Montage Brettsperrholz. Imagen original de Habitaro
La aprobación de las normas NCh3732/1 y NCh3732/2 por parte del Instituto Nacional de Normalización (INN) este 2026 instala un nuevo estándar para la construcción en madera en el país. La primera define los requisitos técnicos que debe cumplir la madera contralaminada para su uso estructural, mientras que la segunda establece los métodos de ensayo que permiten verificar ese desempeño.
La incorporación de la madera contralaminada (CLT) a la normativa chilena responde a un proceso que se venía desarrollando hace varios años y que toma como referencia estándares internacionales -en particular la EN 16351, estándar europeo – adaptados a las condiciones locales. Este paso ordena el uso del material y traduce ese conocimiento a un lenguaje técnico compatible con la realidad productiva, sísmica y regulatoria del país. Con ello, la construcción en madera suma una base normativa que permite avanzar desde experiencias puntuales hacia una aplicación más extendida.

Imagen de CLT Niuform
El paso hacia una normativa propia marca una diferencia relevante respecto del escenario anterior, en el que el CLT se utilizaba a partir de referencias extranjeras. Contar con estándares desarrollados en Chile permite ajustar los parámetros a las condiciones nacionales, en especial en un contexto sísmico donde el comportamiento estructural es determinante. Este avance también impacta en la gestión de proyectos, al facilitar procesos de aprobación y generar mayor confianza en el desempeño del material.
¿Qué dicen las nuevas normas?
Ambas normas se articulan como un sistema coherente en el que una define el producto y la otra establece cómo comprobarlo. Esta relación es clave para la industria, ya que permite alinear fabricación, control y uso en obra bajo un mismo marco técnico. La existencia de criterios claros para producir y ensayar CLT facilita la certificación de plantas, mejora la trazabilidad del material y reduce la incertidumbre en el desarrollo de proyectos.
En este contexto, la NCh3732/1 establece el estándar del producto CLT. La norma aborda desde la selección de la materia prima hasta las condiciones de fabricación, definiendo las propiedades mecánicas que deben cumplir los paneles, como resistencia y rigidez, junto con los criterios de clasificación de las láminas de madera.
También regula el tipo de adhesivos estructurales que pueden emplearse, la disposición de las capas en configuraciones cruzadas y las tolerancias dimensionales que aseguran consistencia en el producto final.

Armado panel CLT Hilam
A esto se suman exigencias sobre los procesos industriales, incluyendo condiciones de prensado, encolado y control de calidad en planta, lo que permite establecer un estándar homogéneo para la producción nacional.
La NCh3732/2, en tanto, se enfoca en la verificación de ese estándar. La norma define los procedimientos de ensayo que permiten comprobar que el CLT cumple con las exigencias establecidas.
En ese marco, se incluyen pruebas de flexión para evaluar resistencia y rigidez, ensayos de corte que resultan críticos en el comportamiento de capas cruzadas, y evaluaciones de adherencia que permiten validar la calidad del encolado entre láminas.
A ello se suman mediciones físicas como densidad y contenido de humedad, junto con protocolos de muestreo y condiciones de laboratorio que aseguran la trazabilidad de los resultados. Este conjunto de procedimientos permite que las propiedades utilizadas en diseño tengan respaldo medible y verificable.

Dalston Works edificio ubicado en Londres, Reino Unido, fue construido en CLT por el estudio de arquitectos Waugh Thistleton
Relación con la NCh1198 del material al cálculo estructural
La incorporación del CLT al sistema normativo chileno se completa al vincular estas normas con la NCh1198, que regula el cálculo estructural en madera. Mientras las NCh3732 establecen las propiedades del material y su verificación, la NCh1198 utiliza esos datos para diseñar elementos estructurales como muros, losas y diafragmas.
Esta articulación permite pasar de un escenario de validaciones caso a caso a un modelo de diseño estructural plenamente normado. El resultado es una base técnica que habilita proyectos de mayor complejidad, mejora la precisión en los cálculos y abre nuevas oportunidades para la edificación en altura con madera.
Con la entrada en vigencia de estas normas, el CLT deja de depender de adaptaciones y se integra al sistema normativo chileno como un material estructural reconocido y el foco se desplaza hacia la capacidad industrial y la implementación en obra, en un contexto donde la normativa ya establece las reglas del juego.