Monroy 2775: el edificio que llevará la madera estructural al corazón de Nueva Costanera

El proyecto reunirá oficinas, una cafetería, una galería de arte y una azotea en un edificio de cuatro pisos cuya estructura combinará madera laminada y paneles de CLT. Será la primera iniciativa desarrollada con este sistema por Inmobiliaria Nueva Costanera, que ve en esta experiencia una oportunidad para ampliar el uso de la madera en desarrollos de esta escala.

En una calle tranquila, a pocos metros de Nueva Costanera, un terreno de 750 metros cuadrados dará paso a Monroy 2775. El programa contempla cuatro oficinas en planta libre de 220 metros cuadrados cada una, una cafetería de 80 m² abierta a la calle, una galería de arte de 180 m² distribuida en dos niveles y una azotea de uso común, además de estacionamientos subterráneos y una bodega vinculada al espacio de exhibición.

La decisión de construir en madera surgió cuando el diseño ya estaba resuelto en hormigón. Sin embargo, las dimensiones del terreno, la altura del edificio y su programa arquitectónico permitían replantear el sistema estructural sin alterar la propuesta original. A partir de esa evaluación, Inmobiliaria Nueva Costanera inició un trabajo junto a Hilam Arauco y Tallwood para estudiar la factibilidad técnica del cambio, proceso que terminó redefiniendo el proyecto.

Ubicado en un sector consolidado de Vitacura, donde conviven oficinas, comercio, gastronomía y espacios culturales, Monroy 2775 representa el primer edificio en madera de Inmobiliaria Nueva Costanera. Para la empresa, esta experiencia abre la posibilidad de incorporar este sistema en futuros desarrollos de menor escala. «Vemos un nicho muy interesante para proyectos de este tamaño. Hemos aprendido muchísimo durante este proceso y, si el resultado es el que esperamos, nos hace mucho sentido seguir desarrollando edificios en madera (…) creemos que esta escala tiene un potencial importante para la inmobiliaria», señala Víctor Morandé, gerente de Inmobiliaria Nueva Costanera.

La propuesta incorpora una estructura de pilares y vigas de madera laminada sobre la que descansarán paneles de madera contralaminada (CLT) con losas colaborantes. El núcleo del edificio y los subterráneos se ejecutarán en hormigón armado, mientras que gran parte de la madera permanecerá expuesta en los espacios interiores.

Un cambio de material sin cambiar la arquitectura

El desarrollo reunió a Tallwood junto a los ingenieros calculistas Jorge Romero y Sebastián Cárcamo, además de un equipo integrado por Hilam Arauco, BMA Arquitectos, Tecma y las distintas especialidades involucradas. Desde las primeras etapas, el desafío consistió en adaptar un edificio concebido originalmente para hormigón, manteniendo su configuración arquitectónica y aprovechando las posibilidades que ofrecía la madera de ingeniería.

El arquitecto Gerardo Armanet, socio de Tallwood, explica que las condiciones permitían realizar esa transición sin modificar la propuesta espacial. «Era un edificio que tenía una geometría muy favorable para llevarlo a madera. Pudimos mantener la estructura que buscaba la inmobiliaria y, al mismo tiempo, mejorar su desempeño. La posibilidad de dejar la madera expuesta, junto con la altura del edificio, hacía que el proyecto reuniera condiciones muy favorables para este sistema».

Diseño digital antes de llegar a la obra

El desarrollo se apoyó en una metodología Design for Manufacturing and Assembly (DFMA), que permitió resolver virtualmente la construcción antes del inicio de las obras. Armanet explica que ese nivel de definición transforma la manera de enfrentar la ejecución. «Modelamos absolutamente todos los elementos de la estructura. Cada unión, cada mecanizado y cada tornillo queda definido antes de fabricar las piezas. Ese modelo llega directamente a la planta de producción, donde las máquinas leen la información y ejecutan cada corte. Gran parte de las decisiones se resuelven antes de llegar a la obra».

Gracias a ese trabajo previo, el edificio incorporará 207 metros cúbicos de madera de ingeniería, volumen que permitirá almacenar de manera permanente cerca de 168 toneladas de dióxido de carbono. La solución estructural considera, además, 290 uniones y 10.800 tornillos.

La planificación temprana también permitió integrar las instalaciones de climatización, electricidad, iluminación y redes sanitarias dentro de la estructura. Violeta Andrade, jefa técnica de Inmobiliaria Nueva Costanera, explica que «las instalaciones se coordinaron desde el principio para dejar definidas todas las pasadas dentro de la estructura de madera. Eso nos permitió mantener la planta libre y dejar la madera expuesta, que era uno de los objetivos del proyecto. El nivel de detalle con que trabaja el equipo termina dando mucha tranquilidad porque gran parte de las decisiones ya están resueltas antes de llegar a la obra».

Coordinación desde las primeras etapas

Para Violeta Andrade, uno de los principales aprendizajes fue comprobar que incorporar una especialidad dedicada a la construcción en madera no implica modificar por completo la forma de desarrollar un edificio, sino fortalecer la coordinación entre las distintas disciplinas. «Al principio pensaba que cambiar de hormigón a madera iba a significar una complejidad mucho mayor. Ha sido un desafío distinto, pero no ha cambiado nuestra forma de trabajar. Requiere mayor planificación y coordinación, aunque los procesos son muy similares. Eso demuestra que otras empresas también pueden dar este paso».

Esa forma de trabajo incorporó desde el inicio a proveedores y especialistas sobre un mismo modelo digital, reduciendo ajustes durante la construcción y elevando el nivel de definición del edificio.

Para Gerardo Armanet, ese enfoque representa uno de los principales aportes de la industrialización en madera. «Mientras más decisiones se toman durante el diseño, menos problemas aparecen en la obra. La planificación requiere más dedicación al comienzo, pero entrega mucha más certeza durante la construcción y permite fabricar cada elemento con un nivel de precisión muy alto».

Las obras comenzarán con las faenas de excavación durante el mes de agosto para dar paso a las bases y luego al montaje de la estructura prefabricada, etapa en la que el edificio empezará a materializar el proceso de diseño desarrollado durante los últimos meses.

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