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Angeles Tuca

Ángeles Tuca: “De lo material a lo intangible”

Fundadora de @tuca.design y docente en escuelas de diseño en Santiago y Lima

12 de Mayo, 2020

El Diseño guarda estrecha relación con muchas disciplinas, entre ellas la economía aunque no lo parezca. La Economía a su vez juega un papel crucial en el funcionamiento de nuestra biosfera. Observamos que en la naturaleza nada se pierde, las hojas del árbol sirven como abono para la tierra, la basura no existe, todo se aprovecha.

El planeta es un sistema que alberga las partes de un todo, el ser humano es parte de este sistema Terrestre y depende de él para subsistir.

El error del ser humano ha sido actuar como si estuviéramos fuera de este sistema, no nos sentimos parte de la naturaleza, nos comportamos como un espectador de esta.

La naturaleza economiza todos sus recursos, y funciona de manera tal que no se pierde ni una sola gota de agua. Y nosotros seguimos observando cómo este frágil sistema se ve amenazado por nuestras acciones, como si nunca fuera a afectarnos.

El diseñador industrial juega un papel clave en este escenario, ya que está involucrado en la fabricación de todo lo que nos rodea, desde aviones, electrodomésticos, muebles, vestuario, lapiceras y hasta el clip que afirma los papeles en el escritorio. Por lo tanto es responsable de mejorar los procesos productivos para reducir el impacto de la industria sobre el medio ambiente.

La biósfera es esa delgada capa de tierra y aire donde habitamos. No son más que diez kilómetros hacia la atmósfera y otros diez kilómetros hacia el fondo del océano, fuera de este rango no hay vida.

Vivimos en esta pequeña porción de tierra, agua y aire imaginando que los recursos son infinitos, pensamos que tanto el petróleo como el carbón nunca se van a terminar. Pero está demostrado que no es así, los recursos de la tierra son finitos. Cuando agotemos todo, se terminará la vida del ser humano como la conocemos hasta ahora. Pero en vez de buscar soluciones al daño ambiental ponemos a los mejores diseñadores del mundo a construir prototipos de estaciones espaciales para poder evacuar la tierra cuando ya sea inservible.

Es tiempo de revisar nuestros procesos de producción, es momento de tomar conciencia de lo que fabricamos y entender su repercusión tanto en el medioambiente como en las personas. ¿Por qué lo hacemos? ¿Es realmente necesario? ¿Para qué lo hacemos? ¿Quién lo fabrica y cómo se está produciendo? Son las preguntas de siempre, pero las respuestas no pueden seguir siendo las mismas. Ya no es suficiente con economizar las materias primas, o la energía, ya no es suficiente con reciclar o reutilizar, ahora las soluciones deben tener otro enfoque.

Los diseñadores tenemos que incorporar la biomímesis y copiar los mecanismos que usa la naturaleza para funcionar, nutrirse y renovarse de forma circular. La industria va tan acelerada que no le da tiempo a la naturaleza para regenerarse. Si pudiéramos ir más lento, como ha sucedido en las últimas semanas, frenar la hiperproducción y el sobreconsumo, podríamos garantizarle a las futuras generaciones un modelo sostenible.

Es tarea de todos minimizar las emisiones en nuestros procesos, optimizar los recursos como la energía, el agua y las materias primas. Evitar los residuos en la fabricación. Trabajar con conceptos básicos como calidad y durabilidad para que nuestros diseños no terminen transformándose en basura en el corto o mediano plazo.

Debemos integrar las estrategias de ecodiseño, desde la gestación de la idea hasta el fin de vida útil del producto. Una de ellas es la desmaterialización. Diseñar objetos, casas, o edificios con menos materiales.

Dejar de hacer por hacer, y pensar en el impacto que esto puede generar, dejar de alimentar la cultura del derroche, de lo descartable.

Para eso tenemos que volver a sentir que somos parte de la Naturaleza y que si dañamos la biosfera estamos destruyendo nuestro propio ecosistema, por lo que no podremos garantizar vida en la tierra a las próximas generaciones.

Es por esto que el cambio debe ser profundo, vamos a pasar de la era material a la era de lo intangible. Podemos transformar el producto en servicio. Vivir en estrecha relación con la comunidad de vecinos para ser capaces de compartir la cortadora de pasto, la lavadora de ropa, o el automóvil, así podremos prescindir de muchos insumos. Podemos volver al trueque entre familias como ha sucedido de manera espontánea en esta cuarentena. Es tiempo de replantearnos el modelo de vida que llevamos, informarnos y buscar otra manera de hacer las cosas, optimizar nuestro tiempo, nuestros traslados y de paso reducir emisiones mejorando la salud de nuestra delgada y frágil biosfera.


Fotografía principal cortesía de Nicolás Montenegro

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