Taller de carpintería preserva las propiedades y características de la madera por medio de mobiliario elaborado desde la Región de Valparaíso

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18 de Noviembre, 2021

En el año 2017 se fundó Antílope, un taller de carpintería que utiliza madera nativa y reciclada para la elaboración de muebles personalizados por su autor, el diseñador Matías Figueroa. En este emprendimiento la madera tiene un rol protagónico por sus tonos, colores y variedades, al igual que por el respeto de su origen natural, que para su autor es la mejor forma de destacar el material como un ser vivo.

Dentro de su catálogo hay una mesa con forma de libélula, otra cuyas patas simulan las alas de una mariposa y también un perchero que recuerda los contornos de una jirafa esbelta. Seguir recorriendo sus páginas es encontrarse con otros muebles emuladores de formas, características y texturas de la naturaleza, donde lo curioso es que ninguna lleva un nombre en específico ya que, tal como explica su autor, eso también influye en el trabajo final elaborado con madera. 

“Los objetos son nombrados después de porque, en el momento de hacerlos, los desarrollo para un cliente en específico, entonces el foco siempre está en él y en lo que desea. Es lo que me gusta de trabajar en madera, pues implica hacer proyectos diferentes cada vez. De hecho, de lo que hay en el catálogo, un solo producto de los grandes se ha repetido. El resto de allí son todas piezas únicas”, dice Matías Figueroa, fundador de Antílope. 

Ubicado en Concón, este taller de carpintería debe su nombre por la admiración de Figueroa por las líneas y osamentas del bóvido. Su objetivo, tal como aparece en su web, “es dotar al mueble de esa característica particular, ese detalle que lo hará brillar en cualquier espacio del hogar y que invita al encuentro, la conversación y el compartir, respetando la veta de la madera y la esencia indiscutible del árbol que proporciona la materia prima”.

Y es que este diseñador industrial lleva desde su niñez un gusto por inventar cosas nuevas, lo que potenció en su formación como profesional, entendiendo el valor del material para dar arranque a su capacidad creativa. “Por un tema de factibilidad técnica, siempre es más fácil trabajar con madera porque es cortar y armar. La carpintería es una muy buena opción porque me permite crear una extensa variedad de cosas, que fue lo que vi principalmente: la gama de posibilidades, desde lo que hago yo como muebles, hasta estructuras gigantes, tallados… Es un material con mucho por indagar”, dice.

“Trato de rescatar técnicas antiguas”, dice su fundador / Taller Antílope

Desde su fundación en 2017 que Antílope ofrece diseño y fabricación de mobiliario para el hogar, realizando proyectos a medida con madera reutilizada y obtenida de fuentes responsables, con el fin de revitalizar la hermosura de la madera y aprovechar aspectos, como el paso de los años, como un atributo. Cuando a Figueroa no se lo encuentra trabajando en su taller, es posible ubicarlo en lugares donde pueda reciclar grandes cantidades de la materia prima, o coordinando entregas y recepciones con su proveedor en específico. 

“Mi idea era conectar al taller con el tema medioambiental. Otras opciones como el fierro, el plástico o el hormigón, no tienen cómo ser abordadas de manera más consciente. Los profesores que tuve en la universidad eran muy conscientes y siempre tratábamos de enfocarnos, de una u otra manera, a ver las problemáticas de desechos que desarrolla un proyecto o negocio”, recuerda.

Su inicio

“(La madera) Es la mejor forma de destacar ese ser vivo que está ahí”, dice Figueroa / Taller Antílope

Como gran parte de los emprendimientos, el inicio de Antílope fue más bien estancado. “Fue bastante lento, pero desde que comencé tuve la suerte de tener clientes. Aprendí a desarrollar mi faceta de vendedor y esas partes entretenidas de desarrollar nuevas habilidades, pero al mismo tiempo fue complejo porque no había mucha escuela carpintera en Chile. He visto emprendedores que han empezado a hacer cursos porque hay mucho interés por aprender el oficio, pero cuando empecé nunca pude dar con nada, que alguien me explicara cosas. Todo fue muy autodidacta, con libros y tutoriales”.

Lo anterior influyó en que hoy el profesional afirme que todo su trabajo proviene, en gran medida, de la experiencia. Reconoce que adquirió conocimientos en la universidad, donde aprendió “un poco de los procesos de la madera, de cómo se compone un árbol y cosas técnicas, pero nunca a trabajarla como material. Fueron cosas muy puntuales las que hice en madera mientras estudiaba. Por ese lado fue un poco lento el proceso inicial de meterme yo de manera autodidacta a ocuparla”. 

Desde el balneario de la Región de Valparaíso, el creador de Antílope indaga en otros recuerdos de sus inicios antes de entrar en los detalles técnicos de sus muebles. “Fue una decisión muy pensada, muy relacionada al hecho de querer desarrollarme en algo que me ayude. Además de ser solamente un trabajo, encontré en la carpintería algo que me relaja. Desde mi pieza veo el mar, entonces ya siento que hay otra disposición para ir a trabajar. Creo que es el mayor beneficio que obtengo del contexto: relajarme para disfrutar lo que hago”. 

Trabajo carpintero y sin elementos tóxicos

Matías Figueroa fundó Taller Antílope en 2017 / Taller Antílope

Este carpintero obtiene la madera principalmente semi dimensionada para luego refinarla. Y si bien lo ha hecho antes, en ocasiones contadas con los dedos de una mano, Figueroa no suele ocupar piezas grandes porque sus herramientas son de un tamaño que él puede controlar. “Trato de hacer un trabajo de vieja escuela, rescatar las técnicas antiguas y evitar usar, por ejemplo, algún tipo de metal. Son muy pocas las veces que tengo que recurrir a ello, porque trato de que todo sea simplemente en base a madera y pegamento. Al final, es la mejor forma de trabajar la madera. Tienes un ensamble que funciona mucho mejor que lo que haría un tornillo o un clavo”. 

Luego de esta etapa y entrando al sellado final, Figueroa usa un impermeabilizante al agua,  “que deja muy bien sellada la madera y no le agrega color como un barniz, que los intensifica. Esto lo deja con tonos más naturales, que es lo que a mí me gusta, destacar las vetas de la madera. Siempre trato de que los clientes elijan esta opción, porque encuentro que es cuando sale mejor el trabajo. Es la mejor forma de ver el material y para mí, el agrado de ver algo real, es la mejor forma de destacar ese ser vivo que está ahí. Con cualquier otra cosa que apliques termina pudiendo ser cualquier otro material, entonces no se ve lo bonito de la madera. A veces compro en bruto y se ve como basura, pero con sólo lijarla por unos 10 minutos ya aparece todo lo lindo”.

Como declaró anteriormente, la conciencia ambiental para Antílope es una decisión diaria que va desde la selección de materiales hasta la preocupación por los desechos. Un enlace con su contexto natural que determina sus ideales e iniciativas, al igual que sus maneras para trabajar. Por ejemplo, al igual que con el impermeabilizante, el autor asegura que utiliza materiales en base de agua ya que implican “menos vapores tóxicos y un menor tiempo lavado. Todo es mucho más fácil lavar en vez de estar sacando el barniz de las cosas, por el diluyente sintético y otras sustancias más tóxicas”.

Otra de sus preocupaciones es el aserrín que se obtiene de su taller, el que puede alcanzar hasta los dos sacos al día y que lo tiene siempre en alerta. “Son pocas las posibilidades que tiene de reutilización. La única vez que pude hacer algo, fue ir a dejarlo a un hotel de mascotas porque, por último, le dan un segundo uso antes de que sea basura, pero es un problema general. Lamentablemente, el proceso tiene mucho aserrín y muchas sobras de partes que no se ocupan, por lo que todavía no logro encontrar un ciclo, pero es una preocupación pues es algo que me interesa rescatar y que no se convierta en desecho”.

Figueroa dice que la pandemia y la expansión actual de Concón lo han tenido con mucha demanda en su trabajo, llegando incluso a momentos de estrés pero también a otros donde afloran sus mejores reflexiones como carpintero, pues en cada uno de sus muebles va también su objetivo de personalizar cada una de sus obras.  Y sobre lo anterior recuerda una anécdota. Matías Figueroa volvió hace poco a su universidad para hablar con estudiantes de la carrera de diseño. Al reencontrarse con su jefe de carrera y dialogar sobre lo particular que es volver y revitalizar un oficio como la carpintería, el académico le manifestó esa vez que toda la ganancia y el valor debía estar en el diseño. El fundador de Antílope le respondió: “El valor para mí está en el estar en el taller. Lo más entretenido es poder crear, rescatar y aprender del oficio”. 


Escrito por Catalina Evans Amador
Fotografía principal cortesía Antílope

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