Enrique Matuschka: “Una de nuestras líneas es diversificar en distintas soluciones habitacionales, donde la madera y la industrialización forman parte de ello

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29 de Agosto, 2022

Con el objetivo de buscar nuevos modelos e instalar la problemática como política de Estado, el coordinador de soluciones urbano habitacionales en Déficit Cero —plataforma colaborativa que trabaja para mejorar el desarrollo del parque de vivienda pública—, explica los factores a considerar para que miles de familias sin hogar puedan tener acceso a uno. Matuschka forma parte del jurado del XVII Concurso de Arquitectura organizado por Madera21.

Una de las brechas sociales más importantes por las que atraviesa la sociedad tiene que ver con el acceso a la vivienda. Y la razón, aunque sea multifactorial, se aúna en una explicación sencilla: todos necesitamos un techo para guarecernos y un espacio confortable que nos permita vivir de forma digna. 

La realidad chilena actual nos muestra un escenario preocupante. Hay más de 641 mil familias que no tienen acceso a una vivienda adecuada, donde un 49,9% del requerimiento se concentra en la Región Metropolitana. Ante esta realidad es que nace Déficit Cero, una iniciativa impulsada por TECHO-Chile a partir de las dramáticas cifras obtenidas del Catastro de Campamentos 2021. Gracias al apoyo de la Cámara Chilena de la Construcción, se acordó realizar un amplio llamado para enfrentar esta crisis y lograr el déficit habitacional cero. 

A continuación, el coordinador de soluciones urbano habitacionales de la entidad, jurado del XVII Concurso de Arquitectura organizado por Madera21, Enrique Matuschka, detalla los desafíos que tienen por delante para alcanzar ese objetivo y cómo la madera puede tener un rol fundamental en ese ítem.

Matuschka es jurado del XVII Concurso de Arquitectura / CIM UC

–¿De qué manera trabaja Déficit Cero?

–Déficit Cero quiere aportar en la solución a la gran emergencia habitacional que vive el país. Para ello, busca articular a los distintos organismos estatales encargados del tema con universidades y empresas privadas. La idea es que trabajen unidos para que, en la próxima década, todas las familias que lo requieran puedan acceder a una vivienda. Además, somos una plataforma colaborativa que trabaja mano a mano con comités de vivienda, municipios, autoridades locales y academia, buscando nuevos modelos habitacionales que no dependan de los gobiernos de turno, sino que sean políticas de Estado.

–¿Cuál es su función en Déficit Cero y de qué manera lo lleva a cabo?

–Soy el coordinador de la línea Urbano habitacional, la cual establece tres áreas de acción. La primera es la diversificación de soluciones habitacionales, la cual busca innovar y mejorar las líneas habitacionales para mejorar el desarrollo del parque de vivienda pública. La segunda,  en tanto, aborda la productividad, promoviendo la industrialización y proponiendo mejoras en los permisos. Por último, está la sustentabilidad, la cual se desarrolla a través del diseño y construcción sustentable en miras de la emergencia climática.

–De acuerdo a sus estudios, ¿cuántas familias necesitan una vivienda y dónde se concentran mayormente?

–A finales de abril lanzamos nuestro primer estudio Déficit Habitacional: ¿Cuántas familias necesitan una vivienda y en qué territorios?, con el Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica. Allí, se estima que hay más de 641.000 familias que no tienen acceso a una vivienda adecuada. De ellas, más de 541.000 mil viven allegadas, hacinadas o en casas con daños irrecuperables, 81.643 en campamentos y más de 18.000 están en situación de calle, siendo la Región Metropolitana la que concentra el mayor déficit, con un 49,4% del requerimiento total de viviendas. 

–Tomando en cuenta lo cuesta arriba que se ha vuelto poder comprar o arrendar, debido a la fuerte alza de precios y tasas de interés, ¿existe un perfil medianamente establecido de quiénes son las personas que más sufren de esta exclusión habitacional?

–Sin duda las personas y familias que más sufren de la exclusión habitacional son aquellas que actualmente viven en una condición de hacinamiento y/o allegamiento, situación que se agrava en función de su nivel de vulnerabilidad. Las familias que se encuentran en esta condición representan, aproximadamente, el 80% del déficit actual, las cuales viven donde sus familiares porque no pueden acceder a la casa propia provista por el Estado, o bien, están a la espera de ésta, con los tiempos que eso implica. Además, requieren de una red de apoyo para salir a generar ingresos, en la medida que cuenten con quién cuide a los niños y adultos mayores. Esta situación, si bien es menos visible que la situación de campamentos, es estructural en la composición del déficit.

No obstante, una definición exacta del perfil de las personas más expuestas a la problemática habitacional, es algo en lo que estamos trabajando. Las organizaciones que intervienen en la mitigación del déficit están al debe con una caracterización específica de la demanda habitacional que, más que un número geolocalizado regional o comunalmente, son familias con necesidades particulares relacionadas a su composición familiar y a la red de apoyo que tengan o no, y cómo esto incide en sus preferencias, la planificación de barrios y la construcción de tejido social. Sólo así podremos descomponer y analizar el déficit. Planificando su reducción y diversificando soluciones habitacionales, tales como arriendos asequibles, protegidos, espacios transitorios de co-residencia y vivienda en propiedad. Así,  ajustando cada una de ellas a la demanda de las familias y a la etapa de la vida en la que se encuentran, habría un aumento eficiente y eficaz del cómo enfrentamos el déficit.

Matuschka es coordinador de soluciones urbano habitacionales de Déficit Cero / Déficit Cero

–¿Qué rol cumple la madera y la arquitectura para buscar darle una solución a esta problemática?

–En materia de vivienda, nuestro país se enfrenta a tres grandes desafíos. El primero tiene relación con la emergencia habitacional, en un escenario de déficit creciente y sostenido en el tiempo, afectando a las familias más vulnerables. El segundo dice relación con el desafío de adaptación de nuestras políticas frente a la emergencia climática, producto de nuestra alta dependencia de recursos fósiles en el sector de la construcción. Y por último, el desafío de implementar herramientas de gestión y financiera por el alza sostenida de los precios de la construcción, que terminan elevando el costo de las viviendas y arriendo. A lo anterior, se suman otras variables urbanas que agudizan el problema. 

Bajo este escenario, el poder de la síntesis de la arquitectura juega un rol clave en poder incorporar estas variables, ajustando la información para transformarlas en un nuevo objeto constructivo. Si en esta operación analizamos que Chile es uno de los diez países de mayor producción de madera en el mundo, pero uno en donde se construyen viviendas con solo 20%, podemos encontrar una oportunidad de generar sinergia y capacidad productiva local que nos permita abordar estas emergencias y dejar un capital instalado y sostenible en el tiempo.

–¿Tienen proyectos habitacionales en los que este material esté considerado? De ser así, ¿con qué madera trabajan y cómo la obtienen?

–Déficit Cero es una plataforma colaborativa que busca incidir y mejorar las políticas públicas en materia urbano habitacional. Bajo esta misión y esta visión, una de nuestras líneas es diversificar en distintas soluciones habitacionales, donde la madera y la industrialización forman parte de ello. Bajo esta línea, hemos contactado a diversas empresas y asociaciones ligadas al rubro de la madera, tales como E2E, Tallwood, Patagual Home, Corma, etc. Esto, con la finalidad de establecer alianzas y trabajo colaborativo para una agenda de corto, mediano y largo plazo. 

Desde esta perspectiva, es interesante destacar el trabajo en procesos de industrialización, modelamiento virtual y énfasis en la vivienda social, el cual están desarrollando para ser actores activos en la reducción del déficit habitacional.

–¿Qué ventajas ve en la madera a la hora de construir y entregar viviendas dignas y de calidad?

–Si bien la construcción en madera para viviendas es un porcentaje bastante bajo en comparación con otras materialidades, está muy bien posicionada en viviendas de uno a dos pisos. Estas cifras obedecen a que el parque de viviendas en madera ofrece muchas ventajas: es más ágil, más barato, más seguro y más económico. A lo anterior, debemos sumarle que el gasto energético de una vivienda disminuye en un 35% aproximadamente frente a otras soluciones como el hormigón o la albañilería, disminuyendo también el consumo de combustibles fósiles que se realiza frente a otros sistemas de construcción. Esto último toma principal relevancia frente a un escenario de crisis climática, donde el sector de la construcción es responsable de un 17% de las emisiones de CO2.

–Como jurado del Concurso de Arquitectura 2022, ¿de qué manera su temática —“Vivienda y micro-radicación”— congenia con lo que ustedes realizan y en qué factores habrá especial hincapié a la hora de evaluar? 

–Para abordar esta emergencia habitacional debemos hacernos preguntas que no estaban en la agenda y en donde la arquitectura juega un rol principal, a través del poder de la síntesis de problemas y soluciones. Bajo esta misión, la micro-radiación puede ser una herramienta táctica urbano habitacional clave en la regeneración de barrios degradados en su parque de vivienda, pero en donde muchos de ellos gozan de buenos servicios urbanos y de infraestructura pública. Cito los casos, por ejemplo, de lotes de 9×18 provenientes de sitios periféricos, donde las familias por décadas han realizado autoconstrucciones y hoy se encuentran en muchas zonas peri-centrales, cerca de plazas, equipamientos, infraestructura de transporte, etc.

Para abordar esto, el principal desafío será el cómo regenerar a través de la formalidad en territorios informales, en donde la normativa, la flexibilidad, la diversificación, la adaptabilidad y la habitabilidad serán elementos claves para abordar este desafío.

La madera y su industrialización forman parte de las soluciones habitacionales en Chile / CIM UC

–En su opinión, ¿de qué manera, concursos como éste, pueden llegar a aportar con la severa crisis habitacional a nivel país?

–Nos enfrentamos a una crisis habitacional de grandes proporciones, en donde el Estado lo ha abordado mediante vía legislativa a través de la ley de integración social en planificación urbana, gestión de suelo y plan de emergencia habitacional, y ha dispuesto mediante sus ministerios principal énfasis en poder abordar metas en este sentido. En el caso particular, se establece que al término de esta administración se deberán haber construido 260.000 viviendas y 4.000 de ellas deberán ser bajo la modalidad de micro-radicación.  Esto conlleva a una diversidad de otros desafíos para lograr su éxito y en donde este concurso puede ser clave como un mecanismo para entregar mejores soluciones y herramientas para asumir este desafío, incorporando todas las variables que se deberán superar en un espacio que promueva la reflexión e innovación de un problema país, como oportunidad para garantizar un mismo objetivo; colocando en el centro a las familias sin acceso a una vivienda digna.


Escrito por Felipe De la Cerda E. 
Fotografía principal cortesía Cadamda

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