En Auckland, Nueva Zelanda, la nueva sede global de Fisher & Paykel Appliances propone una manera distinta de entender los edificios corporativos en madera.
Diseñado por RTA Studio, bajo la dirección del arquitecto Richard Naish, el proyecto transforma el concepto de rascacielos en un edificio horizontal de tres niveles, concebido como un “groundscraper”. Con aproximadamente 11.500 m², la estructura combina madera de ingeniería, diseño sísmico y prefabricación para crear un edificio donde la madera no solo está presente en los interiores, sino que constituye parte fundamental de su sistema estructural.
Ubicado en 830 Great South Road, en Penrose, el proyecto forma parte de un nuevo campus de Fisher & Paykel que reúne oficinas, investigación, diseño, desarrollo y espacios para la innovación. La sede principal, denominada “Home”, se organiza alrededor de un espacio central paisajístico, buscando favorecer la conexión entre los trabajadores y el entorno. El campus incorpora además “Shed”, un edificio de aproximadamente 5.000 m² destinado a laboratorios, talleres y prototipado y “Garage”, una tercera construcción destinada principalmente a estacionamientos y servicios para los trabajadores, completando un conjunto concebido como un nuevo centro para las actividades corporativas y de innovación de la compañía.

Uno de los principales atributos técnicos del proyecto es su utilización de madera masiva a gran escala. La estructura combina principalmente LVL, CLT y glulam, productos de madera de ingeniería que permiten resolver elementos estructurales de grandes dimensiones con alta precisión.
El protagonista es el diagrid exterior de LVL, una retícula diagonal que recorre las fachadas curvas del edificio. A diferencia de una fachada convencional, esta estructura participa activamente en la resistencia del edificio y funciona como sistema de arriostramiento longitudinal. El resultado es una expresión arquitectónica en la que la lógica estructural queda directamente expuesta.
Las losas de los distintos niveles y la cubierta se resuelven principalmente mediante paneles de CLT, mientras que elementos de glulam complementan la estructura en determinados sectores. Así, el edificio integra distintos productos de madera estructural de acuerdo con las exigencias específicas de cada componente.
El desarrollo de este sistema tomó como antecedente el diagrid de madera utilizado en el Scion Innovation Hub, también diseñado por RTA Studio. Para Fisher & Paykel se desarrolló una nueva generación de conexiones, adaptada a una escala considerablemente mayor y a las exigencias sísmicas de Nueva Zelanda. Las uniones fueron sometidas a ensayos por BRANZ, buscando verificar su comportamiento estructural.

La utilización de elementos de madera de ingeniería responde también a una estrategia de industrialización. Los componentes pueden ser fabricados con precisión fuera de la obra y posteriormente montados en terreno, reduciendo cortes, desperdicios y trabajos húmedos.
En el caso del diagrid, el desafío consistió en desarrollar un sistema de conexiones que permitiera ensamblar los elementos diagonales de LVL de manera repetitiva y eficiente. La solución permitió llevar el concepto del diagrid de madera desde una escala experimental a un edificio de más de 10.000 m² y tres niveles. Esta estrategia es especialmente relevante en un país sísmicamente activo como Nueva Zelanda, donde el diseño de las conexiones resulta determinante para el comportamiento global de una estructura de madera.
El uso de madera también condicionó las soluciones interiores. Al dejar parte del CLT visible, los diseñadores debieron resolver las instalaciones y el acondicionamiento acústico sin recurrir a cielos falsos convencionales que ocultaran la estructura. Para ello se desarrolló un sistema de piso que genera una cavidad técnica bajo los paneles de CLT, permitiendo alojar instalaciones y soluciones acústicas. De esta manera, la estructura de madera permanece visible mientras se integran las exigencias propias de un edificio corporativo contemporáneo.

La elección de madera masiva responde también a los objetivos ambientales del proyecto. Según información de Fisher & Paykel, la estructura de madera del edificio almacena aproximadamente 1.480 toneladas de CO₂e de carbono biogénico. El análisis de ciclo de vida informado por la compañía estima además que el edificio almacena 1.089 toneladas de CO₂e más de las que fueron emitidas durante la producción de materiales y la construcción.
La estrategia ambiental se extiende más allá de la estructura. El campus se emplaza en un terreno previamente desarrollado y contempla su regeneración paisajística, además de sistemas de manejo de agua y generación de energía renovable. El proyecto incorpora 1.159 paneles solares, con una producción estimada de 732 MWh anuales.
Más que replicar un edificio corporativo tradicional, el estudio plantea una arquitectura horizontal que busca generar relaciones más cercanas entre las personas, el paisaje y el lugar de trabajo. De ahí surge el concepto de groundscraper: un edificio que reúne las funciones y densidad de un rascacielos, pero extendido horizontalmente sobre el terreno.
La sede de Fisher & Paykel demuestra así que la construcción en madera puede abordar programas corporativos de gran escala sin limitarse a soluciones convencionales. El proyecto combina LVL, CLT y glulam con prefabricación, conexiones estructurales avanzadas y estrategias de diseño sísmico, llevando la madera masiva a una escala que abre nuevas posibilidades para la arquitectura en madera.
Con sus tres niveles, su diagrid estructural visible y una superficie aproximada de 11.500 m², el edificio se presenta como un caso relevante de la evolución de la madera de ingeniería: ya no como un material complementario, sino como un componente central de la arquitectura, la estructura y la estrategia ambiental de un edificio contemporáneo.