Un centro comercial al aire libre construido con más de 1.300 metros cúbicos de madera de ingeniería proveniente de pino de plantación demuestra el potencial de la construcción industrializada en madera.
El centro comercial Open Mall Praça Pitiguari, ubicado en Atibaia, a 64 kilómetros de la ciudad de São Paulo, fue construido en apenas siete meses. El proyecto incorpora más de 1.300 metros cúbicos de madera de ingeniería, compuestos por cerca de 700 metros cúbicos de madera contralaminada (CLT) y más de 600 metros cúbicos de madera laminada encolada (MLE), suministrados por Urbem.

Cada panel, viga y columna fue fabricado industrialmente a partir de pino de plantaciones certificadas, cortado con precisión y trasladado a obra para su montaje por la empresa Timbau Estruturas. Gracias a la prefabricación y al menor peso de la madera —hasta cinco veces inferior al del hormigón— fue posible reducir las fundaciones y acelerar significativamente la construcción del edificio de 7.000 metros cuadrados, emplazado en un terreno de 46.000 metros cuadrados junto al Parque Estatal de Itapetinga.
Según Ana Belizário, directora comercial de Urbem, el proyecto permitió evitar la emisión de más de 900 toneladas de carbono, considerando tanto el carbono almacenado en la madera como las emisiones evitadas al reemplazar materiales tradicionales como el hormigón y el acero. A su juicio, el proyecto constituye un referente para un mercado inmobiliario que busca avanzar hacia edificaciones con emisiones netas cero.

El estudio de arquitectura Todescan & Siciliano concibió el centro comercial como una plaza abierta, con amplios espacios, ventilación cruzada e iluminación natural, reduciendo la dependencia de sistemas mecánicos. La estructura de madera a la vista convive con un espectáculo de fuentes danzantes considerado el más grande de Brasil.
Más que un centro comercial, Open Mall Praça Pitiguari fue concebido como un espacio de encuentro integrado con el entorno natural. Ubicado junto al Parque Estatal de Itapetinga, combina comercio, gastronomía, recreación y áreas para eventos en un formato de plaza abierta que privilegia la relación entre arquitectura y paisaje. Entre sus principales atractivos destaca un espectáculo de fuentes danzantes, considerado el más grande de Brasil.
La obra demuestra el potencial de la construcción industrializada en madera para materializar edificaciones comerciales de gran escala, combinando rapidez de ejecución, precisión constructiva y estrategias de diseño pasivo, como la ventilación cruzada, la iluminación natural y amplios espacios libres. Con ello, se consolida como un ejemplo del creciente uso de la madera masiva en la arquitectura comercial de Brasil.