5 de Abril, 2018

Nuevo Paso Libertadores se convierte en el proyecto más grande de América Latina en madera laminada

La estructura de techumbre cubre una superficie de 16 mil metros cuadrados y consta de dos pisos que fueron construidos con madera laminada por su versatilidad, resistencia al fuego y propiedades mecánicas frente al peso de la nieve.

Este mes termina el montaje de la cubierta del nuevo edificio del Paso Los Libertadores, un proceso que se realizó en siete meses. El proyecto del nuevo control aduanero y migratorio partió a inicios de 2017, mientras su diseño se ejecutó desde diciembre de ese mismo año. Y aunque sufrió modificaciones, la entrega se encuentra en la fecha gracias a la versatilidad del material de construcción.

La madera es la protagonista principalmente por su comportamiento ante el fuego, según explicó el gerente de proyectos de Lamitec, Ernesto Hernández. “Sin tener que aplicar pintura intumescente o instalar un sistema de protección pasiva como rociadores, permite dar la resistencia al fuego que se requiere en un edificio como este. La estructura tiene que ser capaz de soportar 120 minutos de exposición directa al fuego”, detalla el representante de la empresa Lamitec que estuvo a cargo de la fabricación e instalación de la estructura de cubierta.

La obra se encuentra en una superficie de 16 mil metros cuadrados y es considerado el proyecto más grande de América Latina hecho en madera laminada. Y es que aquí no solo destacan las dimensiones y tamaños de los elementos estructurales de la madera, sino también el desafío logístico, ya que si bien la planificación se ajustó a la arquitectura y posibles incendios, su localización hizo necesaria una planificación previsora ante las consecuencias de un clima extremo.

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Los desafíos

Una condición fundamental para el diseño estructural de la cubierta fue el soportar una carga de nieve de casi 1.600 kilos por metro cuadrado, además de una posible carga desbalanceada en algunos sectores en caso de acumulación adicional de nieve, y que pudiese llegar a los 2 mil kilos por metro cuadrado.

Cabe destacar que el Complejo Fronterizo Paso Los Libertadores es el punto por el que transita la mayor cantidad de personas, vehículos de transporte y carga, entre Chile y Argentina. Según el registro gubernamental nacional, no solo es el primer sector de conexión entre ambos países, también es el principal puente terrestre con el Mercosur, que proyecta un mercado potencial de 190 millones de personas.

En este espacio de crecimiento se generó la planificación. Por eso la distribución entre los dos pisos dejó el paso a buses y camiones en el primer piso, por medición de peso y material, mientras por el segundo piso pasarán vehículos particulares o de menor tamaño. En este punto las obras viales se enfocaron en generar rampas de acceso con distancia suficiente para evitar la congestión.

Al hablar de resistencia material las losas fueron calculadas para soportar unos 500 o 600 kilos por metro cuadrado, “es lo que se requiere para el tránsito vehicular de autos o camionetas menores. En tanto camiones y buses van sobre radier, en contacto directo con el piso”, explica el ingeniero.

El avance actual de la obra ya superó el 60% y se espera comience a operar a mediados de este año. Por ahora se termina la instalación de la cubierta definitiva del nuevo edificio, y se trabaja en las terminaciones interiores como tabiques divisorios y escalas.

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Producción nunca vista en Chile

Según explica Hernández la preferencia por el pino radiata radicó en que siempre ha sido la especie más favorable para la fabricación de madera laminada, “eso por su valor y por las propiedades mecánicas que tiene. Además los estudios que se han ejecutado en Chile y que están dentro de la norma se relacionan al pino radiata”.

El gerente de proyectos de Lamitec cuenta que las características del proyecto generaron dudas en quienes conocieron el desafío, entre otros aspectos por el volumen de madera laminada, que es del orden de los 3.600 metros cúbicos. “Cuando se hablaba de ese volumen y de los tiempos que se tenían, nadie pensaba que lo íbamos a poder hacer, pero pudimos. Es que no ha habido nunca un proyecto tan grande, es por ahora el proyecto más grande de América de este tipo”.

Para hacer un comparativo de referencia, una nave de 1.200 metros cuadrados tendría unos 130 metros cúbicos en volumen, en Paso Libertadores es de 3.600 metros cúbicos. “Entonces el desafío fue que por el volumen del proyecto había que fabricar y mecanizar del orden de 600 metros cúbicos de madera laminada por mes para salir en los tiempos, y eso dentro de la industria nacional no se había visto”, especifica el ingeniero, quien agrega que en el proceso normal las plantas producen 200 o 250 metros cúbicos por mes.

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Montaje de la obra

Unas 70 personas participaron de la instalación de la cubierta, pero la principal dificultad fue el tamaño y peso de los elementos. Con un marco de 103 metros de longitud de desarrollo la decisión fue seccionarlo en seis partes, cortes hechos de acuerdo a los apoyos que se podían instalar. Fueron subidos en tramos con grúas de alto tonelaje, y los tramos unidos mediante planchas metálicas, pernos, pasadores y tornillos autoperforantes, generalmente sobre o a un costado de los apoyos. Los tramos consistían en elementos de hasta 24 metros de largo, 57 centímetros de espesor y casi un metro 70 de altura. Los tramos se apoyaron en soportes metálicos.

Ya en el montaje los conectores usados fueron barras o pasadores y algunos pernos. También hay uniones a través de espigas autoperforantes y tornillos especiales, la mayoría de esas uniones fueron importadas desde Italia por la empresa Rothoblaas. En tanto los herrajes vinculantes entre los tramos fueron mediante planchas de acero galvanizado, fabricados en una maestranza chilena.

Para el equipo de Lamitec hay distintos aspectos relevantes al pensar en esta obra como un ejemplo de construcción local. “Es una imagen potente que posiciona a Chile no solo como un país forestal, sino también maderero, con una industria capaz de asumir grandes desafíos en el área de la ingeniería en madera. Quienes lo han visitado quedan sorprendidos por el tamaño de los elementos de madera, además que se complementa con un diseño arquitectónico moderno. Entonces la madera cumple una doble función, la estructural y la imagen arquitectónica”, indica Hernández, quien participó en el cálculo estructural, fabricación e instalación de la cubierta.

El ingeniero agrega que la obra concluye con éxito y que en ella las ventajas de la madera quedaron claras. Si la elección del material hubiese sido el acero el tiempo se hubiese extendido y los equipos superarían por lejos las 70 personas. “Sería bueno que en otras obras, en que hay que proyectar una imagen país, se considerara la madera. Me extraña mucho que el aeropuerto nuevo de Santiago no haya considerado en su diseño ningún elemento de madera, siendo que Chile se autodenomina un país forestal. Pienso que es nuestra imagen de país y no la estamos mostrando”.


Imágenes: Mariano Garcés /Lamitec

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