Código de equipo: ARQ1000
Universidad: Pontificia Universidad Católica de Chile
Sede: Campus Lo Contador
País: Chile
Ciudad: Santiago de Chile
Equipo:
Cristóbal Téllez
Agustín Naveillan
Profesores guía:
Nicolás Urzúa
DOCUMENTOS ADJUNTOS
© Derechos reservados por sus autores intelectuales.
Video explicativo
Descripción general
El proyecto, emplazado en Valdivia, al borde del río Calle-Calle, propone una red de estaciones fluviales destinadas al funcionamiento de taxis fluviales y al resguardo de embarcaciones menores, como canoas y kayaks. La intervención reconoce el río como un elemento estructurante del territorio, planteando su integración activa en la movilidad, el uso cotidiano y el deporte acuático.
Se desarrolla a partir de la reutilización de ruinas navieras y portuarias existentes, tales como bodegas y galpones en desuso, que se incorporan como soporte físico y memoria del lugar. Estas preexistencias permiten consolidar un sistema replicable de muelles que funcionan como transición entre la ciudad y el río.
El muelle configura una secuencia continua que atraviesa tres situaciones: la ciudad, la ruina y el río, articulándolas en una única operación espacial lineal, mediante una estructura suspendida de madera, que busca reducir su impacto sobre el entorno.
Fundamentación del proyecto
La propuesta surge a partir de dos problemáticas estructurales en Valdivia. Por un lado, la alta dependencia de puentes concentra el tránsito vehicular, generando congestión y fragmentación urbana. Por otro, el turismo, generalmente asociado al río, se manifiesta de forma estacional, desaprovechando su potencial como sistema continuo de uso público.
Frente a esto, el proyecto propone reactivar el río como infraestructura activa, incorporando la red de taxis fluviales que diversifica la movilidad y reduce la presión sobre la red vial. Paralelamente, integra el uso recreativo mediante espacios de resguardo para canoas, permitiendo extender la actividad turística y deportiva más allá de lo estacional.
La reutilización de ruinas navieras refuerza esta estrategia, recuperando su lógica original de una bodega de almacenamiento, al albergar embarcaciones menores. Así, el proyecto articula movilidad y turismo en una operación unitaria, continua y replicable sobre el borde fluvial.
Estrategia de localización, emplazamiento y resolución programática y espacial
La estrategia de localización se basa en la identificación de ruinas navieras y portuarias existentes a lo largo del borde del río Calle-Calle, abandonadas debido a cambios en los sistemas de transporte y al deterioro provocado por el terremoto de 1960. Estas actúan como puntos estratégicos para la implementación de una red replicable de estaciones fluviales, permitiendo insertar el proyecto en distintos puntos de la ciudad, teniendo cada una su valor distintivo, como pueden ser la cercanía al centro o la inmersión en la naturaleza. La ruina seleccionada como ejemplo, es una ex bodega naviera, ubicada en la periferia de la ciudad, teniendo como valor, la potencial conexión con el centro.
Programáticamente, la ruina se activa como espacio de resguardo de embarcaciones menores, mientras que el muelle suspendido alberga el flujo de pasajeros y el funcionamiento de taxis fluviales, consolidando un acceso progresivo al borde fluvial. Por otro lado, la cubierta unifica estas operaciones, generando un espacio protegido que articula llegada, resguardo, espera y abordaje, bajo una misma estructura.
Propuesta arquitectónica desde el material
La propuesta se construye a partir del uso de madera estructural CLT, la cual permite una prefabricación, logrando un montaje rápido y eficiente, reduciendo tiempos de obra e impacto sobre el borde fluvial.
El sistema estructural se organiza en una secuencia clara: primero, catorce pilotes y pilares cuádruples de CLT, puestos en diagonal, con el fin de dar un libre acceso al muelle. Sobre ellos, dos grandes vigas maestras que recorren el proyecto de principio a fin, y por último, una modulación de vigas secundarias que configuran una gran cubierta de protección frente a la lluvia.
Desde esta estructura principal se suspende el muelle, mediante piezas de madera, y reforzado por tensores y uniones de acero, entendiendo la madera como un material que se potencia al vincularla con otros materiales. Esta operación permite reducir al mínimo el contacto con el río, adaptarse a sus variaciones y preservar el ecosistema. Así, material, estructura y forma se integran en una única lógica constructiva y espacial.
Innovación de la propuesta
La innovación del proyecto radica en el desarrollo de un sistema estructural modular capaz de adaptarse a distintas condiciones del borde fluvial. A partir de una unidad repetible, el proyecto permite variar su longitud y configuración según las características específicas de cada ruina, sin depender formal ni estructuralmente de ella.
Esta independencia se manifiesta en una doble condición: por un lado, el sistema no se apoya directamente en la ruina, sino que la reconoce como soporte programático, y por otro, el muelle suspendido genera una independencia entre la estructura principal y la llegada al agua, permitiendo adaptarse a variaciones sin alterar su funcionamiento.
La modularidad no solo optimiza la construcción, sino que posibilita una relación flexible entre infraestructura, preexistencia y paisaje.
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