Ranchos Nómades

Código de equipo: ARQ931

Universidad: Universidad Finis Terrae

Sede:  Facultad de Arquitectura y Diseño

País:  Chile

Ciudad: Santiago

Equipo:

Benjamin Moraga Espinosa

Profesores guía:

Alvaro Parraguez

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Descripción general

El proyecto propone una arquitectura para Puerto Gaviota que reinterpreta el rancho de orilla como una forma contemporánea de habitar el borde costero. En un territorio marcado por el mar, la intemperie y la movilidad marítima, la propuesta articula pesca artesanal, turismo y vida comunitaria en un sistema flexible y sensible al lugar. Más que un edificio aislado, se plantea una red de espacios capaces de sostener permanencia, encuentro y refugio. La obra nace desde una identidad local frágil pero profundamente viva, donde cada gesto arquitectónico busca custodiar la memoria del oficio y transformar la precariedad en dignidad espacial.

Fundamentación del proyecto

La propuesta surge de reconocer que en Puerto Gaviota el habitar no es fijo, sino itinerante, adaptativo y profundamente ligado al mar. La coexistencia entre pescadores y visitantes abre una oportunidad para proyectar una arquitectura que no sustituya una forma de vida por otra, sino que las vincule desde el respeto y la continuidad cultural. El rancho de orilla, como tipología mínima y resistente, concentra esa sabiduría territorial: refugia, organiza, acompaña y resiste. El proyecto busca poner en valor esa arquitectura silenciosa, entendiendo que su fuerza no está en la monumentalidad, sino en su capacidad de sostener identidad, memoria y futuro en un territorio extremo.

Estrategia de localización, emplazamiento y resolución programática y espacial

La localización en Puerto Gaviota responde a su condición de borde entre un asentamiento pesquero vivo y un paisaje de alto valor natural, al emplazarse además en el entorno inmediato del Parque Nacional Isla Magdalena. Esta situación convierte al proyecto en un umbral entre cultura y naturaleza, entre lo habitado y lo protegido. El emplazamiento se apoya en la franja costera, entre mar y ladera, reconociendo la fragilidad del sitio y utilizando pasarelas, muelles y piezas elevadas para vincular lo disperso sin alterar el soporte territorial. Programáticamente, la propuesta integra pesca, turismo, culto, reparación y gastronomía en un sistema híbrido. Espacialmente, se organiza como una red modular de ranchos capaces de adaptarse al territorio y proyectar una continuidad sensible entre comunidad, borde costero y parque natural.

Propuesta arquitectónica desde el material

La propuesta se construye desde la madera como material principal, no solo por su lógica estructural, sino por su afinidad con el oficio y la cultura del borde. El sistema plantea una arquitectura liviana, reparable e incremental, basada en una grilla modular de 3 x 3 metros que permite crecimiento, ajuste y flexibilidad. La madera se complementa con zinc galvanizado, policarbonato, terciado y tensores, configurando envolventes por capas capaces de resistir viento, lluvia y humedad. La materialidad no busca ocultarse: expresa su sistema, deja ver cómo está hecha y cómo puede evolucionar. En esa honestidad constructiva radica su fuerza y su belleza.

Innovación de la propuesta

La innovación del proyecto está en transformar una tipología vernacular en una estrategia contemporánea de habitar, sin perder su raíz territorial. El rancho de orilla deja de ser una estructura precaria para convertirse en un modelo arquitectónico capaz de articular producción, turismo, cultura y memoria en un solo sistema. Su carácter incremental, modular y adaptable permite que el proyecto cambie con el tiempo, respondiendo a necesidades reales sin perder coherencia. La propuesta innova porque entiende que la resiliencia no solo es técnica: también es social, cultural y espacial. En vez de fijar el borde, lo activa; en vez de borrar la identidad, la proyecta hacia el futuro.

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