HasleTre: 1er edificio de oficinas de madera del mundo diseñado para ser desmontado. Oslotre arquitectos.
En un escenario marcado por el déficit habitacional, la urgencia climática y los desafíos de productividad del sector construcción, Chile enfrenta brechas estructurales que requieren una respuesta estratégica y colaborativa. Conoce el impulso a la construcción en madera para mejorar la productividad, la sostenibilidad y la innovación en el país.
Frente a este escenario, la construcción en madera surge como una alternativa clave para impulsar una transformación productiva hacia un modelo más sostenible, industrializado e inclusivo. Se trata de un material renovable, con capacidad de capturar carbono y compatible con procesos industrializados que permiten construir de manera más eficiente, con menor impacto ambiental y altos estándares de calidad. Sin embargo, su adopción a gran escala aún enfrenta importantes desafíos estructurales.
En este contexto, el Programa de Apoyo a la Construcción Sostenible —impulsado por la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)— busca dinamizar la industria mediante el fortalecimiento de las empresas, la formación de capital humano, la actualización regulatoria y la promoción del uso de la madera como motor de una transformación productiva.

Construcción San Jacinto College, Texas – Imagen Joe Aker
Así lo plantea el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en una reciente publicación que analiza el Programa de Apoyo a la Construcción Sostenible, iniciativa liderada por CORFO y financiada por el organismo multilateral, cuyo objetivo es modernizar el sector mediante el uso de soluciones constructivas basadas en madera, innovación tecnológica y fortalecimiento de capacidades productivas
Aunque la construcción representa el 5,5% del PIB, el 9% del empleo y el 63% de la inversión nacional, también es responsable de cerca del 30% de las emisiones de CO₂ equivalente y presenta un rezago significativo en productividad respecto de países OCDE. A ello se suma un déficit habitacional que afecta al 7,9% de los hogares del país.
La madera como solución estratégica
Frente a este escenario, la construcción industrializada surge como una alternativa capaz de reducir costos, tiempos y emisiones. En ese marco, la madera destaca por sus atributos ambientales y técnicos: es un material renovable que almacena carbono —cada tonelada captura alrededor de 1,6 toneladas de CO₂—, ofrece buen desempeño térmico y estructural, y se adapta de forma natural a procesos de prefabricación e industrialización.
Pese a ello, su uso en Chile sigue siendo limitado. Aunque es el segundo material más utilizado en la construcción y el principal en viviendas de uno y dos pisos, solo representa el 12,5% de los permisos de edificación, y menos del 5% en construcciones de mayor altura. Una cifra muy por debajo de países con potencial forestal comparable, donde la participación de la madera supera el 80%.

Imagen Pexel HO
Brechas productivas y territoriales
El informe del BID identifica cuellos de botella críticos en la cadena de valor de la construcción en madera, especialmente en la limitada producción de madera estructural certificada, lo que restringe el desarrollo de soluciones constructivas industrializadas de mayor escala.
Estas brechas se concentran en regiones con alta vocación forestal —como Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía y Los Ríos—, donde el fortalecimiento de capacidades productivas podría generar impactos económicos, sociales y ambientales significativos.
La cadena de valor de la construcción industrial en madera en Chile está compuesta por aserraderos, plantas de componentes industrializados, constructoras, empresas metalúrgicas, inmobiliarias, entidades financieras y centros de capacitación e investigación. Aunque estos actores están presentes a lo largo del país, cerca de la mitad de las 5.519 empresas formales se vinculan a aserraderos y fabricación de piezas y componentes, configurando un eslabón clave para el desarrollo del sector.
A ello se suma la baja adopción de tecnologías esenciales para alcanzar estándares estructurales, como el secado en planta y la impregnación, presentes solo en el 53% y el 3,4% de los aserraderos, respectivamente. Esta situación dificulta el suministro de materias primas con calidad y desempeño consistentes para la industrialización.
Superar estos cuellos de botella requerirá inversión focalizada y apoyo en las regiones estratégicas, tanto para consolidar la industria como para distribuir de manera equitativa sus beneficios económicos y ambientales. Asimismo, resulta clave para avanzar en los compromisos climáticos del país, expresados en la Contribución Nacionalmente Determinada (CND) 2025 y en el desarrollo de una Estrategia Nacional de Construcción en Madera.

Construcción industrializada. Imagen de Homag
Un programa con enfoque integral
Con apoyo técnico y financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) está desarrollando el Programa de Apoyo a la Construcción Sostenible, una iniciativa orientada a abordar los problemas sistémicos que han limitado el crecimiento de la construcción sostenible en madera en Chile. El programa se sustenta en una estrategia transversal, con énfasis en la inclusión, la participación de diversos actores —incluidas mujeres y mipymes— y el desarrollo regional.
“Este Programa de Apoyo a la Construcción Sostenible representa un impulso estratégico para modernizar el sector de la construcción en Chile. A través de la promoción de soluciones industrializadas en madera, la iniciativa busca mejorar la productividad, reducir la huella de carbono y avanzar hacia una industria más innovadora e inclusiva. Su estrategia transversal, que aborda financiamiento, capital humano, marco regulatorio e integración de mipymes, resulta clave para acelerar una transformación con impacto territorial y énfasis en equidad de género”, comenta Patricio Toledo, Ingeniero forestal, consultor y Consejero de la Corporación Chilena de la Madera (CORMA).
La iniciativa se estructura en torno a cuatro ejes estratégicos:
Acceso a financiamiento
Una de las principales barreras para la inversión en el sector es el acceso limitado al financiamiento. La construcción en madera es percibida por la banca como una actividad de alto riesgo, debido a la escasa experiencia en su financiamiento, la volatilidad de la demanda y la exposición a desastres naturales. Esto se traduce en exigencias de garantías que muchas empresas no pueden cumplir. En este contexto, las garantías públicas que ofrece CORFO resultan clave para reducir las asimetrías de información y el riesgo percibido, facilitando el acceso a financiamiento, especialmente para empresas lideradas por mujeres y aquellas con una fuerza laboral diversa.

Imagen istockphoto
Fuerza laboral calificada e inclusiva
El sector enfrenta una escasez de capital humano especializado, mientras que la oferta formativa actual no responde plenamente a las exigencias de mayor digitalización, precisión y control de calidad. El programa impulsará la formación en competencias técnicas clave —como inspección y clasificación de madera, control de incendios, y aislamiento térmico y acústico— con un fuerte enfoque de género, orientado a aumentar la participación femenina en cargos técnicos y de liderazgo.
Normas y regulaciones para la innovación y la sostenibilidad
El programa busca avanzar en la actualización del marco normativo para otorgar mayor certidumbre, reducir tiempos y costos de evaluación de proyectos y validar soluciones innovadoras sin comprometer los estándares sociales y ambientales. Asimismo, apunta a reconocer de mejor manera los beneficios ambientales de la construcción en madera y a facilitar su uso en edificaciones de mayor altura, particularmente en vivienda social urbana, abordando brechas técnicas en diseño estructural, resistencia al fuego y comportamiento sísmico.
Integración productiva e innovación
La cadena de valor de la construcción en madera presenta una baja integración entre sus distintos eslabones, junto con déficits de colaboración y capital social, especialmente entre pequeñas y medianas empresas. Para revertir esta situación, el programa promoverá la asociatividad y la integración productiva de mipymes, mediante el desarrollo de estándares y plataformas digitales de intercambio comercial que mejoren la calidad, conecten oferta y demanda y fortalezcan la adopción tecnológica, la innovación y el emprendimiento.
En conjunto, el programa se alinea con los compromisos climáticos del país y con la futura Estrategia Nacional de Construcción en Madera, consolidando este material como una solución segura, eficiente y sostenible para la vivienda y la edificación en altura. Más allá de los indicadores económicos, el impulso a la construcción en madera representa una oportunidad estratégica para fortalecer la industria nacional, avanzar hacia un desarrollo bajo en carbono y distribuir de manera más equitativa los beneficios del crecimiento en el territorio.