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“Teatro Libre” propone integrar el folclore y deportes náuticos en la Laguna Avendaño de Quillón

Teatro Libre portada

En el Concurso de Arquitectura de Madera21 enmarcado en la Semana de la Madera 2019, la propuesta presentada por Javier Chavarría, Isaí Gavilán, Carlos Herrera y Camila Jensen –estudiantes de la Universidad San Sebastián de Concepción–, obtuvo mención honrosa y la mayoría de la votación online del público. El equipo viajó al balneario e investigó arduamente las actividades que ocurrían alrededor del lago para poder justificar la propuesta conceptual y técnica de la obra.

Al igual que los autores de Teatro Muelle, proyecto que obtuvo el primer lugar del Concurso de Arquitectura en la SDLM 2019, el equipo detrás de “Teatro Libre” también proviene de la USS de Concepción. El semestre pasado cursaron el mismo taller, cuyo objetivo era proyectar un teatro en madera que se emplazara en el agua, en sintonía a lo que planteaban las bases de dicho concurso de Madera21. Pero más allá de cumplir con la aprobación de un ramo, el equipo conformado por Javier Chavarría, Isaí Gavilán, Carlos Herrera y Camila Jensen vio que su proyecto tenía grandes cualidades, y gracias a la guía y constante retroalimentación de sus profesores, Ricardo Azócar y Tomás Prado, pulieron lo que había que mejorar, se entusiasmaron y decidieron participar.

“Teatro Libre”, que también se emplaza en la Laguna Avendaño de Quillón, obtuvo el primer lugar en la votación online del público con 3048 votos y una mención honrosa del jurado. Basada en la estructura de la medialuna del rodeo, este soporte con forma cilíndrica posee en su centro un vacío que funciona como un escenario circular para que todo el público esté sentado en las galerías de madera y puedan tener la misma vista de los espectáculos y actividades teatrales. El tránsito de las personas para acceder a las graderías con asientos también se asemeja a la medialuna, ya que deben recorrer el perímetro completo. El circo rural, otro elemento utilizado para justificar la espacialidad, se ve reflejado en que el proyecto posee telas de distintos colores colgando desde el techo, evocando una estética y ornamentación acorde al folclore de la zona.

Según relata Javier Chavarría, quien explica el proceso de detrás del proyecto, tardaron un semestre en definir la propuesta conceptual y técnica, y dos semanas en elaborar la maqueta. Para el modelaje y planimetría isométrica utilizaron el software AutoCAD, mientras que para renderizar, el programa 3ds Max.

La plataforma mide 150 x 75 metros, mientras que el teatro, esta especie de cilindro interior, mide 60 metros de diámetro. Son cuatro niveles. El primero es la feria y tiene 4 metros de alto, dimensión que “otorga un mayor espacio al ángulo de las butacas y el desarrollo de las actividades”. El segundo, posee un restoran y mide 3,5 metros de alto. El tercer piso tiene la misma altura y está destinado para el sector administrativo y salas de talleres. Este nivel cuenta con un “techo escondido”, que es una carpa removible, justo debajo del cuarto, donde se ubica la terraza. “En el primer nivel convergen cuatro sectores de actividades. La zona de acampar, con asadores, bancas y espacios donde montar carpas. El eje verde, donde hay árboles, sombra y se puede almorzar rodeado de la naturaleza. La zona de juegos: ruleta rusa, carrusel, juegos típicos de las Fiestas Patrias o la Fiesta del Tomate. Y el último sector sería el teatro, donde ocurre la feria libre perimetralmente y el teatro en su interior. También, este último sector cuenta con una salida para barcos y botes, con el fin de potenciar el desarrollo de los deportes acuáticos”, explica Chavarría.

Maqueta de “Teatro Libre” / Javier Chavarría

Sobre la estructura y el material, el proyecto está compuesto por un sistema de poste, viga y arriostramiento de madera laminada encolada, unidas a través de herrajerías metálicas y pasadores. Todo esto se posa sobre pilotes de hormigón armado, que evitan que la plataforma toque el agua de la laguna. El piso de cada nivel, señala Chavarría, consiste en plataformas de CLT estructural, envigado de piso de madera laminada encolada, listones de madera, aislantes y un piso flotante para proteger el CLT. La protección perimetral exterior es celosía de madera acetilada, la cual tiene un mejor comportamiento frente a la humedad. Las graderías, donde se ubican las butacas, son removibles según la capacidad del lugar, es decir, si hay un espectáculo o evento que requiere más o menos espacio.

–¿Qué los inspiró a elegir la Laguna Avendaño? Y, en las visitas a terreno, ¿qué fue lo que más les gustó?

Recorrimos todo el sector e hicimos un viaje en bote. Nos pareció un lugar hermoso. Es amplio, rodeado de naturaleza y perfecto para la obra que queríamos proyectar. Durante el verano ocurre mucha vida, hay muchas actividades y queríamos rescatar toda la vivencia del sector y que convergiera en un solo lugar. Al mismo tiempo, queríamos proponer un rescate de la idiosincrasia y actividades folclóricas locales.

–¿Hubo alguna complejidad?

Sí, hacer una unión de todo, una conexión entre la tierra y el proyecto en sí. Generamos una plataforma donde ocurrieran todas estas actividades, pero llegar a eso fue muy complejo, tanto a nivel conceptual como técnico.

–¿A qué adjudican los resultados de Teatro Libre en esta competencia?

Por un lado, la exigencia de los profesores durante el semestre, que nos ayudó a llegar a un buen nivel. Fue un semestre sacrificado y tuvimos competencias internas sanas, lo que nos motivó aún más a lograr un trabajo de excelencia. También, la elección del lugar tuvo un carácter estratégico: en la intersección entre la calle Juan Paulino Flores, la principal del pueblo que llega al balneario, y el borde de la laguna. Además, respetamos todo el eje verde del balneario: alrededor hay muchos árboles que no arrancamos sino que los integramos al proyecto.

Maqueta de “Teatro Libre” / Javier Chavarría

–¿Cómo fue para ustedes el pitch, cuando se enfrentaron a la evaluación del jurado?

Nos sentíamos seguros en lo que estábamos presentando. Fue una experiencia súper buena el haber estado frente a arquitectos de esa categoría, nos motivaba a dar una mejor presentación.

–¿Hubo alguna dificultad para trabajar con madera?

No, porque la universidad cuenta con laboratorios digitales y análogos para trabajar con este material. Además, la asignatura de taller trabaja en paralelo con un ramo de construcción, y eso sirvió mucho para alcanzar un buen desempeño técnico.

–A nivel de permiso y financiamiento, ¿cree que las autoridades apostarían por este proyecto?

Como idea, sí. Pero a nivel materiales y otros recursos, habría que hacer una reducción porque lo encontrarían muy caro.

–Al momento de diseñar y ejecutar un proyecto arquitectónico de uso público, ¿cuáles son los aspectos más importantes a considerar?

Es muy bueno para una comunidad que en un proyecto abierto al público se integre toda su cultura y vivencia diaria. Eso es muy bueno, porque rescata identidad e incorpora a todas las personas que van al lugar. Hoy las inmobiliarias no generan tanto eso y suelen ser bastante invasivas. La elección del material también es parte de ello. En este caso, la madera tiene una connotación cálida y eso ayuda bastante a generar una especie de conexión.


Escrito por Diego Zúñiga
Fotografía principal cortesía de Javier Chavarría para Madera21

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