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“Proyecto Islas”: el camino para revivir la carpintería chilota

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“Proyecto Islas” fue galardonado con la mención honrosa del Concurso de Innovación de Madera21 enmarcado en la Semana de la Madera 2019. Esto, gracias a su búsqueda por la revitalización del oficio carpintero en Chiloé, a partir de la fabricación de muebles de madera que solo utilizan ensambles, encastres y empalmes. La diseñadora Antonieta Mancilla, la mente detrás de todo esto, explica cómo surgió este proyecto que busca revitalizar este oficio que, para ella y pese al paso del tiempo, no puede morir.

Algo que le llamó la atención fueron las iglesias, maravillosas tanto en su conservación como en su diseño. “De hecho, cuando nos dicen Chiloé lo primero que se puede venir a la mente son esas iglesias”, dice por teléfono algo que, analizándolo, puede ser cierto.

Este tipo de construcciones es uno de los grandes atractivos del archipiélago de islas en el sur de Chile, las que no escatiman en alturas ni dimensiones. Las hay enormes y espaciosas, también pequeñas y estrechas, pero un punto transversal a todas es que hace preguntarse por su origen. De pensar en cómo fueron construidas por esos carpinteros que vivieron su auge en los 60 y que hoy, lamentablemente, pierden vigencia ante el paso de las generaciones.

Fue por esto que con su proyecto buscó revitalizar esa antigua labor que –para ella y puede que para muchos otros– no puede morir.

Proyecto Islas / Antonieta Mancilla

“Con lo que investigué pude reafirmarlo: el paso de los años hará que se pierda el oficio carpintero. Primero, porque ya no se construyen iglesias y porque cada vez son menos las casas en madera. Y segundo, porque no existen estímulos, sobre todo económicos, para que las nuevas generaciones hagan propio esto. Fue por estos puntos que me decidí a trabajar en algo así, de la mano con las metodologías del diseño”, dice Antonieta Mancilla, quien lidera el “Proyecto Islas”.

Esta es una iniciativa cuyo fin es revalorizar la carpintería chilota desde mobiliarios elaborados con sus características. Mediante un cruce metodológico entre el diseño y el oficio carpintero, esta diseñadora del Instituto Profesional de Chile desarrolló distintos muebles compuestos de sistemas de ensambles, encastres y empalmes de madera. Esta idea, que luego se convirtió en su proyecto de título en dicha institución de educación, obtuvo la mención honrosa del Concurso de Innovación de Madera21 en la Semana de la Madera 2019.

Iniciando la investigación

Mancilla recuerda que todo comenzó en 2017, año en que visitó Chiloé por vacaciones. Ella conocía la arquitectura de la zona, pero verla fue distinto y quedó maravillada ante esas estructuras de madera. Al año siguiente, bajo el marco de la investigación para su proyecto de título, volvió al archipiélago para recabar mayor información, conversar con lugareños y para saber más sobre el oficio en sí. “Es importante rescatar estos oficios arraigados por zonas, o por lo menos como lo es en Chiloé con la carpintería”, comentó.

“Las características de la carpintería chilota son que, literalmente, todo es en madera. No ocupan clavos, tornillos ni nada parecido. Surgió a partir de la intervención cultural entre los jesuitas y los habitantes de la zona, quienes intercambiaron saberes y maneras de ejecutar todo”, continúa.

Pese a que su carrera de diseño abarca parámetros del industrial y del gráfico, muchos de sus compañeros prefirieron este último para realizar su trabajo final de la carrera. Ella decidió no seguir la corriente y enfocarse en el área de los mobiliarios, dado que para ambos parámetros era el mismo proceso: primero una investigación y luego su culminación con un producto final que entregue algún servicio.

Fue así como en su segundo viaje a la isla conoció a un señor de edad que se dedicaba a cuidar distintas iglesias. Se conocieron en la de Achao, quizás la más linda de esos más de ocho mil kilómetros cuadrados de superficie, donde ella conoció más de su experiencia y de lo que se piensa hoy en día de la carpintería. También pudo conversar con Edward Rojas, un arquitecto establecido en la zona hace muchos años, quien respondió a sus dudas con respecto a lo que se construía y elaboraba en madera. Ya con ambas conversaciones, intentó ubicar a la Asociación de Carpinteros Chilotes para que le respondieran algunas de sus preguntas, pero no obtuvo respuesta a sus correos electrónicos.

Con esa experiencia de investigación, volvió a Santiago para trabajar en su proyecto de título, donde terminó elaborando mesas, bancas y arrimos con características funcionales como, por ejemplo, poder guardarse entre ellas y ahorrar espacio. O extenderlas aún más, gracias a unos compartimientos donde se pueden esconder algunas de sus partes. Para ello, siguió la lógica de la carpintería chilota, sin ocupar nada que no fuera de madera.

Si en su minuto se pudo hacer con iglesias, claramente se podía hacer con muebles.

“La verdad es que no me fue mal en la presentación final de mi proyecto de título, pero creo que no se entendió el concepto en sí. Lo noté en los comentarios, los que se fijaron mucho en el producto más que en el oficio en sí. Ya conocía, de hace tiempo, el Concurso de Innovación y la Semana de la Madera, pero no fue hasta que una de mis profesoras guía me motivó que decidí participar. Siempre sentí mucho apoyo de ella y así me lo hizo sentir cuando me dijo que podía ser una gran instancia para mostrar mi proyecto. Nunca se me pasó por la cabeza recibir una mención honrosa, porque había otras postulaciones muy buenas y lo mío era como algo más honesto. Como que estaba dispuesta a aceptar malos comentarios. Sin embargo, creo que el jurado entendió lo que quise lograr y por algo salí finalista”.


Detalle del Proyecto Islas / Antonieta Mancilla

¿Qué crees que los motivó?

–El tema de la valorización del oficio carpintero y que a futuro podría significar un beneficio para todas las partes. Tanto para mí como profesional, como para los futuros carpinteros, ya que podrían obtener dinero mientras realizan esto.

¿Cómo es la realidad del oficio hoy? ¿Hablamos de carpinteros desempleados?

–Es probable que haya muchos carpinteros que no tienen empleo y otros que sí, pero si de algo estamos claros es que el oficio no es el mismo al que existía en los 60 o 70, donde había un auge de mobiliario y de construcciones como las iglesias.

¿Y qué valor agregado, dado tu conocimiento como diseñadora, propone tu proyecto al oficio carpintero?

–Una mirada más contemporánea y de funcionalidad del producto. Que sea algo más que bonito. Esto se refleja en las mesas, ya que tienen un espacio donde guardar las cosas y que es resguardado por un cuero de vaca. Las bancas, por su parte, se pueden guardar entre ellas ya que son de distintos tamaños, ocupando muy poco espacio.

¿Es común para ustedes, como diseñadores, trabajar en madera?

–La verdad es que no. En el instituto, por lo menos, nos enseñaban nociones básicas de lo que es el material, pero nada más avanzado como para ponerse a trabajar. Lo que aprendí e hice fue por mi parte, por mi iniciativa, la que siempre tuvo una cercanía por trabajar con esta materia prima.

Y hoy, siendo una de las finalistas del Concurso de Innovación, ¿qué le gustaría lograr a futuro con estos muebles?

–Me gustaría poder tener contacto con los carpinteros. Mostrarles mis muebles, que entiendan que utilicé las mismas técnicas que ellos conocen y que nos animemos para hacer un trabajo en conjunto, colaborativo. Lo que ellos saben y lo que yo les puedo aportar, puede ser una gran combinación a futuro.

¿Así como que ellos se agrupen, formen una cooperativa, o algo así?

–Exacto, eso me gustaría porque también puede significar un aporte en su sueldo.

¿Y culturalmente, qué significa esta revalorización que propone?

–Mucho. Hoy en día, como está de moda el asunto de cuidar nuestro patrimonio, creo que es importante rescatar estos oficios arraigados por zonas, o por lo menos como lo es en Chiloé con la carpintería. Si nos damos cuenta, toda la isla es a partir de la madera.  De hecho, allá se habla de la “cultura de la madera” y cómo todo se gestó a partir de ese material. Eso no ocurre en Santiago, donde hay mucho tablero y cemento, mientras que allá todo es vivo y natural.

Pese a que sabemos la relación con Chiloé, ¿por qué “Proyecto Islas”? En plural.

–Porque, aunque muchas veces no lo notamos, Chiloé es un conjunto de muchas islas y cada una tiene su propia historia, sus costumbres y sus valores. Y mi proyecto, estos muebles que estoy desarrollando, viene a ser como un trozo de cada una en tu hogar.


Escrito por Marcelo Salazar
Fotografía principal cortesía de Antonieta Mancilla

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