29 de Marzo, 2021

Fortalecimiento técnico, correcto manejo de bosques y propuesta de valor: los desafíos de la industria de la madera nativa en Chile

Por su dureza, resistencia y flexibilidad, pero por sobre todo su belleza, la madera nativa está adquiriendo un fuerte protagonismo en la aplicación de muros, pisos, muebles y accesorios. Expertos hacen hincapié en el respeto y correcto manejo de los bosques nativos y en el fortalecimiento de capacitación y tecnología, así como una buena estrategia de desarrollo.

Naturaleza indómita y bellos paisajes son las imágenes que vienen a la mente cuando se habla del bosque nativo que habita nuestro país. En el caso de los árboles, son aquellos que han crecido de forma natural en determinado espacio. Para Conaf un bosque nativo “es un ecosistema que alberga una amplia biodiversidad” y que mantiene sus características naturales “inalterables”. Según el catastro de la entidad al año 2017, la superficie de “bosque nativo alcanza 14,41 millones de hectáreas, lo que representa el 19,04 % del territorio nacional”. Dentro del bosque nativo el tipo forestal Lenga es el más abundante, seguido del Siempreverde, Coihue de Magallanes, Roble, Raulí y Coihue.

Para el ingeniero forestal Jan Köster, que lleva siete años en la presidencia de Aprobosque, una asociación chilena que agrupa a 30 propietarios de bosques nativos, la sustentabilidad es un concepto que se inventó hace más de 300 años en Europa y es la base del correcto manejo de bosques. Según él, la sustentabilidad es “aprovechar los bienes y servicios de un bosque sin mermar cantidad y calidad. El humano puede proveerse de madera, animales, hongos, frutos, etc, pero hacerlo de forma sustentable implica que no afecta el bosque sino que se puede recuperar lo extraído para que siga creciendo”. Y en esa definición, explica, hay tres pilares fundamentales: el económico, que el bosque genere ingresos para su financiamiento; ambiental, que se racionalice y proteja el agua, suelo, flora y fauna, aire, biodiversidad; y social, que el bosque genere un plus a la comunidad donde se inserta.

En los bosques nativos la sustentabilidad es clave para su correcto manejo / Universidad de la Frontera

En los bosques nativos la sustentabilidad es clave para su correcto manejo. Y para que esto ocurra se necesita una hoja de ruta. El plan de manejo es, según la propia definición de Aprobosque, “un instrumento técnico, legal y operativo que establece los objetivos y fines de la gestión de una determinada área forestal, incluyendo la programación de las inversiones necesarias y de las actividades silviculturales de protección, conservación, restauración, aprovechamiento, y otras que fueren requeridas para lograr que sea sostenible en el bosque de acuerdo con sus funciones económicas, sociales y ambientales”. Uno de los factores en los cuales debe basarse un correcto manejo de bosque es el “criterio de intervención” el cual contempla “conservar los árboles de mejor calidad hasta su maduración, extraer árboles de mala calidad y conservar algunos árboles envejecidos para la flora y fauna”.

El marco legal que regula el manejo de bosque está contenido en la Ley 20.283 de ‘Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal con sus reglamentos’. Aunque los planes de manejo varían según la variedad del bosque nativo o el estado de desarrollo y calidad de los de un mismo tipo, existen denominadores comunes en el manejo forestal sustentable: “Utilización del ciclo natural del bosque como base de las actividades a realizar; en un bosque natural sin manejo el volumen total alcanza un equilibrio relacionado con las características del terreno (calidad de suelo, agua, sol, nutrientes, etc), es decir, no hay un aumento permanente del volumen sino que solo cuando alguno cae por factores naturales, este espacio permite que se desarrollen los renuevos; en el manejo forestal sustentable se realiza una extracción cada cinco a diez años de un volumen seleccionado con fines sanitarios y comerciales, extrayendo el crecimiento que ha tenido el bosque durante ese período. De este modo se genera una producción permanente de madera desde el bosque”, explica Rodolfo Tirado, presidente del comité de bosque nativo de Corma y gerente general de Ignisterra.

De por sí un bosque captura carbono, pero “un bosque que no crece, no captura carbono”. “Cuando un bosque no está bien manejado es estático en cuanto a la captura, por ende no hay una mitigación de la huella de carbono”, plantea. El ingeniero forestal enfatiza en que hay bosques que se pueden manejar y otros que no según sus características y ubicación, o si poseen especies en peligro de conservación. También realiza un llamado a la acción: “Es muy importante que los propietarios manejen sus bosques y que la sociedad entienda los beneficios de la sustentabilidad ambiental, económica y social”.

Un diseño y construcción con madera nativa

Emprendimiento de pisos en madera nativa / Kawashkar Woods 

Entre las maderas nativas más comunes en Chile se encuentran: el roble, una madera dura con albura de color crema y duramen de color rojizo oscuro con alta resistencia a la intemperie, es principalmente utilizada para fines estructurales (vigas, pilares); el raulí, una madera muy estable y dócil para trabajar, se usa para la construcción de ventanas, persianas y puertas; el coihue, una madera muy dura, se ocupa principalmente para pisos; la lenga, una madera estable y dócil de trabajar con una veta que resalta al ser teñida y barnizada, es utilizada para muebles y elementos decorativos; el mañío, una madera estable y muy dócil de trabajar con un color claro, como revestimientos decorativos; el lingue es muy utilizado para la fabricación de muebles por su excelente acabado; y la tepa, madera muy dócil de trabajar, suele ocuparse para interior de muebles o muebles teñidos.

Como se puede apreciar, la madera nativa está siendo utilizada en ámbitos como la construcción, diseño y muebles, por su estética y propiedades físicas. Sobre estas propiedades, Köster destaca que la madera nativa posee “distintos tonos, durezas, grano, veta, anillos… que permiten distintos usos. Son duras, resistentes y flexibles”. Y también poseen una tremenda ventaja en lo estético: “Para un quincho con un piso de pino se ocupará algún producto para tapar su color mientras que si es de Ulmo o Coigüe no”. El líder gremial reafirma el “apego emocional” que puede generar dicha madera, aspecto importante en la construcción del relato: “Le puedes contar a la gente que ese producto que tienes en tu casa fue fabricado con madera nativa que proviene de un bosque bien manejado, con comercio justo para las comunidades y respeto por el medio ambiente”. 

Emprendimiento de mueblería en madera nativa / Jesús Nacif

Pero en el uso estructural de construcción está en desventaja frente al pino radiata en cuanto a volumen y capacidad de respuesta de producción. “En la construcción se necesitan piezas de madera de ocho metros de largo, derecha, secada y con clasificación estructural. Los bosques nativos no presentan esas condiciones”, señala Frane Zilic, arquitecto y director de Polomadera, en un webinar sobre la industria de la madera nativa en Chile. 

Al respecto, Köster plantea que la madera “de por sí es un excelente material para la construcción. Frente al pino, las maderas nativas son poco competitivas. Pero eso no quita que no se pueda construir con maderas nativas. Son de excelente calidad, pero sale más caro.

En estos revestimientos, mobiliario e incluso pisos, que se pueden encontrar en emprendimientos como Kawashkar Woods o Jesús Nacif, la madera nativa está ganando terreno en Chile, aunque Köster plantea que “hay un gran desafío, un tremendo déficit de calidad pese a que tenemos la materia prima. Por ende, hay que trabajar los bosques, manejarlos para que crezcan de mejor calidad”.

Para Zilic la madera nativa tiene más oportunidades en el ámbito del diseño ya que por sus características se puede fabricar “un producto de calidad y sofisticado”. En esa línea, también destaca cómo la tecnología ha movido los límites de la industria, sobre todo gracias al auge del CNC y otras herramientas de la llamada fabricación digital.

La creación de un relato y propuesta de valor

Tablas en madera nativa de bosques sustentables / Woodnic

El mercado de la madera nativa en Chile posee una gran ventaja que es el consumidor, que está privilegiando el diseño, calidad, durabilidad y originalidad. “El mayor potencial que se le puede sacar a nuestra madera nativa es generar un relato acorde a un nivel de calidad donde se mantengan los bosques y aguas limpias. No se puede permitir la deforestación con el bosque, hay que encontrar formas de manejo sustentable”, enfatiza Zilic. Por lo tanto, la calidad “no es solo el cumplimiento de normas, sino que también de dónde proviene la madera”.

Woodnic es un ejemplo. El emprendimiento chileno diseña y fabrica artículos de cocina en base madera nativa proveniente de bosques con manejo sustentable. Además de la creación de un relato, Woodnic demuestra la importancia del diálogo entre el sector privado y la academia. Las investigaciones en universidades les sirvieron para entender más sobre el secado, acabado, y protección de la madera a utilizar, además de la aplicación de pegamentos y productos de acabado no tóxicos, compatibles con el consumo humano. 

Los desafíos hacia el futuro

La industria de la madera nativa presenta un desafío en su cadena productiva / Aprobosque

La industria de la madera nativa tiene un amplio desafío por delante, en todo lo que respecta a su cadena productiva. Desde el origen en el crecimiento del bosque, en el cual se debe procurar por un manejo sustentable; en la producción de madera bruta, la cual debe cumplir con estándares de calidad y requisitos técnicos; y en la fabricación de productos para el diseño o construcción. 

“Un principal desafío que presenta esta industria es la de establecer una cadena productiva y comercial estable en el tiempo. Por esta razón, no hay demasiadas empresas establecidas que estén invirtiendo en el desarrollo de productos de valor con madera nativa”, comenta Tirado.

Zilic sugiere que la propuesta de valor debe “crear un servicio, una velocidad de reacción, una disponibilidad que haga que la empresa que manufacture productos para la construcción sea un socio estratégico. Tiene que ser parte de la interacción desde un punto de vista técnico. No puede suceder que los aserraderos sean percibidos como un lugar donde se formatea madera a algo que sirve para la construcción. El servicio no puede ir por ahí”. Para esa afirmación se apoyó en que “en Europa, estudios muestran que el 50 % de las empresas de carpintería son percibidas por los arquitectos como ejes técnicos donde acuden para resolver sus dudas. No para ir a comprar los palos, sino como gente que los va a apoyar en sus proceso de diseño y construcción”.

En ese sentido, Köster apunta al fortalecimiento técnico y de capacitación: “Con las maderas nativas se quebró la cadena de valor. Hoy en día se perdió la expertise”. “Es necesario instaurar programas de capacitación, de transferencia tecnológica, de difusión que vuelvan a darle a la industria la capacidad manufacturera y los conocimientos para darle un buen valor a la madera”, concluye.


Escrito por Diego Zúñiga
Fotografía principal cortesía de Ladera Sur

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