Reposición del CESFAM Huequén incorpora madera en su diseño

La reposición del Centro de Salud Familiar Huequén en la ciudad de Angol avanza como una de las iniciativas de infraestructura pública que suma madera en su desarrollo. En un escenario donde este material está comenzando a hacerse un espacio en la edificación estatal, el proyecto que reemplaza al antiguo consultorio del sector, busca responder a la demanda de atención primaria en la zona urbana y rural, y a su vez contribuye a disminuir la huella de carbono en edificios públicos.

En el sector sur oriente de Angol toma forma el nuevo CESFAM Huequén sobre un terreno que supera los 10 mil m², aunque las condiciones normativas del predio delimitan el área efectiva de intervención a cerca de 6.500 m², que es donde se despliega el proyecto. La iniciativa contempla una inversión que sobrepasa los 13.700 millones de pesos, con financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Regional. Las obras, a cargo de la Constructora Wörner S.A, comenzaron en noviembre de 2025 y avanzan con un horizonte de ejecución de dos años, lo que sitúa su puesta en marcha hacia fines de 2027.

El proyecto considera el proceso de Certificación de Edificio Sustentable, lo que establece exigencias en materia de eficiencia energética, calidad ambiental interior y reducción del consumo de recursos durante su operación. Esta certificación contempla variables asociadas al diseño, construcción y uso del edificio, integrando estrategias que permiten mejorar el desempeño global de la infraestructura de salud.

Diseño CESFAM

El diseño fue desarrollado por González y Schumacher Arquitectos, oficina con amplia trayectoria en proyectos en madera. Desde su práctica, la elección de este material se vincula a una manera de entender la arquitectura en el sur de Chile, en relación con el territorio y las condiciones climáticas. El proyecto es planteado por la consultora como “un hito urbano moderno que busca mejorar la calidad de vida de los habitantes mediante una infraestructura eficiente y culturalmente integrada”. 

La propuesta arquitectónica – cuenta el arquitecto Fernando González -considera un edificio de un nivel, con un sistema de agrupamiento aislado que respeta la escala de altura máxima predominante del sector, que es de 12 metros.

Su organización se estructura en torno a cuatro patios interiores, los que permiten el ingreso de luz natural y ventilación en todos los recintos. Esta disposición responde a criterios de arquitectura solar pasiva, orientados a mejorar el confort térmico y reducir el consumo energético durante la operación del edificio. La separación entre patios se definió en función del recorrido solar, lo que permite optimizar la iluminación en circulaciones y salas de espera. Estos espacios también cumplen una función en la gestión de aguas lluvias, facilitando su infiltración hacia el subsuelo.

El nuevo CESFAM incorpora un programa que ordena los flujos de atención y servicios. Considera áreas clínicas con box multipropósito, atención dental y ginecológica, además de salas destinadas a enfermedades respiratorias y rehabilitación. A esto se suma un servicio de urgencia tipo SAPU con espacios de reanimación y observación. El edificio integra además áreas de apoyo como farmacia, entrega de alimentos y esterilización, junto con dependencias administrativas y una unidad intercultural que cuenta con espacios de atención y acogida.

Estructura híbrida

En términos constructivos, el proyecto combina distintos “materiales de baja mantención y con una proyección de durabilidad superior a los 30 años”, señala González. La estructura principal considera marcos de hormigón y acero, mientras que en términos de eficiencia energética se dispuso el uso de EIFS en muros exteriores. La madera contribuye en este ámbito al mejorar condiciones interiores y reducir pérdidas energéticas en zonas específicas.

En las áreas públicas, la madera adquiere presencia a través de elementos en madera laminada encolada, glulam (GLT), tanto en techumbres como en sectores de fachada. También se utilizan revestimientos en madera de pino radiata, lo que establece una relación con la actividad forestal de la región y con expresiones culturales del territorio. La provisión de vigas y elementos estructurales en GLT, para cubiertas y terminaciones de fachada están a cargo de Niuform.

La incorporación de madera en este proyecto se enmarca en una tendencia que comienza a tomar posición en la infraestructura pública en Chile. Su uso responde a atributos asociados a la reducción de huella de carbono y a su condición de recurso renovable, además de su aporte a sistemas constructivos más limpios.

Imágenes gentileza de González y Schumacher Arquitectos

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