chile 2012.
Junto a ellos se integran figuras jóvenes con proyección internacional. Paula Velasco, que ha desarrollado obras que van desde encargos de pequeña escala hasta proyectos patrimoniales como el Palacio Pereira. También participa Loreto Lyon, quien junto a Alejandro Beals fue reconocida con el Premio Oscar Niemeyer por la Municipalidad de Nancagua.
El equipo se completa con Rodrigo Guendelman, periodista y gestor cultural reconocido por el Colegio de Arquitectos con Distinción de Honor y con la medalla al Aporte Institucional a la Arquitectura de la AOA. Su incorporación responde a la intención de sumar una mirada externa al ejercicio profesional, capaz de observar la arquitectura “de lejos” antes de entrar al detalle.
Paula Velasco, arquitecta, Coautora del proyecto para la Recuperación y Puesta en Valor del Monumento Histórico Palacio Pereira, docente en la escuela de arquitectura de la PUC
Arquitectura chilena
Pablo Altikes conversa sobre la arquitectura chilena en madera desde el orgullo y la crítica cultural. Sostiene que el país produce obras de alto nivel, pero que su circulación internacional no ha sido proporcional. “Nosotros tenemos la misma calidad de arquitectura, pero no tenemos la misma difusión porque no gritamos lo que somos”, afirma, aludiendo a una tradición de bajo perfil que, a su juicio, ha limitado la proyección exterior del trabajo local. Su postura se apoya -cuenta- en una revisión constante de publicaciones y registros internacionales, “yo compro todo lo que se publica fuera de Chile, sobre Chile. Todo. Para que cuando yo hable, hable de manera pragmática y de manera seria”.
Desde esa base, plantea que la arquitectura se ha convertido en un ámbito de exportación cultural. “Somos un producto de exportación no tradicional”, señala, junto al vino y el cobre como referencias económicas habituales. “Tenemos, aproximadamente, unos 40 arquitectos que dan la vuelta al planeta haciendo clases, que dan la vuelta al planeta con publicaciones”, dice y señala como ejemplo a Smiljan Radic con su tercera publicación en la prestigiosa revista El Croquis, para situar ese logro como evidencia de un reconocimiento que crece, aunque no siempre se perciba internamente.

Loreto Lyon, arquitecta reconocida con el Premio Oscar Niemeyer por la Municipalidad de Nancagua
En relación con la madera, su énfasis no está solo en el material, sino en su capacidad de transformar el espacio. “Cómo lo uso y cómo genero un nuevo espacio es el paradigma”, indica, marcando una diferencia entre construir con un recurso conocido y redefinir el lenguaje arquitectónico a partir de él. Para explicar esa idea, alude a casos históricos donde un material tradicional cambió su significado a través de la innovación proyectual, planteando que algo similar ocurre hoy en Chile con la madera.
Pablo advierte, sin embargo, una brecha entre producción y relato. Recuerda instancias internacionales donde el desarrollo chileno en madera sorprendió por su trayectoria histórica y técnica, pero también por la escasa documentación disponible y “es que no lo hemos publicado”, relata sobre esa constatación, reforzando la necesidad de registrar y difundir.

Rodrigo Guendelman, periodista y gestor cultural reconocido por el Colegio de Arquitectos con Distinción de Honor y con la medalla al Aporte Institucional a la Arquitectura de la AOA.
Desde su perspectiva, concursos y jurados con experiencia diversa pueden acelerar ese proceso, ya que al seleccionar obras instalan referencias que permiten entender la evolución tecnológica, espacial y cultural del material en el tiempo.
Altikes plantea el Concurso de Obras de Arquitectura como una oportunidad para que oficinas y autores sitúen su trabajo en un registro que trascienda el momento. “Este concurso representa la posibilidad de elegir a los mejores proyectos de arquitectura y que se transformen en un paradigma”, afirma, reforzando la idea de que las obras seleccionadas podrán leerse, a futuro, como parte de la evolución disciplinar.
