TUTOR

Código de equipo: ARQ511

Universidad: Universidad Finis Terrae

Sede:  FAD

País:  Chile

Ciudad: Santiago

Equipo:

Catalina Medina

Hian Tapia

Profesores guía:

Mauricio Wood

DOCUMENTOS ADJUNTOS

© Derechos reservados por sus autores intelectuales.

Descripción general

TUTOR es una intervención efímera y transportable que transforma patios de centros penitenciarios femeninos, mediante estructuras de madera reciclada que actúan como tutor botánico y social. Su diseño sencillo y ligero genera un jardín que simboliza acompañamiento, resiliencia y posibilidad. Cada módulo guía el crecimiento de plantas epífitas mientras fomenta procesos terapéuticos en las internas a través del cuidado, el riego y la observación del tiempo. Se entrelaza arquitectura, naturaleza y rehabilitación, ofreciendo un espacio de calma y reconstrucción personal en contextos de encierro. El sistema se ensambla sin adhesivos ni tornillos visibles, aportando calidez sensorial y reduciendo el impacto ambiental. Cuando las plantas logran sostenerse por sí solas, la estructura se retira, dejando solo la huella vegetal. El proyecto desaparece, pero continúa su ciclo: se traslada a otros recintos penitenciarios donde germinan nuevas posibilidades.

Fundamentación del proyecto

Surge desde la pregunta: ¿puede una estructura mínima activar procesos de transformación interior en contextos de encierro? La hipótesis plantea que lo efímero, cuando es significativo, no se desvanece, sino que deja huella. El proyecto traduce esa idea en una propuesta de bajo impacto ambiental, alta carga simbólica y participación activa de las internas.

Más que instalar un objeto externo, se convierte en experiencia: son las propias mujeres quienes lo fabrican y ensamblan en los patios, aprovechando los talleres de carpintería existentes. Así, el diseño se convierte en herramienta de aprendizaje, vínculo y apropiación del espacio.

El sistema modular, construido con madera reciclada y uniones reversibles, permite réplica, cuidado y desarme sin intervención técnica. Se aplican coherentemente principios de diseño: claridad constructiva, ligereza, adaptabilidad y relación emocional. Al desaparecer, la estructura deja una transformación tangible en quienes participaron y se traslada a nuevos recintos para volver a comenzar.

Estrategia de localización, emplazamiento y resolución programática y espacial

Se emplaza en patios de centros penitenciarios femeninos, comúnmente utilizados para caminar, tomar sol o colgar ropa. No son espacios donde se desarrollen actividades programadas, ya que existen otras áreas destinadas para eso. Frente al carácter rígido y frío del entorno, el proyecto responde con una arquitectura liviana, cálida y simbólicamente opuesta.

La intervención se posiciona retraída 1,5 metros de los muros, generando un pasillo perimetral que no interfiere con el uso cotidiano. Cada módulo se instala sin anclajes, pero mantiene estabilidad estructural: sostiene su peso y el de los tutores, sin resistir el de una persona, reforzando su carácter frágil.

La disposición rítmica dialoga con el clima y la escala del patio, permitiendo circulación de aire y crecimiento vegetal. La madera actúa como elemento diferenciador, aportando calidez sensorial, sostenibilidad y un lenguaje humano. Así, el proyecto transforma el vacío carcelario en un espacio de contención.

Propuesta arquitectónica desde el material

La madera es el eje estructural, simbólico y constructivo del proyecto. Se utiliza pino radiata reciclado por su disponibilidad, bajo peso y calidez sensorial. Se trabaja con elementos delgados y livianos, lo que facilita el transporte, la manipulación y la prefabricación dentro de los talleres penitenciarios. El sistema se compone de vigas perforadas, tutores suspendidos y soportes tipo tetrápodo, unidos mediante encajes y piezas mecánicas, sin adhesivos ni tornillos visibles, permitiendo montaje, desmontaje y reutilización.

El proyecto considera variables de sustentabilidad: bajo impacto en el suelo, mínima huella energética y reversibilidad total. El diseño favorece el confort ambiental de forma natural, mediante ventilación cruzada, control solar parcial y apertura visual del entramado.

La madera aporta una experiencia sensorial cálida y humana en contraste con el concreto carcelario. Su uso como material principal no solo estructura, sino que comunica: convierte un espacio de encierro en uno de contención, vínculo y posibilidad.

Innovación de la propuesta

TUTOR propone una arquitectura efímera que se aleja del paradigma carcelario, respondiendo con un sistema liviano, sensible y transformador. Su potencia innovadora radica en el cruce entre técnica, materialidad y contenido simbólico: utiliza madera reciclada en un sistema estructural sin anclajes, ensamblado con uniones reversibles que permiten prefabricación, traslado y reconfiguración según cada recinto.

El proyecto lleva la madera más allá de su función constructiva: se convierte en tutor botánico y social, guía física para el crecimiento vegetal y soporte simbólico para procesos de reparación personal. La espacialidad suspendida, la escala humana y la activación del patio carcelario como jardín implican una relectura del espacio disciplinar desde el cuidado.

Además, incorpora innovación programática: las internas construyen y montan el sistema, integrando aprendizaje técnico con sentido. Así, TUTOR plantea una solución replicable, de bajo costo e impacto, pero con alta carga transformadora para la arquitectura y la vida.

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