Sendero del Silencio

Código de equipo: ARQ992

Universidad: Universidad Central

Sede:  La Serena

País:  Chile

Ciudad: La Serena

Equipo:

Patricia Ahumada

Javiera Guerrero

Profesores guía:

Karina Cáceres

DOCUMENTOS ADJUNTOS

© Derechos reservados por sus autores intelectuales.

Video explicativo

Descripción general

El Sendero del Silencio es una intervención arquitectónica ubicada en el entorno de la antigua estación de trenes abandonada de Pelícana, en el Valle del Elqui. El proyecto pone en valor la estructura y su entorno, desde donde se despliega una gran cubierta conocida como “Velo Acústico”. Este manto ligero cobija un programa orientado al recogimiento individual y la revitalización comunitaria, incluyendo rincones de descanso, y áreas de recreación. El recorrido culmina en un anfiteatro natural y el fogón de la memoria. Con una infraestructura prefabricada de bajo impacto y un paisajismo de vegetación nativa, la propuesta trasciende la mera restauración física: construye un vacío protector que tamiza la luz del norte, atenúa el viento y reconcilia al territorio con la memoria ferroviaria.

Fundamentación del proyecto

Al constatar que el patrimonio ferroviario del Valle del Elqui ha sido reducido a una débil huella de lo que alguna vez fue y representó para el poblado de Pelícana, nace la necesidad de poner en valor el territorio, generando un catalizador de vida comunitaria. La sensación de abandono en la estación se transforma en un refugio de inmensa quietud gobernado por el viento y el silencio. El proyecto intenta restablecer una desconexión territorial doble: el pueblo actual vive de espaldas a la antigua estación, mientras que la estación ignora la carretera para mirar con nostalgia hacia los cerros. La propuesta busca reconciliar estos elementos enfrentados mediante una arquitectura que respeta el peso histórico del lugar. A través de un gesto sutil que no impone volúmenes pesados, el diseño convierte el aislamiento en una experiencia de pausa, deteniendo el ritmo acelerado para acoger el cuerpo y albergar el espíritu colectivo.

Estrategia de localización, emplazamiento y resolución programática y espacial

El emplazamiento se articula como una secuencia orgánica que une la estación con la geografía del valle. La estrategia espacial toma como punto de partida los muros de piedra de la antigua estación, convertidos en el umbral de acceso y memoria. Desde allí, el espacio se expande bajo el “Velo Acústico” mediante un sendero principal que se ramifica de forma espontánea según la inclinación de la estructura, adaptándose al relieve natural del terreno. Programáticamente, el diseño gradúa las dinámicas humanas desde lo íntimo hasta lo colectivo: los rincones de descanso individual y espacios de introspección se resguardan bajo las zonas más recogidas de la cubierta, mientras que las actividades comunitarias, talleres y el anfiteatro se abren hacia el paisaje exterior, conectando el uso cotidiano con la escala monumental de los cerros.

Propuesta arquitectónica desde el material

La materialidad del proyecto responde al desafío de construir en una zona aislada sin alterar la armonía del paisaje. La propuesta se fundamenta en la madera laminada por su ligereza física y visual, modulada para ser prefabricada y eficiente. La estructura del “Velo Acústico” consiste en una trama tridimensional de madera entrelazada con un grillado inferior que le otorga rigidez, sostenida por pilares limpios y cables tensores de acero. Al trabajar predominantemente a tracción, los tensores permiten que la cubierta flote con liviandad sobre los visitantes, filtrando la luz solar en sombras dinámicas. A nivel de suelo, la transición de la madera a la grava y la tierra local se complementa con un paisajismo nativo de algarrobos, cactus y matorrales espinosos que apaciguan las corrientes de aire.

Innovación de la propuesta

La principal innovación radica en abordar la rehabilitación patrimonial desde una dimensión fenoménica y acústica antes que meramente formal. En lugar de reconstruir la estación como un objeto cerrado, el “Velo Acústico” actúa como un dispositivo ambiental: una membrana arquitectónica diseñada tridimensionalmente para recibir, tamizar y distribuir las ráfagas de viento del valle, transformando una condición climática severa en una atmósfera de resguardo auditivo y térmico. Asimismo, el proyecto innova en su sistema estructural híbrido prefabricado de madera laminada trabajando a flexión y cables a tracción, el cual minimiza el impacto en el terreno y permite cubrir grandes luces con un consumo de material reducido. Esta convergencia entre eficiencia técnica, integración paisajística y activación comunitaria demuestra cómo la infraestructura ligera puede sanar heridas territoriales y revitalizar la memoria histórica.

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