Empresa/Oficina: Drago Vodanovic + José Asencio + Claudia Renedo
Arquitecto a cargo: Drago Vodanovic + José Asencio + Claudia Renedo
Cliente: Privado
Ubicación: Isla Puluqui, sector de San Ramón. Comuna de Calbuco.
Pais de obra: Chile
Superficie construida:<100
Año: 2025
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Fotografo: Esteban Arteaga
Categoría: Categoría A: Obras con programas de vivienda
DOCUMENTOS ADJUNTOS
Memoria del proyecto
La Puluquina es una cabaña-refugio familiar de 47 m² interiores, emplazada en la Isla Puluqui, mar interior del Seno de Reloncaví, en un territorio rural de baja densidad, clima lluvioso y condición insular. El encargo busca construir una segunda vivienda capaz de operar eventualmente como primera, gracias a la conectividad digital, resolviendo con precisión una vida doméstica compacta en un contexto de aislamiento, escasa mano de obra y exigencia climática. La casa se posa sobre pilotes en una leve pendiente hacia el oriente, abriendo sus espacios principales al mar interior, al sol naciente y a la cordillera. Su partido concentra servicios, guardado y equipamiento en una franja central de mobiliario, eliminando pasillos y liberando una planta eficiente. La cubierta a dos aguas, desfasada, introduce una lucarna corrida para luz y ganancia térmica, y orienta su plano mayor a la captación de lluvia.
Innovación en el uso de la madera
La innovación del proyecto no se apoya en la excepcionalidad tecnológica, sino en llevar al máximo rendimiento un sistema carpintero disponible, económico y replicable. La obra transforma la tabiquería tradicional de pino —entramados, pies derechos, soleras, diagonales, cortafuegos, costaneras y tijerales— en una estructura rigurosamente modulada, capaz de ordenar el montaje, reducir desperdicios y entregar reglas claras a la mano de obra local. Frente a la imposibilidad presupuestaria de prefabricar, el proyecto construye una “prefabricación mental”: una geometría precisa, basada en piezas comerciales, que permite controlar encuentros, arriostramientos y secuencia constructiva en obra. La madera no es solo soporte, sino criterio de diseño: en la fachada de vistas, paños opacos, vanos y diagonales equilibran ritmo, modulación y resistencia; en las orientaciones de resguardo, los muros arriostrados contienen, protegen y ordenan la luz; en la lucarna, diagonales y tijerales quedan visibles, convirtiendo la estructura en atmósfera.
Desempeño Técnico
La estructura principal se resuelve con madera aserrada de pino: tabiquerías de 2”x4”, envigados, tijerales y costaneras de 3”x8” y 2”x6”. Los entramados de base y elementos expuestos al exterior utilizan pino impregnado, especialmente vigas maestras, deck y piezas sometidas a humedad. Muros, piso y cubierta se encamisan con tableros OSB, generando planos arriostrantes continuos que estabilizan el volumen. Interiormente, los recintos se revisten con entablado de pino pintado albayalde, aportando luminosidad, continuidad material y cobijo. El desempeño termo-acústico se apoya en una envolvente compacta, continua, aislada y de baja superficie relativa, complementada por lucarna para soleamiento, ganancia térmica y control de humedad interior. La protección de la madera se resuelve principalmente por diseño: una piel exterior continua de lata microondulada cubre muros y cubierta. El plano principal de cubierta recolecta agua lluvia para su acumulación y uso diario.
Propuesta conceptual y/o impacto
La Puluquina propone una arquitectura en madera pertinente al sur de Chile: precisa, austera y profundamente vinculada al oficio local. Su aporte está en demostrar que la innovación no depende únicamente de alta tecnología, mecanización o grandes presupuestos, sino también de una inteligencia constructiva capaz de convertir sistemas conocidos en soluciones más claras, eficientes y expresivas. Se eligió la madera porque permite construir liviano en condición insular, reducir transporte y montaje, trabajar con saberes disponibles y otorgar calidez a un refugio sometido a lluvia, viento y humedad. Al exterior, la madera se protege para prolongar su vida útil; al interior, se revela como estructura, modulación, luz y sombra. La cubierta captadora transforma la lluvia en recurso doméstico, vinculando la casa al pulso del clima. La obra elimina ornamentos y deja que el lenguaje constructivo de la madera sea protagonista espacial, ambiental y cultural.
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