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9 de Abril, 2019

Mercado de Castro: La obra en madera laminada más grande de Chiloé

Desde que en 1910 se construyera la icónica Iglesia de Castro, en esta provincia no se volvió a usar la madera como protagonista en proyectos urbanos de mayor envergadura. Hoy, en cambio, aquel recinto cultural y su materialidad son una de las inspiraciones tras la más nueva y amplia apuesta arquitectónica impulsada por el municipio local.

Feria Yumbel, Mercado de Castro, o Feria Alcalde José Sandoval, como se le conoce hoy. La historia de este sitio es tan variada como los nombres con los que se le identifica.

Siguiendo un impulso costumbrista más que una planificación gubernamental, la ex Feria Yumbel partió en el siglo XIX como un mercado de intercambio de productos campesinos, el cual se ubicaba en un sitio más cercano al puerto para poder estar próximo a los botes y los cargamentos que llegaban desde las islas vecinas.

Con la modernización de Chiloé y la mejora del transporte terrestre, ese punto de encuentro fue mutando naturalmente hacia una zona más céntrica, en la esquina que hoy conforman la calle Yumbel y Manuel Muñoz. Rodeado por montículos verdes, el triángulo que allí se crea ha cobijado durante décadas al mayor comercio de frutas y verduras locales, ampliando su oferta interior con el paso de las décadas.

Lejos del intercambio original enfocado solo en agricultura, el espacio fue quedándose cada vez más pequeño para recibir la venta de pescados y mariscos, artesanías, ropa, y otras creaciones locales.

Por eso, a comienzos de esta década, había llegado la hora de tomar este simbólico punto de Castro y darle una estructura funcional que a la vez hiciera honor a su historia y a sus raíces.

Mercado de Castro

Nuevo estilo, nueva vida

Francisco Aguilar sabía lo importante que era incluir todos esos factores para realmente potenciar las dinámicas sociales al interior del edificio. Nacido en Castro, este arquitecto de la Secplan local estuvo entre los firmantes de la obra, encargado de las terminaciones de la última fase de este proyecto municipal, junto a Fernanda Bayer, arquitecta proyectista de la obra.

Al momento de analizar este espacio, Aguilar recordaba que, desde la apertura de la Iglesia de Castro en 1910, en la isla no se había vuelto a ocupar la madera como una alternativa para construir grandes edificaciones. De ahí que esta renovación de la Ex Feria Yumbel se convirtiera en la oportunidad perfecta para enfrentar ese vacío arquitectónico.

“Hoy, este mercado, además de ofrecer venta de productos, también fue pensado con otros usos sociales, incorporando espacios planeados para exposiciones de arte, perfomances musicales, generando un punto de intercambio cultural. Por eso, quisimos que los materiales de la plaza central estuvieran acorde a ese ambiente. Elegimos la madera laminada como eje estructurante de ese espacio, que a la vez potencia el ingreso de la luz natural”, describe Aguilar sobre los factores que influenciaron esta nueva construcción.

Actualmente, esta obra abarca una superficie de 4200 metros cuadrados, con una apariencia geométrica, casi triangular, donde el hormigón y el uso de la madera interactúan dándole un estilo contemporáneo a este sitio tan histórico. Tratándose de la obra más grande de madera laminada en Chiloé, los constructores ocuparon cerca de 500 metros cúbicos de madera laminada y 12 toneladas de estructura metálica para las uniones.

La empresa a cargo de la fabricación de la madera laminada y del traslado con el montaje fue Ingelam, que cuenta con 20 años de trayectoria en la ejecución de obras de envergadura en sistemas constructivos en madera. Además, esta empresa participó asesorando en el desarrollo y ejecución del proyecto. Según ellos, “la ingeniería presentaba defectos en su propuesta, como errores de cálculo y soluciones constructivas que no aplicaban, con riesgo de la estabilidad estructural del sistema constructivo”. Por lo tanto, Ingelam se hizo cargo de la contratación de re-ingeniería de madera buscando soluciones constructivas más eficientes. 

Así, con un sistema estructural mixto integrado por la madera laminada y los muros de hormigón armado, el edificio contaba con muy poco tiempo para realizar el proceso de cálculo de estructura. Por esta razón, realizaron el proyecto a través del software C+T de Eligemadera, una herramienta que permite desarrollar los anteproyectos de forma eficiente. Mediante este software se diseñan elementos de madera maciza y laminada como vigas de piso, vigas de techumbre, columnas, muros estructurales, vigas curvas y de altura variable, entre otros, además de puntos de unión y elementos compuestos.

Según los ingenieros responsables del cálculo, Juan Acevedo Kallens y Ignacio González Retamal, “contábamos con muy poco tiempo para calcular y con el software C+T se pudo verificar los elementos de madera laminada eficientemente”.

Como se trataba de un gran volumen de madera laminada, era necesario un sistema constructivo que fuera transportable, y válido para montaje con las condiciones extremas del clima, así como el traslado de los materiales hasta Castro.

Solucionados los problemas de traslado, el montaje se realizó con una gran velocidad y rapidez, lo que permitió sortear el tema del clima y las condiciones adversas en Chiloé gracias a las uniones, prefabricados y mecanizado de las piezas en fábrica.

La principal complejidad en el montaje fue por la instalación del patio central, donde era necesario contar con los cuerpos perimetrales previamente montados. Esto generó una reducción en el espacio para la maniobrabilidad y montaje propiamente como tal, considerando además que la estructuración de este recinto correspondía a un sistema colaborante entre las vigas principales, por lo que fue necesario equipamiento adicional como torres de carga y grúas de apoyo.

“Se propuso también las soluciones de entrepiso y las soluciones de techo de forma que fueran alternativas modulares para las placas de contrachapado, permitiendo así una optimización de las placas y de las soluciones de cubierta”, comenta Jorge Becerra, gerente de Operaciones de Ingelam.

Mercado de Castro

Feria, mercado, gastronomía y espacio cultural

Con dos niveles, en el primer plano están los locales de venta exterior, que se incluyeron como una diferenciación al mercado antiguo. La idea era maximizar la relación entre el centro de la ciudad, sus caminantes y este espacio, posibilitando que el edificio jugara un rol activo más allá de su perímetro interior.

Puertas adentro, en ese primer nivel también se encuentran los puestos de pescadería y la feria campesina, que funciona de viernes a domingo. Es en el resto de los días que ese espacio de la plaza central se ocupa para actividades culturales, logrando así extender la dinámica y la conexión con el público durante el resto de la semana.

A lo largo del segundo nivel, la obra fue ideada como un espacio apto para la gastronomía, acogiendo cocinerías de comida chilota, además de locales destinados a la venta de ropa.

Aunque el proceso de construcción en madera laminada se caracteriza por su rapidez, en este caso “lo que más demoró fue el montaje de la madera laminada, porque en Chiloé existen empresas que trabajan el hormigón, no así este tipo de madera. Así que tuvimos que buscar apoyo desde Santiago para insumos como las vigas y para otros como hasta la empresa que montó la estructura, ya que se necesitó una mano de obra especializada que no existía en Castro”, expone Aguilar.

“Esta es la única obra en Chiloé que tiene ese sistema constructivo en madera laminada, no es algo que se acostumbre acá, no existe la memoria colectiva de usar madera laminada, y por eso, en escala, debe ser una de las obras más grandes de la región con este material”, asegura Aguilar.

El uso de esa madera sirvió para que este nuevo edificio evocara a la Iglesia de Castro, que hoy tiene un exterior de zinc pero cuya espacialidad está protagonizada por la madera.

“Ahora este mercado nos trae ese recuerdo arquitectónico de lo que hemos vivido siempre como chilotes, que es vivir el espacio través de la madera. Con este material de pino, en la plaza central, a través de los pilares, sientes una verticalidad similar a la de la Iglesia de Castro, un estilo de arquitectura en madera, que es lo que nos identifica como territorio”, cuenta Aguilar sobre el sentido que actualmente existe tras este gran proyecto urbano.

Mercado de Castro


 Escrito por Carolina Callejas

Fotografías cortesía de Pablo Álvarez e Ingelam

 

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