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Refugio para el errante

Arquitecto: Hans André Kubat
Año del proyecto: 2015–2016
Ubicación: Valle de los Cóndores, San Clemente, VII región, Chile
Superficie: 39,5 mt2

La investigación se basa en estudiar cómo las personas se mueven a través del territorio, usándolo como patrocinador de alguna actividad. La pesquisa, por tanto, es en torno a las comunidades nómades contemporáneas, que hacen del caminar “un modo de vida”.

Se estudiaron los casos de los circenses, gitanos y deportistas de montaña, centrando los esfuerzos en este último grupo.

En la alta cordillera maulina existe una zona denominada Valle de los Cóndores, lugar bastante inhóspito, ya que en época estival las temperaturas pueden alcanzar los 35°, y totalmente desprovisto de sombra  o algún elemento que pudiera mitigar esta condición, a excepción de las altas paredes de las rocas.

En época invernal, por el contrario, los fuertes nevazones pueden los 6 metros de espesor. Sin embargo, y a pesar de todo lo anterior, este lugar es el punto de encuentro para un grupo de deportistas: los “escaladores de roca”, como se hacen llamar.

Usan la infraestructura natural para poder llevar a cabo su actividad, sin contar con un lugar óptimo donde poder amortiguar su actividad tras una jordana en el Valle.

Por eso, la finalidad de este proyecto de investigación fue la construcción física de un refugio de alta montaña que fuera capaz de amortiguar la actividad de una pequeña comunidad en crecimiento en la zona cordillerana del Maule, mitigando las condiciones climáticas adversas a las cuales se encuentran sometidos normalmente.

Además de esto, el proyecto debía gestionarse de manera pública y ser construido a través del reciclaje para evitar la incorporación de materiales ajenos al lugar y provocar con ello una ruptura en el paisaje.

Tras un catastro en la zona se encontró un refugio que estaba en constante conflicto visual con el campamento de la Empresa Ferrovial. El inmueble había sido abandonado con altos problemas estructurales y evidentes muestras de desuso.

Pertenecía al Servicio Militar de Chile y había sido utilizado como bodega de acopio de material. Después de algunas gestiones con el Regimiento N°16 de Talca, se emitió un documento público que acreditaba que la estructura podía ser desmontada y reutilizada.

Su buscó un nuevo emplazamiento, considerando a los deportistas de montaña que utilizan el lugar y al paisaje como plataforma o escenario para su actividad. El nuevo refugio, en tanto, se construyó a través de la desconstrucción o la reutilización de materiales extraídos del inmueble abandonado.

Tras la construcción, se apreció que, a pesar de haber sido construido con materiales reciclados, la obra ha podido mantenerse en pie sin problemas. Y es que el proyecto tomó tanta fuerza, que la misma comunidad de montañistas, deportistas de nieve, escaladores y turistas lo consideran como un bien colectivo, aportando para su mantención.

Tras la última Equipatón de 2016, el Valle se catalogó como el spot de escalada más grande de Sudamérica, con más de 350 rutas ya equipadas que van sumando cada día nuevos atractivos.

Al abordar este proceso de forma social es posible concluir que sin importar lo alejado que esté una obra, cuando responde efectivamente a las necesidades de una comunidad específica, el valor es dado de forma más consciente por quienes más intensamente la utilizan, apropiándose finalmente del proyecto.


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