Ganadores del concurso de obras 2023 destacan por su “calidad constructiva“ en el uso de la madera

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6 de Diciembre, 2023

Así lo expresó el director del jurado, Gonzalo Mardones, quien alabó la calidad constructiva, la gran diversidad de programas y su relación armónica con el entorno.

Con el objetivo de premiar y reconocer las mejores obras ya construidas en Chile y el extranjero es que este concurso se posiciona en la Semana de la Madera como un actor clave a la hora de incentivar y promover la construcción de proyectos icónicos en madera. 

Este año contó con una importante participación de equipos enfocados en potenciar la construcción y el diseño en madera. El director del jurado de este concurso, Gonzalo Mardones, destacó que muchas obras sobresalieron por su resolución y calidad. “Todas muy diversas y en lugares con distintos desafíos. Obras de buen nivel con soluciones arquitectónicas y constructivas interesantes, muchas de ellas con sensatez y cordura, algo que la madera como material natural siempre pide o más bien exige”, informó.

Por su alto dominio constructivo y su relación con el entorno es que el jurado acordó premiar a dos obras con primeros lugares: “Teatro de las artes de Panguipulli” de los arquitectos Leonardo Quinteros, Nicolás Norero y Tomás Villalón y “Casa Lago Rupanco- Puyehue” de los arquitectos Esteban Ramírez y Cecilia Aldunate.

Para el director del concurso, estas dos obras que obtuvieron el primer lugar tienen tamaños y programas muy diversos y ambas son excelentes obras y de “una belleza radical”, aseguró. “En ambas se destacó además de su calidad, la claridad de sus emplazamientos junto a su simpleza y radicalidad constructiva y el énfasis frente a la luz arquitectónica”, complementó Mardones.

El Teatro de las artes de Panguipulli, por un lado, aprovechó su emplazamiento privilegiado frente al lago para responder a las necesidades culturales de decenas de escuelas rurales de la zona, utilizando como lógica constructiva la idea de una “caja dentro de la otra”.

La “caja exterior”, explican los arquitectos, fue pensada como un tejido de madera translúcido y abierto al paisaje, que asume la escala propia del sitio y el lago. Mientras que el interior responde a un espacio flexible, siendo un volumen opaco, aislado acústica y térmicamente en madera, entendiendo sus propiedades técnicas, arquitectónicas y estructurales como una sola.

El diseño es considerado como una serie de piezas modulares repetidas en serie, permitiendo que las matrices, tamaños y módulos se estandaricen, facilitando así los procesos constructivos y de montaje, mediante una estrategia simple, rápida y elegante. 

Casa Lago Rupanco, por otra parte, se pensó con un esquema de casa simétrica tipo “mariposa” en dos niveles. En el primero, un amplio estar, comedor y cocina con vista hacia el bosque y el lago con ventanales correderos que permiten abrir completamente la casa hacia las copas de los árboles que se encuentran un par de metros de distancia y que se amplía aún más espacialmente con el altillo del segundo piso, otorgando una sensación de doble altura. 

Aquí, el proyecto consideró la experiencia de los constructores locales y el contexto de pandemia, que coincidió con la etapa de desarrollo constructivo del proyecto. El interior de la casa fue revestido en madera de pino con terminación albayalde en muros, cielos, pisos y muebles, para lograr un interior cálido y sobrio que contrasta con la naturaleza inmediata en la que está inmersa la casa. 

Para el exterior se usaron tejuelas de alerce que se camuflan con las sombras de los árboles, mezclando los tonos secos y húmedos de las tejuelas que cambian su apariencia con el tiempo.

Pero además el jurado decidió entregar una mención honrosa a la obra Casa Aldea, de los arquitectos Sarah Bosch y Piero Mangiamarchí, proyecto que se emplaza en Ochoquebradas, comuna de los Vilos en la región de Coquimbo. “Destacó por su propuesta arquitectónica de aunar una serie de volúmenes construidos creando un lugar con originalidad y simpleza”, indicó Gonzalo Mardones.

El proyecto consistió en realizar dos casas compuestas por varias unidades que pudiese ser entendida como una sola gran unidad en su conjunto, con el fin de brindar la máxima flexibilidad en su condición de casa para arriendo. 

Realizada íntegramente en madera, tanto en su estructura, cierros y revestimientos, en dimensiones y escalas fáciles de encontrar y trabajar por parte de la mano de obra local.

Para acelerar el armado y trabajar en forma paralela el sistema de redes de agua y electricidad, en vez de perforar el interior del panel sip, se desarrollaron dos cámaras de aire adicionales para ejecutar la red de agua por el exterior del panel y la red eléctrica por su otra cara que da hacia el interior.

En esta versión del certámen, la llegada de iniciativas desde distintos países así como la innovación de los proyectos habla de su consolidación a nivel regional. Para Mardones,  esta apertura del concurso al mundo permitirá por un lado “ver y conocer aún más de cerca obras de arquitectos muy experimentados y también de jóvenes arquitectos de países con más expertise en la madera que están realizando experiencias maravillosas en obras con distintos programas, tamaños y desafíos”, comentó. Por otro lado, permite que la arquitectura de Chile en madera pueda mostrarse afuera. “Recordemos que varias obras de arquitectos chilenos han tenido importantes premios y reconocimientos internacionales y en varias obras realizadas en las últimas décadas, muchas de ellas con el uso de la madera”, agregó.

El público también tuvo la oportunidad de mostrar sus preferencias al apoyar el proyecto de la Capilla para la Clínica Alemana en Osorno, la cual fue realizada por la Empresa AM Arquitectura, a cargo del arquitecto Rodrigo Araya Manzanares.

El encargo tuvo el desafío de crear un nuevo Templo Luterano que fuera un lugar de oración y reflexión para las instalaciones de la clínica pero de carácter ecuménico, el cual se basó en una propuesta simple y austera que rescata tipologías predominantes de esta zona del sur de Chile, específicamente de la arquitectura colonial alemana, sin entrar en “manierismos” ni falsos históricos, aseguran. 

De esta manera, las obras ganadoras de este año invitan a impulsar la construcción en madera con nuevos estándares arquitectónicos e innovaciones a nivel constructivo, que sumado a la belleza y características propias del material, se convierten en oportunidades para generar ciudades más armónicas y respetuosas que favorecen el bienestar de las personas.

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