Centro de medicina biológica_PORTADA

Centro de medicina biológica

Arquitecto: Camilo Corces, Philippe Game.
Dirección de obra: Vientos Arquitectura
Ejecución de obra: Vientos Arquitectura
Fecha de proyecto: Diciembre 2012-Mayo 2013

La Ciudad de Santiago de Chile fue uno de los valles más hermosos y fértiles del país, actualmente es conocida por ser una de las capitales más contaminadas de América Latina.  Las razones que explican este dramático cambio son muchas, pero las más relevantes dicen relación con la forma del territorio (la polución queda suspendida y estancada sobre la corona del valle) y el crecimiento demográfico-habitacional explosivo e inescrupuloso experimentado por Santiago durante los últimos 50 años, el cual no reconoce las características del ecosistema donde se emplaza. Este centro de Medicina Biológica se ubica aquí, en Santiago,  en el sector de Lo Cañas,  pre cordillera de la cadena montañosa de los Andes, macizo que recorre el perímetro del valle.  El encargo nos  trae el desafío de constituir un espacio para sanar, silente, de quietud y contemplación, donde poder desarrollar la medicina biológica en Chile. Esta última se define como el punto donde convergen gran parte de las prácticas y sabiduría de la medicina oriental con el rigor científico de la medicina Alemana.

Ahora bien, para lograr tal objetivo, el edificio tenía que partir desde el reconocimiento de su entorno y lograr de alguna manera hacerlo interior, lo que nos lleva a establecer su origen espacial en un patio interior que nace a partir del orden volumétrico de la obra, la que se concibe como una galería envolvente completamente transparente en su cara interior.

De esta manera la arquitectura reconoce, cuida, con-templa y recoge su propio ecosistema, el cual nos trae la temporalidad del territorio, condición que otorga arraigo, ya que permite reconocer el espacio natural que se habita en la observación de la vegetación y sus cambios con el paso de las estaciones. Este patio interior, de aproximadamente 85 m2, centro vivo que articula los recorridos y trae la luz que recibe, está compuesto por una laguna construida con piedras del Cerro San Ramón, la que a través de 2 caídas de agua configura el silencio, una jardinera con múltiples plantas nativas, que recorre dos lados completos del perímetro interior del edificio, una terraza que proyecta la sala de espera del centro médico hacia el patio y una celosía curva constituida a partir de varas de eucaliptus,  la cual cierra el patio separándolo de los estacionamientos.

La sala de espera abierta al patio, busca otorgar al tiempo de espera una condición de juego y relajo, donde los pacientes puedan dejar suspendida por un rato la vertiginosa y ansiosa velocidad del mundo actual. Es una invitación a la pausa, al ocio, a la contemplación de la naturaleza, características destacables,  desde nuestro punto de vista, del acto de la espera, invitación que emitimos y construimos cambiando la televisión y la revista de moda por el patio y la laguna.

Así como las jardineras acompañan los recorridos interiores del proyecto, de la misma manera las consultas médicas también miran hacia su propio jardín. De este modo los Doctores y Equipo médico son presentes no solo del eterno desfilar de pacientes, sino que también de la temporalidad de la naturaleza que los rodea.

Podemos decir entonces que siendo las plantas y la naturaleza parte del origen mismo de la medicina, son estas mismas las encargadas de dejar abierta una ventana frente a lo que son en general los centros médicos, queriendo así dar parte del testimonio de su origen.

ESTRUCTURA Y CARPINTERÍA

La estructura maestra está construida con marcos de Pino Oregón de 6×6’’ y tabiques de pino insigne en 2×3’’. La repetición ordenada de estos marcos es la que va construyendo el largo del volumen. Los lugares con luces más grandes están compuestos por vigas IC de acero en donde descansan vigas de madera en 2×6’’.

El sándwich de techumbre esta compuesto por vigas de 2×6’’ las cuales tienen cadenetas de 2×3’’ construyendo un total de 9’’ cerradas por un cielo raso construyendo la aislación en su interior. Los vidrios fijos se instalan directamente en los pilares estructurales mediante rebajes, disminuyendo así la cantidad de elementos en torno a la ventana, lo cual es una ventaja al ocupar maderas en grandes dimensiones.

Se utilizan maderas Nativas (Mañío) en los corredores y salas de espera, los lugares más vistos, para alivianar de esa manera la cantidad de nudos existentes en el cielo de pino.

Fotografía: Montserrat Veliz, Philippe Game

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