En 2027, los niños y niñas del sector de Pailahueque, en la comuna de Ercilla, provincia de Malleco, iniciarán su jornada escolar en un edificio que eleva el estándar de la infraestructura para la educación pública rural. Se trata de 4.068 m² en los que se distribuyen salas de clases, espacios propios para educación parvularia, biblioteca, áreas administrativas, comedor, cocina y un gimnasio. Todo el conjunto ha sido levantado en madera, lo que sitúa a esta obra dentro de una línea de desarrollo que comienza a tomar forma en la edificación pública chilena.
El avance de la obra alcanza hoy un 92%, lo que permite observar a simple vista tanto su gran escala como la forma en que fue concebida. La construcción no responde a la lógica tradicional de la industria. Aquí, cada elemento fue proyectado para ser fabricado fuera de obra y luego ensamblado con precisión en terreno. Ese proceso ha permitido acortar plazos y reducir intervenciones posteriores, en un contexto marcado por condiciones climáticas exigentes, donde la lluvia y la humedad obligan a decisiones técnicas desde el inicio.

La reposición de la Escuela Salvador Allende de Pailahueque surge como respuesta a una infraestructura que ya no cumplía con las condiciones necesarias para el proceso educativo. El nuevo establecimiento, financiado por el Gobierno Regional de La Araucanía, supera los 12 mil millones de pesos de inversión y busca mejorar las condiciones en que escolares y equipos docentes desarrollan su trabajo, además de ampliar la matrícula actual de 150 estudiantes al doble.
Elección de CLT como protagonista
Ejecutada por la Constructora Artigas, la obra pública en madera masiva más importante del país – según sostiene el director ejecutivo de la constructora, Cristóbal Artigas- “no es solo un hito de ingeniería; es una declaración de principios y valores preestablecidos (…) Entendemos que la infraestructura educativa es el motor del progreso social. Al entregar aulas con un confort térmico y acústico superior, estamos entregando dignidad con standard nunca antes visto”, señala.
Desde la constructora, se plantea que el uso de madera CLT y madera laminada no se definió como una elección aislada. Según explica Artigas, la decisión se adoptó desde la etapa de licitación como parte de “una estrategia integral de industrialización de precisión, adoptada desde la fase de licitación de diseño del proyecto como concepto de desarrollo estructural. Se optó por métodos modernos de construcción (MMC) con el fin de agilizar el levantamiento de estructura, esta vez por un sistema mecanizado no tradicional”, lo que asegura que cada unión y cada apoyo lleguen a obra con un grado de exactitud que reduce ajustes posteriores.

Ese nivel de precisión se traduce también en el comportamiento del edificio. La envolvente fue diseñada para responder a las condiciones climáticas de La Araucanía, donde la humedad relativa suele ser alta durante gran parte del año. Antes de cerrar los paquetes constructivos, la madera fue sometida a procesos de estabilización para alcanzar su equilibrio higroscópico, evitando problemas asociados a condensación o deterioro en el tiempo. Durante el montaje, cada corte y cada unión fueron protegidos para impedir la absorción de agua, resguardando así la estabilidad del sistema estructural.
El desempeño térmico aparece como uno de los aspectos que mayor incidencia tendrá en la operación futura del establecimiento. La madera, por su comportamiento, permite mantener condiciones interiores más estables, lo que reduce la demanda energética. A esto se suma una configuración de envolvente que incorpora aislantes de alta densidad y soluciones que limitan las infiltraciones de aire. En conjunto, estas decisiones buscan disminuir el consumo energético sin recurrir a sistemas complejos, lo que resulta especialmente relevante en zonas donde los costos de operación impactan directamente en el presupuesto público.

Desde Timber, empresa encargada de la fabricación de los elementos estructurales, se explica que el uso de CLT se definió en función de su rendimiento dentro del proyecto. Carlos Berzosa, su dueño y gerente general, cuenta que la clave estuvo en utilizar cada material donde resultaba más eficiente, combinando madera masiva con entramados ligeros en divisiones interiores y paneles de celulosa en cubiertas, entre otros. “Para lograr proyectos realizables en términos de costos -dice- el CLT hay que ocuparlo donde es productivo y donde es eficiente. (…) Lo que hay que hacer es optimizar las materialidades”.
La logística fue un aspecto importante en el montaje de la obra. Cada componente fue enviado a la obra en función del avance, evitando acopios innecesarios y permitiendo que la articulación se realizara de forma continua. Así, el proceso se organizó en módulos. Alexander Ziegler, desde el equipo técnico de Timber, describe que el primer volumen correspondió al comedor, lo que permitió ajustar la logística y entrenar a los equipos en el sistema de montaje. A partir de ahí, la obra avanzó hacia edificios de aulas en dos niveles, áreas administrativas y espacios para educación parvularia. Esta forma de trabajo permitió que distintas etapas se desarrollaran de manera simultánea. Mientras un módulo entraba en terminaciones, otro iniciaba su estructura, generando un ritmo que redujo tiempos sin comprometer la calidad del proceso.

Certificación Edificio Sustentable
En el ámbito ambiental, la obra se posiciona dentro de los estándares de la Certificación Edificio Sustentable (CES). La madera cumple aquí un doble rol. Por una parte, actúa como material estructural. Por otra, contribuye a la reducción de emisiones, al almacenar carbono durante su vida útil. A esto se suma una disminución en la generación de residuos. El proyecto registró un volúmen de residuos de solo 0,06 m³/m². Este valor representa una reducción de más del 50% frente a una obra tradicional, cuyos estándares oscilan entre 0,21 y 0,27 m³/m², de acuerdo con el Indicador de Productividad Laboral de la Construcción 2025 (IPLC).
En este sentido, de acuerdo con lo señalado por Cristóbal Artigas, “el CLT se eligió como el ‘eje vertebrador’ para superar los estándares de la certificación CES. Surge de la necesidad de cumplir con requerimientos estrictos de eficiencia energética y calidad ambiental desde la concepción del proyecto”.
La incorporación de paneles integrados con membranas de control de vapor y lana de roca de alta densidad permite configurar una envolvente con niveles muy acotados de infiltración de aire. A ello se suma el diseño de paquetes constructivos que articulan la masa del CLT con soluciones aislantes de alta densidad, lo que contribuye a reducir la presencia de puentes térmicos y mejorar el desempeño del conjunto.